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"Porque contemplo aún albas radiosas y hay rosas, muchas rosas, muchas rosas en que tiembla el lucero de Belén, y hay rosas, muchas rosas, muchas…

I Vergüenza me cuesta, pero has de perdonarme. Hoy no asistiré a la Junta. El motivo es pecaminoso. Justamente de cinco a siete tengo que ir a probarme unos vestidos a casa de Laura. Ya sabes lo que es ella; si pierdo mi turno, me deja desnuda este invierno. ¿Estoy perdonada? Bien lo merece mi franqueza. Pude inventar otro pretexto. Otra junta piadosa, la jaqueca, el dentista; pues no, me entrego en pleno delito de coquetería. Así puedes decírselo a las amigas, segura de que todas me absuelven. Me has dicho que la marquesa está expirando. ¡Pobre señora! Esta noche […]

Ya tengo medio siglo y sin embargo los ojos se me van tras las muchachas. He seguido a mis hiijas en la calle si no me dan la cara. ¿Qué hacemos, corazón, porque envejezcas? ¿Cuándo envejeces, alma? He amado sucesivas floraciones del mismo tronco o de la misma rama y dirigí cumplidos a las nietas de las mujeres en un tiempo amadas. Pues soy como la tierra: nunca viejo y muy capaz a todas de guardarlas. Siento el influjo de la primvavera como si fuera el suelo de mi patria. Ya tengo medio siglo y sin embargo los ojos se […]

Inflexibles patriarcas matriarcales y apropiadas matronas patronímicas, te volvieron apócrifa e inédita. Pero nada pudieron. Se estrellaron contra tu imprevisible órbita quemante, contra toda la luz descabellada de tu infinita frente corolaria.

Lisa, lisa es la barriga que enseñáis; os la tiñe o lame el sol, ese sol que se incrusta en la angostura de las canes iluminando vuestros sexos, sexos que por infantiles y opuestos hacen la delicia locuaz y procaz de tantas madres. Niños, testarudos o sonrientes, jugáis moviendo vuestras tiernas piernas de alambre. y con indiferencia paladina, niños de Cimadevilla, mostráis el culo al aire.

Pero las cosas han cambiado. Míralas en su desconocido firmamento. Esta lámpara joven. ¿Qué soledad descubre su luz en el espejo? Este vaso de agua. ¿Qué noche de verano comprende sus secretos? Estas vigas azules. ¿Qué araña tejerá el dolor de sus cuentos? El idioma dormido de las cosas exige un corazón subtitulado para contar los sueños. Míralas, hablándote despacio, igual que a un extranjero.

(De Nezahualcóyotl cuando andaba huyendo del señor de Azcapotzalco) En vano he nacido, en vano he venido a salir de la casa del dios a la tierra, ¡yo soy menesteroso! Ojalá en verdad no hubiera salido, que de verdad no hubiera venido a la tierra. No lo digo, pero ¿qué es lo que haré?, ¡oh príncipes que aquí habéis venido!, ¿vivo frente al rostro de la gente? ¿qué podrá ser?, ¡reflexiona! ¿Habré de erguirme sobre la tierra? ¿Cuál es mi destino?, yo soy menesteroso, mi corazón padece, tú eres apenas mi amigo en la tierra, aquí. ¿Cómo hay que vivir […]

Al Conde de Niebla Estas que me dictó, rimas sonoras, Culta sí aunque bucólica Talía, Oh excelso Conde, en las purpúreas horas Que es rosas la alba y rosicler el día, Ahora que de luz tu niebla doras, Escucha, al son de la zampoña mía, Si ya los muros no te ven de Huelva Peinar el viento, fatigar la selva. Templado pula en la maestra mano El generoso pájaro su pluma, O tan mudo en la alcándara, que en vano Aun desmentir el cascabel presuma; Tascando haga el freno de oro cano Del caballo andaluz la ociosa espuma; Gima el […]

Los piratas sabían guardar a sus cautivas; entre espejos y espejos las tenían … Aquí sólo leo tu cuerpo; los tesoros de la otra isla fueron la posesión del banquete entre vinos de un parral en primavera. En esta roca el dolor nos distingue de los dioses; las olas nos roban una y otra vez la cercanía. Se esconde el calor en arenas y el silencio encendido lo destapa; saboreamos una especie protegida entre voces de llamas sin tiempo. Los piratas sabían guardar a sus cautivas; entre espejos y espejos las tenían … Sanibel Island, Florida Diciembre de 1995