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Debiste haber cumplido años hoy y ya no estás, para tu bien. Guardo tus palabras y tu postrera ansiedad por mi destino, porque la historia no te permitió vislumbrar este momento, mucho menos comprenderlo. El juicio ya fue dado. te cuento que conservo para mí sola tu amor generoso. Tu mano en la cuchara dándole el último desayuno al nieto, haciendo más ligera la pesada atmósfera de la despedida. Cada uno en su lado, como dos caballeros antiguos y nobles abrazándose, antes el duelo final, fatal.

"Miré a la dulce niña del pasado con piel ansiosa y con el ojo puro, dibujando su forma contra el muro donde el amor la…

"Deja para mañana lo que podrías haber hecho hoy (y comenzaste ayer sin saber cómo). Y que mañana sea mañana siempre; que la pereza deje…

Tengo una amigo que no se inclina ante los reproches, y cuando la dejé, se llenó de despecho y me dijo: ¿has conocido a alguién que se me parezca? y yo le dije también: ¿Y tú, has visto a alguien como yo?

Ellos son dragones de bulevares frente a caballeros en resplandecientes armaduras rodantes Ellos con las manos extendidas. Ellos gritan y pasan libando el níquel como mariposas negras entre el tráfico Otros llevan noticias con la primera plana en sus caritas con la tristeza y la alegría que son una y la misma de sonrisas agrietadas y llantos de llovizna.

Escribo estos versos a los tantos días De un mes de invierno Del año dos mil y algo Mientras Sábato pergeña su último relato de amarguras y Japón desaparece definitivamente aplastado por un sismógrafo ruso Y ahí lo tenés al tipo Despojado de alabanzas y mesuras Como quien te dice con un gesto ‘tomá y hacelo’ sentado en el café jugando con las estrellas en la mesa dibujando en sus formas la constelación del abasto bizarra como su universo. Ahí lo tenés Jugando Jugando a ser de nuevo el hombre perinola Inventando una acrobacia de recuerdos Con platos chinos En […]

En algunos poemas el arte es la acuarela, el arte de la dilución, escribo, y los cisnes de Natales se esfuman ante la palabra cisne. La vida se esconde detrás del color para engañarme, la vida corre el riesgo de convertirse en una carta infinita. ‘Una moneda por cada palabra me daba el tiempo, lo invitaba a pasar (él siempre iba apurado), le regalaba una estampilla rara y un vaso de té frío’. En algunos poemas el arte es el tatuaje, escribo, y añado: las palabras duelen mucho más que el peso de las cosas. A veces el mundo es […]

Esta mañana de metales mórbidos la brisa duerme. El humo de las fábricas inserta el horizonte de inmensas rosas malvas deshojadas. Pero mi corazón está tranquilo. La noche le rindió sus apagadas distancias, sus luceros iluminaron besos y miradas. Se levantan los ruidos. Resplandece el sol de la ciudad. La brisa duerme aún y malvas rosas adornan las montañas. No alzaré las cortinas. Ella duerme y el recuerdo del sueño dura en mí.

sigue amando y a ella sobre todas le atraen pero no logra distinguir a la distancia sufre así de una ausencia que crece queda amarlas sin métodos y sin desenlace amarlas de la única manera posible se confunden y se alejan aguantan crueldades que sin duda no mercían crecen sin nombre como un trineo sobre la arena se deslizan por memorias que no le pertenecen un gran pájaro oscuro sobre el viento el sonido oscuro y solitario del sol

¡Cómo insiste Khayyam con los muertos! ¡La arcilla! La arcilla de las ánforas, la arcilla de la copa, diciendo que allí están, y que, al rozar la orilla, al beber, nuestros labios, se encuentran con su boca. Que henchiremos la cámara que otrora ellos llenaran, yendo a complementar nuestra capa en la tierra con profetas, sultanes y sabios que pasaran. (¡Yo sólo pienso en Dios, que nuestros ojos cierra!) ¡Ah, mi Dios! ¡Tú, el Unico que todo lo dispones! ¿Será cierto, tal vez, lo que Khayyam arguye puesto que polvo somos y a polvo volveremos? Pero no convirtamos, en la […]