Mi táctica es mirarte aprender como sos quererte como sos mi táctica es hablarte y escucharte construir con palabras un puente indestructible mi táctica es quedarme en tu recuerdo no sé cómo ni sé con qué pretexto pero quedarme en vos mi táctica es ser franco y saber que sos franca y que no nos vendamos simulacros para que entre los dos no haya telón ni abismos mi estrategia es en cambio más profunda y más simple mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto por fin me necesites.
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12,749 poemas“Mi peor enemigo, tú que me amas como una ciega lluvia que al caer escampa, arrecia, escampa. Mi enemigo, yo te corono amante, pueblo y rey. Con una hiedra mis cabellos atas y sabes del lunar que es mi clavel. Cuando el jazmín de su rocío cuelga y huele a flor pisada antes de ayer, con la ronda impaciente de tus pasos bajo tu sombra vengo a florecer. Si no te amara, nunca te odiaría. No te vaya, enemigo, yo a perder. ¿Quién me perdonará? ¿Por quién mis versos caerán de mi tristeza en el papel? Tú, mi enemigo. Yo, […]
Excavar por todo el arte. En busca de las víctimas de la prestidigitación y del azar. Dilatar el paisaje de los cuerpos hasta que se tenga la medida más impropia de los desastres. ¿Cuántas son las muertes que se repiten en cada tumba violada? Objetos devorados por la ausencia de sombras, deshechos en sí mismos sin remedio. Voces encajadas en los muslos del tiempo, sangrando señales que mal leídas resultan en una retórica de dilemas. Si el mundo camina en largos pasos descuidados, cuidar entonces que le falte tierra bajo los pies. Afrontar el orgullo tosco del vacío y decirle […]
Los espejos ocultos están frente al Paseo del Prado para que tú los atravieses. Del otro lado esperan todas las ilusiones las piedras en el centro de otro orden los rastros y los pasos. Los espejos descubren los caminos sin saber demasiado hacia dónde penetran en las estridencias de los sueños fantásticos como nunca antes ilusorios reales para los que olvidaron la esperanza. El azogue de los espejos parece una tentación a la que pocos renuncian los otros yacen sobre las baldosas sin tiempo para más esperando en la raíces de una ciudad que cada día se evade sin dejar […]
I Antes de haber nacido, cuando apenas en las galaxias era calofrío, o sed en rotación por el vacío, o sangre sin la cárcel de las venas; antes de ser en túnica de arenas un angustiado palpitar sombrío, antes, mucho antes que este cuerpo mío supiera de esperanzas y de penas: ya buscaba tu nombre, tu semblante, el disperso latir de tu vivencia, tu mirada en las nubes esparcida; porque, desde el asomo delirante de mis instintos ciegos, tu existencia era ya por mis ansias presentida. II ¿Cuántas transmutaciones has pasado? ¿cuántos siglos de luz, cuántos colores, nebulosas, crepúsculos y […]
Miss X, sí, la menuda Miss Equis, llegó, por fin, a mi esperanza: alrededor de sus ojos, breve, infinita, sin saber nada. Es ágil y limpia como el viento tierno de la madrugada, alegre y suave y honda como la yerba bajo el agua. Se pone triste a veces con esa tristeza mural que en su cara hace ídolos rápidos y dibuja preocupados fantasmas. Yo creo que es como una niña preguntándole cosas a una anciana, como un burrito atolondrado entrando a una ciudad, lleno de paja. Tiene también una mujer madura que le asusta de pronto la mirada y […]
Llegué, señora tía, a la Mamora, Donde entre nieblas vi la otra mañana, Desde el seguro de una partesana, Confusa multitud de gente mora. Pluma acudiendo va tremoladora Andaluza, extremeña y castellana, Pidiendo, si vitela no mongana, Cualque fresco rumor de cantimplora. Allanó alguno la enemiga tierra Echándose a dormir; otro soldado, Gastador vigilante, con su pico Biscocho labra. Al fin, en esta guerra No vi más fuerte, sino el levantado. De la Mamora. Hoy miércoles. Juanico.
Lejos viajó mi sueño sobre espaldas de mariposa atravesó la casa saltó al jardín besó las flores para dejar su amor libre, ya de su peso veloz, buscó el horizonte cabalgó sobre la brisa con el sol de la mañana sus irisados reflejos se perdieron en la bruma. Lejos viajó mi sueño
¿Verdad que tú no sabes por qué amo yo la muerte? Porque es el fin piadoso de esta jornada loca en que es una sentencia el jamás poseerte ni como a aquella flor que con unción se toca. Porque la piedra fría con que oculte al mundo la caridad consciente de algún piadoso hermano, a mis huesos dará un calor más humano que el que me den tus ojos de mirar tan profundo. Tan profundo y mezquino… ni una lágrima vierte de sus entrañas nunca. El sol de su mirada mi jardín floreciera. Por faltarme su luz está mi vida […]
Cuando a mi estéril corazón me vuelvo, por las eternas dudas asolado, pienso en Tartaria, en gélidos desiertos, y una sombra comienza a tomar forma y una forma se encarna lentamente, mientras mi débil voluntad conquista. Deseo entonces que el jinete eterno, a quien turban inmensas lejanías, lleno de desazón, se ponga en marcha.
I Era un Pájaro de nieve: Con su inefable cantar, Derramaba en tristes pechos Alegría sin igual. -«Pájaro, el Inca murmura, Tu canción me atedia ya: Siempre cantas alegrías, Nunca lloras el pesar. Lanza quejas doloridas, Porque sufro negro afán, Porque siento una amargura Melancólica y mortal. Canta canciones que aumenten Mi congoja más y más, Que yo gozo en mi tristeza, Que yo gozo en mi penar». Mas el Pájaro de nieve, Sordo al mandato real, Canta siempre la ventura, Pero tristeza jamás. II Murmura un viejo Cacique: -«Rey, al Pájaro cegad, Y con lánguida tristeza Su canción exhalará». […]
"Ninguna foto eterniza los minutos más dulces y prohibidos que prohibidas mujeres tatuaron en mi cuerpo y me abrigan contra las tempestades, cuando el verdor…