LXVI Hubo un rico en Madrid (y aun dicen que era más necio que rico), cuya casa magnífica adornaban muebles exquisitos. «¡Lástima que en vivienda tan preciosa» le dijo un amigo, «falte una librería!, bello adorno, útil y preciso.» «Cierto», responde el otro. «¡Que esa idea no me haya ocurrido!… A tiempo estamos. El salón del Norte a este fin destino. »Que venga el ebanista, y haga estantes capaces, pulidos, a toda costa. Luego trataremos de comprar los libros. »Ya tenemos estantes. Pues, ahora», el buen hombre dijo, «¡echarme yo a buscar doce mil tomos! ¡No es mal ejercicio! »Perderé […]
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12,749 poemasUn oso, con que la vida se ganaba un piamontés, la no muy bien aprendida danza ensayaba en dos pies. Queriendo hacer de persona, dijo a una mona: «¿Qué tal?» Era perita la mona, y respondióle: «Muy mal». «Yo creo», replicó el oso, «que me haces poco favor. Pues ¿qué?, ¿mi aire no es garboso? ¿no hago el paso con primor?». Estaba el cerdo presente, y dijo: «¡Bravo! ¡Bien va! Bailarín más excelente no se ha visto, ni verá!». Echó el oso, al oír esto, sus cuentas allá entre sí, y con ademán modesto hubo de exclamar así: «Cuando me […]
Ello es que hay animales muy científicos en curarse con varios específicos y en conservar su construcción orgánica, como hábiles que son en la botánica, pues conocen las hierbas diuréticas, catárticas, narcóticas, eméticas, febrífugas, estípticas, prolíficas, cefálicas también y sudoríficas. En esto era gran práctico y teórico un gato, pedantísimo retórico, que hablaba en un estilo tan enfático como el más estirado catedrático. Yendo a caza de plantas salutíferas, dijo a un lagarto: «¡Qué ansias tan mortíferas! Quiero por mis turgencias semi-hidrópicas, chupar el zumo de hojas heliotrópicas». Atónito el lagarto con lo exótico de todo aquel preámbulo estrambótico, no […]
Donde la vida y la muerte cruzan sus límites se descuelgan las pieles feroces de un deseo interminable se tropieza con toda rapidez están rotas…
De este puro amor mío tan delicadamente idiota.» Rafael Alberti De golpe me estremezco como si siete grados bajo cero sacudiesen el tedio sin contar…
Sin esperanza, con convencimiento.» A. González Aquí, la puerta abierta, unos gatos que muerden basuras y esperanzas -esta marejadilla sin plata que arrasar- y aquí…
Y el niño aquella noche le pidió a la niña que le odiara; y ella, recogidas las manos en su cintura, lloró en grieta el…
Una mujer en la ventana, incierta como luna navegando por el mar, princesas destronadas que inventan historias de reyes rojos, y mujeres sueño con labios…
Me visto para la luna que influye sobre mi único enamorado. Me visto y salgo a su encuentro deslizándome por entre las ruinas que el…
Tengo un sueño dormido en la espalda una ilusión que bate alas en mi vientre. Tengo siete letras tatuadas en mis manos para escribirle a…
Por qué no jugamos de nuevo a los gatos enamorados, aquellos que cruzan tu calle en las noches de luna y se pierden en los…
Podré por fin escapar del silencio si acaso me permites merodear los huecos en el espejismo. Mi mano y mi voz están cansadas de dibujar…