Dicen que hay que dar gracias por haber aguantado el huracán, por haber esperado que pasara la noche. Ahora es otro día y hay que seguir, de frente, levantarse en medio de tantos que quedaron, allí, junto a nosotros. Hay que seguir con todo a cuestas, levantando el pasado con los puños y sosteniendo el hoy con la mirada, esperando un mañana… Siempre entre ruinas, apartando los huesos de los que fueron débiles, los que no lo lograron; y volver a caer y volver a surgir de entre más huesos, entre cuerpos sin almas, entre sombras y continuar viviendo por […]
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A ti, de alegres vides coronado, Baco, gran padre, domador de Oriente, he de cantar; a ti que blandamente tiemplas la fuerza del mayor cuidado Ora castigues a Licurgo airado o a Penteo en tus aras insolente, ora te mire la festiva gente en sus convites dulce y regalado, O ya de tu Ariadna al alto asiento subas ufano la inmortal corona, ven fácil, ven humano al canto mío; Que si no desmerezco el sacro aliento mi voz penetrará la opuesta zona, y el Tibre envidiará al hispalio río.
Ningún vestigio tan inconsolable como el que deja un cuerpo entre las sábanas y más cuando la lasitud de la memoria ocupa un espacio mayor del que razonablemente le corresponde. Linda el amanecer con la almohada y algo jadea cerca, acaso un último estertor adherido a la carne, la otra vez adversaria emanación del tedio estacionándose entre los utensilios volubles de la noche. Despierta, ya es de día, mira los restos del naufragio bruscamente esparcidos en la vidriosa linde del insomnio . Sólo es un pacto a veces, una tregua ungida de sudor, la extenuante reconstrucción del sitio donde estuvo […]
Amigo Blas de Otero: Porque sé que tú existes, y porque el mundo existe, y yo también existo, porque tú y yo y el mundo nos estamos muriendo, gastando nuestras vueltas como quien no hace nada, quiero hablarte y hablarme, dejar hablar al mundo de este dolor que insiste en todo lo que existe. Vamos a ver, amigo, si esto puede aguantarse: El semillero hirviente de un corazón podrido, los mordiscos chiquitos de las larvas hambrientas, los días cualesquiera que nos comen por dentro, la carga de miseria, la experiencia -un residuo-, las penas amasadas con lento polvo y llanto. […]
Llevo en los huesos tanto amor metido que sólo en carne viva y a bandazos, voy capeando el mar de estos dos brazos entre los que me encuentro sometido. No, no basta gritar, tomar partido, morir hasta caerse uno a pedazos; hay que hundir a caricias y a zarpazos tu corazón, tu corazón vencido. Quiero daros la vida que me sobra, y este amor que me arranca de los huesos. Vuestro mi corazón, vuestra mi obra de compartir lo vuestro y nuestro y mío, consumidos en cólera y en besos. Sólo a mi amor vuestro dolor confío.
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I ¿Quieres, Cándida saber cuál es la niña mejor? Pues medita con amor lo que ahora vas a leer. La que es dócil y obediente, la que reza con fe ciega, con abandono inocente. la que canta, la que juega. La que de necias se aparta, la que aprende con anhelo cómo se borda un pañuelo, cómo se escribe una carta. La que no sabe bailar y sí rezar el rosario y lleva un escapulario al cuello, en vez de un collar. La que desprecia o ignora los desvaríos mundanos; la que quiere a sus hermanos; y a su madrecita […]
Levanta la tarde su espesura de silencio, sube el mar a las últimas cornisas con alas de graznido. Pliega la luz su rabo inevitable, una a una, por todas las fachadas. Más allá de la esquina del salitre, al viejo paredón desalojado lanza el mar su delirio de insistencia. Mantiene a casa do farol colgada en sus ventanas la angustia de la espera. Nadie viene a falar a sus peldaños en ese idioma dulce de barcos y galeras que a veces sabe a sal, que a veces sabe a selva. Esconde a casa do farol en su zócalo azul, como […]
Yace en esta tierra fría, Digna de toda crianza, La vieja cuya alabanza Tantas plumas merecía. No quiso en el cielo entrar A gozar de las estrellas, Por no estar entre doncellas Que no pudiese manchar.
No eres un mito hermano sino un insomne que descubrió que sus palabras estaban llenas de pesadillas de ciudades heridas de campos enlutados de un Perú sin estrellas de una España sangrante de un París mata sueños de una cruz en la tierra con una humanidad enclavada de una Georgette solidaria con tus huesos y tus carestías En fin un loco que gritó su rencor y su miedo su sintaxis quebrada como una sierra extraña que encontró su madera en otros trashumantes 29-12-2003
"¿Dónde crece el manzano marinero que sabe de la espuma y la colina? ¿En dónde la granada granadina para el cumpleaños del amor primero? ¿Va…