¡Ah, Nicaragua vos sos mi hombre con nombre de mujer! Me gustás. Me gustás en toda tu extensión de selva, de valle y montaña. Me gusta tu calor y cómo reverbera el sol en tus caminos. Me gusta tu enorme pecho verde y erizado donde oigo tronar magma y volcanes. Me gusta el ruror que repira tu cielo cuando llueve y empapa. Me gusta esa manera en que me has poseído, llenándome de grama, de dolor y de risa de los pies hasta el pelo. Estoy enamorada de vos, perdidamente enamorada y si te he dejado no es por mucho […]
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12,749 poemasDecir adiós, cuando uno aún no es viejo, es como oler un perfume de hierbas por la mañana, antes de ir al trabajo. El baño se convierte en una sierra anticipadamente fatigada. El frasco de perfume es el emblema de la montaña con tufillo a tinta y en el espejo aletea un nardo con las alas pisadas por la lluvia. En el lavabo se ahogan unos tordos que no pueden soltarse la corbata. Decir adiós, cuando uno aún tiene ganas de seguir por ahí a ver qué ocurre, es respirar un humo que enamora, por más que el humo, cuando […]
“Yo pondré la esperanza, hermano. Caerá en tu frente, en tus axilas, entre el músculo fuerte y la coraza que te cubre las arterias. Te nacerá entonces una rosa sobre el pecho y volcará el horizonte su distancia para juntar su infinitud silvestre con el cielo. Y viviremos en tu rosa, de su espina congelada y dura que nos hará firmes como robles; de su perfume, alba pequeña, predestinada esencia y transparente fuego; de su rocío, cuando el agua falte a nuestras heridas taciturnas, cuando la sequedad de nuestras manos clame por el vino de los racimos dadivosos. Tu rosa […]
Habiendo comprado los bienes que más excitaron su deseo las mujeres de Argos miraron con dulzura a los fenicios quienes maquinaron y ejecutaron su rapto Ío formó parte del botín en un puerto helénico Los cretenses desembarcaron en Tiro con el fin entre otros, de llevar consigo a Europa a buen término en tierra griega Tiempo después robaron a Medea de la mano de su padre el rey de Colcos Esto fue el inicio, y no otro de las hostilidades entre los asiáticos y el mundo occidental A fe de los persas robar mujeres es cosa que repugna a leyes […]
"Ahora la luz, la claridad del cielo. Lo que sobrevive de lo sagrado bajo la noche estrellada. Esta intacto el secreto que sorprende la aurora,…
No quiero santificar Tu nombre pero lo santifico y musito: Estira Tu mano y llévame contigo a Tu reino aunque no sea Tu voluntad. Eres mi señor y debes cuidar de esta sierva ante Ti hincada mira mi abatimiento, sácame de mis angustias de este valle de lágrimas en el que vivo mis días están en Tus manos mis manos alzadas sólo ansían Tu benevolencia llévame contigo como si fuera Tu hija como si fueras Mi Padre presta oídos a mi ruego como Dios, a Sus Bienamadas criaturas.
Cuéntame la verdad, sí. Pero a ver cómo me la cuentas . Voy a engañarte repetidamente de ahora en adelante: en todos los momentos de escribir. Sin una sola seña de cómo van las cosas. Para que sólo sepas lo que pueda leerse de los hechos: señas y contraseñas, pendular.
En el brillante centro de la sala se oye las risas y el reloj. En cuatro círculos giran las Estaciones, y las Gracias recatan su desnudez en el coronamiento. Ágatas y nogal, si se entrelazan a los pies del reloj, la caja oprime las resonantes cuerdas, los finísimos flejes y el contenido cauce de la música. Broncíneos bancos labrados y Pomonas veladas de musgo. El círculo de los naranjos, contenido con violencia y arte, concede en la distancia un húmedo refugio. Cómo puede el aire frío de la noche conservar su pureza originaria, del ir y venir de candelabros y […]
Este inmenso árbol no servirá jamás para madera. La sierra se romperá los dientes en la armadura de este roble que ha guardado sin sangrar dentro del pecho los restos de la metralla.
Quién esconde palabras, quién escatima honra, quién calla como losa la condición del leño; y por culpa de todos hay mendigos de almendra, hay bocados de adán que piden misericordia de un ladrido a las luces en forma de bombilla en bodega. Mas por detrás del mundo hay otras veces en que ingresan miradas inocentes como manos de pez, desplazan en dos golpes de aleta dos nadas laterales, lo ignoran todo generosamente con el gesto fraterno del jabón, y así se desgañitan en continuum. Por el camino manso de naturalidad protenden su natura de ladrillo; si el reloj de ataúd […]
¡Quién retiene al amor cuando se aleja! Tanto es mi amor, por todos mis amores, que en el jardín de la existencia mía a verlas marchitarse día a día preferí siempre deshojar sus flores. Cuanto más encendidos sus colores mueran en su triunfante lozanía, más triste que la muerte es la agonía de un amor entre dudas y temores. Triste fin de un amor, cuando engañoso quiere fingir que a su pesar nos deja, y más ofende, cuanto más piadoso. ¿Y qué logrará la importuna queja del ofendido corazón celoso? ¡Quién retiene al amor cuando se aleja!
Adiós, hijo, ya no nos volveremos a ver. (De una carta de mi padre) Como el olvido es malo, nunca olvido; han pasado estos años… Ahora veo que es necesario hablar de despedirnos, de un documento extraño que se firma para dejar de ver a los que amamos. A solas pienso: «esto tan ancho sé que no es el mundo, ni esta sed, este silencio; la gran apuesta, la esperanza. de la victoria entre pared y pared tampoco». A todo esto, padre, verás cómo no puedo despedirme. La vida es la noticia que no se puede olvidar más fácilmente; verás […]