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A veces uno toca un cuerpo y lo despierta por él pasamos la noche que se abre la pulsación sensible de los brazos marinos y como al mar lo amamos como a un canto desnudo como al solo verano Le decimos luz como se dice ahora le decimos ayer y otras partes lo llenamos de cuerpos y de cuerpos de gaviotas que son nuestras gaviotas Lo vamos escalando punta a punta con orillas y techos y aldabas con hoteles y cauces y memorias y paisajes y tiempo y asteroides Lo colmamos de nosotros y de alma de collares de islas […]

( nobody knows revariation ) A veces, en el tren que fuga hacia Venusberg o las constelaciones, en pleno día tú yo tan desconocidos como siempre, giramos al uní sono las bruñidas cabezas de agónicos y arcaicos maniquíes como en un bien ensayado paso de baile sobre el desvencijado maderamen. Dipsoicos habitantes de los trenes, desangelados, de estólidas capuchas negras, la lluvia nos ha separado. Como flores picoteadas chapoleteamos sobre el papel de las aceras con el inoperante manuscrito enrollado bajo el brazo como un periódico. El viejo letrero escrito en alemán defectuoso centellea como un tuerto ojo machacón de […]

A veces, cuando atardece el cielo en primavera surge como un sobrecogido y mágico clarinazo en todo el barrio rasgando la alegría prisionera. Es que el seno de las barcas llegó pleno, fúlgido de coletazos y boqueadas agónicamente ávidas. (En las calles reinaba aún el vacío de la espera. El vasto vocerío enmudecía y sólo los niños en sus juegos modelaban su inconsciente voz de fresa. Era la amada hora de la precena.) Los hombres que descansen o que beban. Las mujeres… Un oloroso, cocineril humo -vaharadas de peces fritos- brisea por las ventanas o se comba denso fuera de […]

¿Dónde guardarán el alma los algarrobos, los pinos o los alerces? ¿Dónde sufrirán a Dios? ¿En qué lugar alguno de triste corazón buscará el suicidio? ¿Cómo vivirán las estaciones, la enfermedad, el amor, la locura, la muerte? ¿Con qué lenguaje expresará el silencio la vejez de los árboles? ¡Cómo hallar vuestra lengua, me digo, cómo saber de vosotros la verdad -porque también habéis sido testigos y por tanto cómplices-, cómo limpiar nuestras raíces, cómo recibir el sol con esta alma empozada, con el hierro, la memoria y tanta sangre olvidada y peligrosamente muerta y viva entre las manos!

Luz, jardines que anticipan la sombra. Aire espeso, renuente Lejos sirenas, algún barco, estallidos de bruma Y por último, el mar Urca desteje fábulas, cuenta por compasión y tranquiliza; finge desde su mansa, indiferente, fraternal mentira El niño extranjero busca a tientas la amarilla baldosa de su juego para saltar, saltar, saltar al otro lado de la historia y ver el engranaje roto Tenso, iluso *Barrio de Río de Janeiro, Brasil

Asisto al despojo del día con su luto de marfil herido, a la ausencia del que no volvió de la guerra, que sin decir su nombre quedó clavado en la monarquía del silencio. Sin ser carpintero ni ir más lejos, hago todo lo que pertenece al martillo: me voy de golpe en golpe cantando por el tajo abierto de la madera. No tengo que cerrar los ojos ni amanecer en la hoguera de la noche para escuchar la navegada voz de la sal que se ahoga en el imperio del agua. Concurro al mundo sombrío del espejo, al murmullo de […]

El vals llora en mi ojal Silencio En mi hombro se ha posado el sueño y es del mismo temblor que sus cabellos

Tómame, oh noche eterna, en tus brazos y llámame hijo. Yo soy un rey que voluntariamente abandoné mi trono de ensueños y cansancios. Mi espada, pesada en brazos flojos, a manos viriles y calmas entregué; y mi cetro y corona-yo los dejé en la antecámara, hechos pedazos. Mi cota de malla, tan inútil, mis espuelas, de un tintineo tan fútil, las dejé por la fría escalinata. Desvestí la realeza, cuerpo y alma, y regresé a la noche antigua y serena como el paisaje al morir el día.

Colgada de mi cuerpo contactas mis tetillas ¿quién evolucionó la flor o el colibrí? Abeja reina te dispones para el festín el mismo ritual desde que Eva se regocijó con la serpiente. Se aproxima la eucaristía y los dones del Espíritu Santo. Quiero estar siempre dentro de ti.

"La sombra de la muerte en el umbral se para. Oh dandún, oh dandún, no le mires la cara. Cerca, una madrugada te aguardaba con…