"Ven conmigo subamos al volcán para llegar al cráter hay que romper la niebla allí adentro en el cráter burbujea la historia: Atlacatl Alvarado Morazán…
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12,749 poemas"Triste estoy como un cajón vacío El mutuo sueño de mis ojos rueda Me acuesto en los valles a ver el tiempo Agrando con mi…
Ven, madre, a descansar de todos tus trabajos hasta el jardín umbroso que cultivo en mis sueños, a la luz de luciérnagas y áureos escarabajos y la mágica ayuda de esos seres pequeños, los gnomos, que se visten con trajes escarlata y brotan cuando alumbran las primeras estrellas, que usan zapatitos con hebillas de plata sin dejar en el musgo la marca de sus huellas. Cantarán para ti la cigarra y el grillo, ocultos entre hiedras, glicinas o jazmines. Y con las hojas muertas haremos un castillo con muros almenados en oro y amarillo, hasta que se deshaga por sobre […]
No te acerques. Tu frente, tu ardiente frente, tu encendida frente, las huellas de unos besos, ese resplandor que aun de día se siente si te acercas, ese resplandor contagioso que me queda en las manos, ese río luminoso en que hundo mis brazos, en el que casi no me atrevo a beber, por temor después a ya una dura vida de lucero. No quiero que vivas en mí como vive la luz, con ese ya aislamiento de estrella que se une con su luz, a quien el amor se niega a través del espacio duro y azul que separa […]
Vencido como una flor nacida del cansancio duele mi soledad en el insomnio fijo de una piedra creciendo desde el viento en el pecho de Dios como un fulgor de cielo obedeciendo a nadie en la libre emoción de los dormidos espacio en blanco donde la muerte reproduce mi caída con las manos vencidas en lo humano desangrado en lo íntimo bajo el agua se mueve mi canción cayendo desde el fruto que retoña una huella en el símbolo del alma como el inicio de un aire fugitivo donde siembra el reflejo enamorado aquel cansancio gris deshojando el olvido duerme […]
"Igual que roca o rosa, renacemos y somos como aroma o sueño tumultuoso en incesante amor por nuestro duelo; fugitivos sin fin que el rostro…
Evidencia y muerte en la eternidad que me niegan tus armas de polvo, tus caminos de humo. He aquí el compromiso: transar con el otoño vagabundo; elegir el consentimiento del junco vencido; asir la mano del alba cuando, temblorosa, se anida en los muslos locos, y amar la carne profunda en sus nieves y torrentes. ¿Quién abre la flor sin nombre de tus ojos? ¿Quién gime en tus senos sin reposo? ¿Quién habla, fuera de ti, sobre ti misma, en sombra de deseo prolongadas, sin freno ni medida, aun insatisfechas?
Idioma vencido de tus labios: palabras muertas de nieve brotan, como almendra antigua, amenazada de males, de albas, de murmullos. Y la roca, y la arcilla, sin alas se aferran al aluvión, huyen del viento y funden su soledad en la extraña máscara: rasgos fijos del amante en la edad, imprecisa y sin tiempo, de la amada. Fuente alerta, estrella detrás de la mañana, tu cuerpo se impacienta sin tormentas y sin nadie. Arco de sol y hierba mordida porque las cenizas del vencedor urgen la agonía de la flor tenaz. Fardo de placer, que nunca soporta te vence, con […]
La puerta del alma medio abierta: por allí, te exilias del ardor del día, preservándote. Más acá, serías como un fantasma tachonado de agujas, miradas y dicterios Incesante herencia de crepúsculos, revives el mar, la ola elemental, el eco transparente y mágico. Pero el reino de tu cuerpo tambalea se cierra el libro. Nace el enigma y la evidencia de vida y habla el silencio. Estás presente y se me abren tus camino de fuego y tus depuestas armas de luz. ¡Yaces, al fin, vencida!
Vendrá su telaraña de palabras a ensombrecer el pensamiento, el lúdico festín de la memoria. Vendrá entre lejanías que agrietan las paredes. Vendrá, zorra lunática, pasajera de troncos carcomidos, espesura de ciénegas. Sucederán entonces largas vigilias y entrecortado sueño. -La pesadilla que me conduce al sacrificio, la mano que te auxilia y se diluye en ráfagas-. Vendrá de viento bajo y de arrastradas hojas; sucederán entonces la mordaza, los baños de agua fría, la casa de salud, una celeste cáscara de olvido, patio de piracantos y bardas erizadas, Cárpatos de vidrio, bugambilias blindadas entre cuerdas voltaicas, un manto azul trepando […]
Vendrá su telaraña de palabras a ensombrecer el pensamiento, el lúdico festín de la memoria. Vendrá entre lejanías que agrietan las paredes. Vendrá, zorra lunática,…
Vendrá un día más puro que los otros: estallará la paz sobre la tierra como un sol de cristal. Un fulgor nuevo envolverá las cosas. Los hombres cantarán en los caminos, libres ya de la muerte solapada. El trigo crecerá sobre los restos de las armas destruidas y nadie verterá la sangre de su hermano, El mundo será entonces de las fuentes y las espigas, que impondrán su imperio de abundancia y frescura sin fronteras. Los ancianos tan sólo, en el domingo de su vida apacible, esperarán la muerte, la muerte natural, fin de jornada, paisaje más hermoso que el […]