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Ya que con más regalo el campo mira (Pues del hórrido manto se desnuda) Purpúreo el Sol y, aunque con lengua muda, Suave Filomena ya suspira, Templa, noble garzón, la noble lira, Honren tu dulce plectro y mano aguda Lo que al son torpe de mi avena ruda Me dicta Amor, Calíope me inspira. Ayúdame a cantar los dos extremos De mi pastora, y cual parleras aves Que a saludar al Sol a otros convidan, Yo ronco, tú sonoro, despertemos Cuantos en nuestra orilla cisnes graves Sus blancas plumas bañan y se anidan.

Ya sabes. Es tan bello este ostracismo, tenderme junto a ti, sentir tus dedos rodarme por la piel en esta alcoba caliente y apartada del vacío… Lo sabes cuando beso, cuando hiero tu boca con torrentes de amapolas, lo sabes cuando busco tu saliva y toco tus pezones como almendras. La carne hecha canela, el aire entero dehesas de ambarinas deliciosas. Lo sabes que me huelen tus cabellos cual huelen las higueras en septiembre, cual huelen los geranios en los patios y el aire de las huertas tras la lluvia. Es bello estar tendido, acostumbrado al musgo de las ingles […]

Ya se acerca, señor, o ya es llegada la edad gloriosa en que promete el cielo una grey y un pastor solo en el suelo, por suerte a vuestros tiempos reservada. Ya tan alto principio, en tal jornada, os muestra el fin de nuestro santo celo y anuncia al mundo, para más consuelo, un Monarca, un Imperio y una Espada. Ya el orbe de la tierra siente en parte y espera en todo vuestra monarquía, conquistada por vos en justa guerra. Que a quien ha dado Cristo su estandarte, dará el segundo más dichoso día en que, vencido el mar, […]

Cómo marcha el reloj sin darse prisa con tal seguridad que se come los años: los días son pequeñas y pasajeras uvas, los meses se destiñen descolgados del tiempo. Se va, se va el minuto hacia atrás, disparado por la más inmutable artillería y de pronto nos queda sólo un año para irnos, un mes, un día, y llega la muerte al calendario. Nadie pudo parar el agua que huye, no se detuvo con amor ni pensamiento, siguió, siguió corriendo entre el sol y los sseres, y nos mató su estrofa pasajera. Hasta que al fin caemos en el tiempo, […]

DOLORA A Elmira Era muy niña María, todavía, cuando me dijo una vez: -Oye, ¿por qué se sonríen las flores tan dulcemente, cuando las besa el ambiente sobre su aromada tez? -Ya lo sabrás más delante niña amante, le contesté yo, y una mañana, la niña pura y hermosa, al entreabrir una rosa me dijo: -¡Ya sé por qué es! Y la graciosa criatura blanca y pura se ruborizó y después, ligera como las aves que cruzan por la campiña, corrió hacia el bosque la niña diciendo: -¡Ya sé por qué es!- y yo la seguí jadeante, palpitante de ternura […]

Ya toda me entregué y dí, y de tal suerte he trocado, que mi Amado es para mí y yo soy para mi Amado. Cuando el dulce Cazador me tiró y dejó herida, en los brazos del amor mi alma quedó rendida; y, cobrando nueva vida, de tal manera he trocado, que mi Amado es para mí y yo soy para mi Amado. Hirióme con una flecha enherbolada de amor, y mi alma quedó hecha una con su Criador; Ya yo no quiero otro amor, pues a mi Dios me he entregado, y mi Amado es para mí y yo […]

Ya vengo con el voto y la cadena, desengaño santísimo, a tu casa, porque de la mayor coluna y basa cuelgue de horror y de escarmiento llena. Aquí la vela y la rompida entena pondrá mi amor que el mar del mundo pasa, y no con alma ingrata y mano escasa, la nueva imagen de mi antigua pena. Pero aguárdame un poco, desengaño, que se me olvidan en la rota nave ciertos papeles, prendas y despojos. Mas no me aguardes, que serás engaño, que si Lucinda a lo que vuelvo sabe, tendráme un siglo con sus dulces ojos.

DOLORA (IMITACIÓN) Goza, goza, niña pura, Mientras en la infancia estás; Goza, goza esa ventura Que dura lo que una rosa. -¿Qué?, ¿tan poco es lo que dura? -Ya verás niña graciosa, ya verás. Hoy es un vergel risueño La senda por donde vas; Pero mañana, mi dueño, Verás abrojos en ella. -¿Pues qué?, ¿sus flores son sueño? -Sueño nada más, mi bella, Ya verás. Hoy el carmín y la grana Coloran tu linda faz; Pero ya verás mañana Que el llanto sobre ella corra… -¿Qué?, ¿los borra cuando mana? -Ya verás cómo los borra, ya verás. Y goza mi […]

"Un bel morir tutta la vita onora. Lo the fair dead ! Petrarca super Pound, 1989 No hay, acá no veo, un pedazo de madera…

Queda mucho de las sombras primeras. El sol, espejo y humo, erecto, achica su ojo tutelar y se mece, inconforme, sobre las cosas de barro. Yalentay, ensimismado, abre los brazos: intenso invierno es su susurro. Y sus hijos, y los padres de esos hijos, que también se han marchado, doblan cabizaltos la memoria y nieblan. Yalentay, muy de mañana, se echa lloviznar.

¡Ay, amor!, dulce veneno, ay, tema de mi delirio, solicitado martirio y de todos males lleno. ¡Ay, amor! lleno de insultos, centro de angustias mortales, donde los bienes son males y los placeres tumultos. ¡Ay, amor! ladrón casero de la quietud más estable. ¡Ay, amor, falso y mudable! ¡Ay, que por causa muero! ¡Ay, amor! glorioso infierno y de infernales injurias, león de celosas furias, disfrazado de cordero. ¡Ay, amor!, pero ¿qué digo, que conociendo quién eres, abandonando placeres. soy yo quien a ti te sigo?