Lenta, mordida torpemente inclino la fresa violeta de mis sueños. Salgo al dolor de abrirme a mi tormenta, de regresarme al pozo de estos dedos por donde vierto ciega tanta vida. Me llama el viejo oficio de aturdirme los delicados nudos de mi sangre, la paz de hundirme tardes en la esquina que tan tembladamente me ha crecido. Llueve el reloj su prisa despiadada. Mi corazón, en tanto, me desvive la luz que anduve herida. De nuevo está lloviendo mi locura: será el sudor, esa mojada mácula muriéndome, esa señal de mar, esa respuesta que altiva nazco a quien a […]
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12,749 poemasPorque la palabra tiene la capacidad del recuerdo porque he buscado justificaciones al silencio cuando tenía la pupila del corazón insomne. Porque los transeúntes tenían tu misma mirada triste, Hago de este oficio, Incitación al verso en noche de febrero incomprensible, e ansia indagadora que haga constar la integridad del sentimiento. Hoy voy a escriturar en el papel -cómplice en la ansiedad- aquello que nunca pronuncié de madrugada, pernoctando en ti, cuando nos fumábamos la vida buscando colillas. Éramos dúctiles y sin embargo, La pluma descifra mejor los recuerdos, amor. . México, D. F. 1977
Por sobre las terrazas alunadas donde se aman cautelosamente los gatos y los brillos esquivan las chimeneas creo que nadie sabe lo que yo sé esta noche algo aprendido a pedacitos y a pulsaciones y que integra mi pánico tradicional modesto ¿cómo desmenuzar plácidamente el miedo comprender por fin que no es una excusa sino un escalofrío parecido al disfrute sólo que amarguísimo y si atenuantes? los suicidas no tienen problemas al respecto deciden derrotarse y a veces lo consiguen entran en el miedo como en una piragua sin remos y con rumbo de cascada son los descubridores del alivio […]
Los árboles negros, la vereda blanca, un pedazo de luna rojiza con rastros de sangre manchando las aguas. Los dos, cabizbajos, prosiguen la marcha con el mismo paso, en la misma línea, y siempre en silencio y siempre a distancia. Pero en la revuelta de la encrucijada, frente a la taberna, algunos borrachos dan voces y cantan. Ella se le acerca, sin hablar palabra se aferra a su brazo, y en medio del grupo, que los mira, pasan. Después, como antes, caen el brazo flojo y la mano lacia, y aquellas dos sombras, un instante juntas, de nuevo se apartan. […]
Ayer te pensé o soñé que estabas en casa y te pensé o soñé como eras hace mucho bajo un cielo que era también como hace mucho esas cosas de hombre de niño que uno tiene te soñé como eras cuando yo no era éste y te pensé después y anduviste girando en mi cabeza durante todo el día. Esta mesa es tan chica acá se desayunan con su ruido los jarros las mínimas tormentas acá llueve seguido y las noches largas se llenan de tazas negras a veces alguien canta para desocuparse de las lágrimas y a veces hay […]
"Tengo una rabia sin gusto a rabia que se expresa en una sed sin forma de sed y tiene su ideal en un vaso de…
Una mujer en aguas dulces. Una estrella mojada en el límite del mar. Dejar que la sonrisa se desnude de su traje de lágrimas. Una mujer en el centro de todas las navegaciones y lo vientos. El oleaje su poema -versos de espuma- y alguna gaviota gira arriba coronándola y alguna mariposa que parpadea un revuelo de sorprendidos amarillos. No conocí el aviso clásico: ‘Huye de las playas de Circe’. Nuestros antepasados no concibieron la sirena: ni Chalchiuhtlicue de la falda de agua la celeste diosa de los ríos ni Huixtocihuatl, la diosa azul de las aguas saladas del mar […]
Viví, y en dura piedra convertida, labrada por la mano artificiosa de Praxíteles, Niobe hermosa, vuelvo segunda vez a tener vida. A todo me dejó restituida, mas no al sentido, l’arte poderosa; que no le tuve yo, cuando furiosa los altos dioses desprecié atrevida. ¡Ay triste! Cuán en vano me consuelo, si ardiente llanto mana el mármol frío sin que mi antigua pena el tiempo cure; Pues ha querido el riguroso cielo, porque fuese perpetuo el dolor mío, que faltándome l’alma, el llanto dure.
La noche entera con un hacha me ha golpeado el dolor, pero el sueño pasó lavando como un agua oscura piedras ensangrentadas. Hoy de nuevo estoy vivo. De nuevo te levanto, vida, sobre mis hombros. Oh vida, copa clara, de pronto te llenas de agua sucia, de vino muerto, de agonía, de pérdidas, de sobrecogedoras telarañas, y muchos creen que ese color de infierno guardarás para siempre. No es cierto. Pasa una noche lenta, pasa un solo minuto y todo cambia. Se llena de transparencia la copa de la vida. El trabajo espacioso nos espera. De un solo golpe nacen […]
¡Ojos tuyos! Ojos negros, que el amor los enfurece. Pupilas que se dilatan ante la azul inmensidad. Astros donde la luz se ennegrece para que haya estrellas en la claridad. Viajeros en que el polvo de la Vía Láctea florece, porque vienen jadeantes de la eternidad. Cosmos en que a un tiempo amanece y anochece, violadores de la física de la Divinidad. Cimas que la seda de los párpados cubre de nieblas. Noches que son luz anegada en tinieblas. Días que son tinieblas inundadas de luz. Ojos que son clavos que en ti me sujetan como en una cruz. Y […]
Un breve instante se cruzaron tu mirada y la mía. Y supe de repente -no sé si tú también- que en un tiempo sin años ni relojes, otro tiempo, tus ojos y mis ojos se habían encontrado, y esto de ahora no era más que un eco, la ola que regresa, atravesando mares, hasta la antigua orilla.
"Te encontré en la alameda, cuando ya la noche se desmayaba entre los árboles. Mi barco fondeó en el puerto, y yo me sentía un…