Tienen las capuchinas una campana, colgada de una viga desvencijada; laúd de mal agüero, que sólo tañe cuando las capuchinas se mueren de hambre. Cuando…
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12,749 poemasSi fuera José -sólo José- no tendría este pene atrofiado mis tetas se hundirían me llenaría de pelos. No me las cogería a la fuerza ni las miraría a las nalgas. Si fuera José sería igual de vulgar y no me enamoraría de Regina.
Era la noche de mi casamiento. Aunque, asombrosamente, los preparativos hubieran empezado años antes; antes de que yo naciese, antes de las bodas de mis padres. Pero, esa noche, bajo los dorados soles, y entre las berenjenas, que de tan azules, daban resplandores rojos, se atraparon criaturas inocentes y legítimas; se les sacaba el pelo y el sexo, y eran tendidas sobre las grandes asaderas. Por lo menos, eso fue lo que vi en un cuadro, mucho tiempo después: mis familiares, de pie, ante la Divinidad de los tomates. Y toda la noche se oyó una música grave, inexplicable; como […]
Me visitó una nube y me dejó al marcharse su contorno de viento. Me visitó una sombra. Y me dejó al marcharse el peso de otro cuerpo. Me visitó una ráfaga de imágenes. Y me dejó al marcharse la irreligión del sueño. Me visitó una ausencia. Y me dejó al marcharse mi imagen en el tiempo. Yo visito la vida. Le dejaré al marcharme la gracia de estos restos.
“Fuera mozuela y me salieran frescas mejillas y ahí bajara algún lunar. Oliera a cesta nueva como huelen las niñas acabadas de peinar. El cura y el juez me enviaran cartas: Como una verde hoguera es el pinar. Ensaya siempre el lirio a ser la rosa. A veces me quisiera enamorar. Soltara cada tarde mis vestidos, mis alas nacaradas sin lavar. Partiera envuelta en luces de un navío. Volviera atardecida y sin casar. Callada cual luciérnaga es la noche que en el espejo suele desmontar. Fuera mozuela y me salieran frescas mejillas si me vuelvo a encandilar.
Para escanciar el vino de mi viña temprana, Fidias, divino artífice, en marfil y oro puro modeló fina copa, sobre el más blanco y duro seno que sorprendiera jamás pupila humana. Son dos ninfas en arco las asas de esa copa, y en ella están grabados, entre vides y flores y sátiros que acechan, los lúbricos amores de Leda con el Cisne, y el Toro con Europa. Amada, ¡bebe y bésame! Al destino no temas, que al borde de la copa rebosante de gemas, cinceló Anacreonte estos versos divinos cuyo ritmo el secreto de la existencia encierra: -Bebe, ama y […]
No nos muramos nunca, me propusiste, y siempre será así. El océano en medio, tú me hablabas como un ciego irradiante de sentido. En este oscuro siglo creador de monstruos y catástrofes, no dejar que el amor se apague, impedir que tramonte la belleza es la forma más alta de heroísmo. Alcanzar a cumplir una utopía hecha de corazón es cosa digna de maravillarse: nosotros compartimos hasta el sello de intimidad en venerarnos.
A Humberto Saba El día empequeñece. Las palmeras, las nubes, el sol disminido, las tranquilas gallinas, la soledad, la tarde, tus senos y mis manos, todo se va tranquilo hacia una noche suave y sangrienta a su modo. ¿Por qué este perfume de atardecidas flores permanece en la almohada? ¿En dónde están tus ojos? ¿Por qué la ausencia mueve sus aspas contra la ventana? (Tal vez la figura azul que gira en la colina sea la de la muerte, o tal vez la del amor que creíamos ido para siempre). La noche da sus reglas: aquí la cama de los […]
De un puntapié acabar con la ventana. Desde el último piso tirar el terno nuevo, el nombre, la lascivia; despojarme del ansia y los papeles; arrojar a la calle las mentiras, las muelas que me sobran, los amigos; botar la basura la calvicie y por fin, sin pagar el arriendo sin avisar a nadie, irme donde me dejen ser una página en limpio.
todo lo que no sé es lo que tengo más presente verdad inexpugnable nunca revelada axioma (POEMA ORIGINAL EN PORTUGUÉS): socratismo tudo o que não sei é o que tenho mais presente verdade inexpugnável nunca revelada axioma (Traducción: Humberto Mello en colaboración con Nora Méndez y Dina Posada)
no te imagimas qué bien me veo hoy con el orgullo abanderando la cabeza con qué garbo me iré andando hacia [el trabajo con la sonrisa terca como una etiqueta que se asoma por [el vestido ‘¡qué buen porte!’ dirán los que me [vean ‘¿a qué se debe?’ inquirirán muertos [de envidia lo digo-no lo digo entienden-no lo entienden… deshojo opciones mientras busco campanarios arrullando palomas pintas espíritus de flores en la acera decido que no me importa pueden verme todos véanme enmarcada de dorado con una cereza en el orgullo doy un latigazo de alegría con el pelo dejo […]
La nota roja encontrará la flecha, el arco, el tizne de la luna; una mujer con olor a pescado putrefacto, espinas, escamas y una cabellera de serpientes. Al ver sus senos, un camino de sanguijuelas será la columna vertebral del reportero. Reconstruirán la historia los hombres de blanco, la nombrarán medusa.