La costumbre me trae hasta tu cuerpo o la necesidad de los planetas. Esa costumbre ciega de semilla, la que hace descender por las gargantas el agua ciegamente, la que guía a las aves migratorias año tras año por la misma ruta, la que impulsa en algún lugar remoto esta brisa que ahora desordena tu pelo. Y sonríes, con costumbres de sol en su sistema.
Todos los poemas
Explora, filtra y descubre poemas por emoción, tema, longitud o movimiento.
12,749 poemasLos dineros del Sacristán Cantando se vienen y cantando se van. Tres hormas, si no fue un par, Fueron la llave maestra De la pompa que hoy nos muestra Un hidalgo de solar; Con plumajes a volar Un hijo suyo salió, Que asuela lo que él soló, Y la hijuela loquilla De ámbar quiere la jervilla Que desmienta al cordobán. Los dineros del Sacristán Cantando se vienen y cantando se van. Dos Troyanos y dos Griegos, Con sus celosas porfías, Arman a Elena en dos días De joyas y de talegos; Como es dinero de ciegos, Y no ganado a […]
Esta será mi venganza: Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta famoso y leas estas líneas que el autor escribió para ti y tú no lo sepas.
Para Manuel y Lourdes Entre dos piedras la salamandra espía en el jardín cerrado Pasan dos aves por la fuente casi rasándola Se inclina la…
Si el fuego que ahora abanican las mujeres se apagara de pronto, seríamos incapaces de encerdelo nuevamente, por la sola diligencia de nuestras manos . Alejo Carpentier. Mariposas de hielo volaban sobre el río. Frías estalactitas colgaban sus arañas En las cuevas oscuras El mar se desbordaba Y caracoles negros de miradas gigantes Horadaban las playas Huracanes terribles arrancaban raíces De abedules hermosos Y elevados pinares Osamentas deformes de omóplatos torcidos Y fémures calcáreos Escribían sus huellas junto a los esqueletos De enormes dinosaurios Las finas cornamentas de los alces perdidos Colgaban de los troncos podridos de las aguas […]
En la región oculta de las ninfas El sesgo rayo a penetrar alcanza Y alumbra al pie de despeñadas linfas De las ondinas la nocturna danza. DIEGO FALLÓN, La luna Es la hora en que los muertos se levantan mientras que duerme el mundo de los vivos, en que el alma abandona el frágil cuerpo y sueña con lo santo y lo infinito Vierte la luna plateados rayos que reflejan las ondas en el río y que iluminan, con sus tintes vagos los medrosos despojos de un Castillo. Todo es silencio allí, do en otro tiempo hubo bullicio y locas […]
municiones de azufre pájaros sangrientos sobre los cielos de Beirut el gas paraliza los nervios, y el reino de los niños es entonces, el juego de los tanques y los soldados de plomo. Beirut…. un valeroso hombre dispara su fusil a las aves de hierro, las líneas se dibujan en los límites. Beirut, una pantalla de casas que se incendian, ¡ Beirut bloqueada!, !Beirut en alerta! para los asesinos Dios aun arde bajo el cielo.
El sueño nada es salvo una prueba general de la muerte. Pasamos buena parte de la vida perfeccionando la escena, hasta que, en un momento dado, nos sale bien. Tras el negro cielo hay un dios aburrido que nos espía a través de esos agujeros que creemos estrellas. De La carne del tiempo, Editorial Artificios, Bogotá, 2002
Tú venías de la muerte, yo de la fuente. Tú traías en las manos mi primera mirada de flor silente; yo tenía cantarcillos de musgo sobre la frente. El tiempo lo ha soñado, ¡ay bosque verde! Ay soledad de piedra que se sorprende del corazón de liquen que la acomete….El tiempo lo ha querido, y el agua vierte.
El pasado es arcilla que el presente labra a su antojo. Interminablemente . J. L. Borges. Con letras coloradas dibujas en el yeso la geometría del verbo fugaz de los cometas, la compleja gramática de la veleta, el álgebra secreta de las hondas albercas del recuerdo, el ajedrez violento de las conspiraciones en los baños lustrales con eunucos ambiguos.
"Yo supe del amor. A vuela sueño del vivir lo tuve, a grandes sorbos de agua cristalina. Aún por su estela se me van los…
"Crear el habitáculo propicio para la recepción de lo sublime. Reservar un espacio para la música inaudita, paraíso del tiempo. Contener el aliento ante la…