Te vuela el alma o esa cosa que decimos: el alma. Y tienes alas y aprendiste a volar. Centellas de tus brazos o poemas alzan al cielo adiós, adiós la tierra- la blanca catedral. Un andamiaje de álamos nocturnos; vas, en una calesa hasta el túnel lunar; te vuela la camisa con el alma, y tu pecho es todo el cielo, y una segunda realidad -a la que se despierta en la vigilia- te abre sus puertas. Y cuando vas a entrar hallas al hombre de la máscara de hierro hallas al hombre de la máscara de hierro hallas al […]
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12,749 poemasEn el silencio de las rosas reposan tus deseos. Donde aprendieron a llorar los sauces surge el rastro de tus pestañas y el borde de tus labios. Yo, sándalo anhelo ungirte.
Huelo a luna poséeme sé colibrí. Muerde mis labios déjame sin entraña rosa nocturna.
Mis manos dibujan monarcas cansadas de volar Pongo flores en mi mesa te espero… los colores tienden a marchitarse y vuelvo a sentir tus uñas en mi espalda
Han crecido en la punta de tus senos matas de tomillo me arrastra indagar a qué huele el resto de tu cuerpo.
Latíamos distantes A veces la luna alumbraba los callejones por donde aullábamos Ocultábamos las alas y ronroneos de gatos Detuvimos el paso Los árboles callaron Nos vimos y se quebraron los vidrios de todas las ventanas
La lluvia se prolongará seguramente estaré despierto sintiendo como cada gota convierte mis ganas en cenizas Quien sabe si también mueras incendiada
Viaje a la memoria Óleo de Milagro Quiroa Consumido por tu adicción a mí trato de recuperar la memoria volver de ese viaje donde confluyen dolor y deleite ternura y odio incienso y mirra vida y muerte. Me recupero intentando salir de tus múltiples brazos del pecho tibio donde la eternidad es pequeña. Amamantando el instinto desapareces frente a la sonrisa de Afrodita.
Disponiendo conocerte abrí tus brazos en cruz -cristo de mis pasiones- Dina Posada Desabrocha mis brazos prueba conmigo las hierbas amargas. Conserva la verdad la cima de mis muslos y la razón porque muero. Gloria y tormento para este Cristo yacente que viene a tu encuentro.
He recorrido los cafés donde todavía te huelo En uno de ellos dialogué con tu ausencia
Flor profunda perfumada de canela abismo carnoso bebo tu olor. Perplejo en tu creación salto al vacío donde aquietas mis convulsiones.
Es tiempo de encerrar el alma los susurros la ternura Sus ojos trazan mapas donde no aparezco