"Vuelvo a la punta de una palabra tuya cualquiera que rescate lo que olvidé de una copa derramada en la piel de la esperanza del…
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12,749 poemasMadre, acaricie a sus niños. Padre, abrácelos firmemente. Permita que ellos sepan que los aman por la mañana, al mediodía, y por la noche. Ponga sus brazos alrededor de ellos, sosténgalos cerca suyo, sienta el latir de sus corazones, la vida nueva que Usted hizo. Ruede por el suelo con ellos, bromee, ría y juegue, escuche lo que tienen que decirle, ellos tienen mucho para contarle. Tome tiempo para conocerlos, vea el color en sus ojos. Aprecie a esa persona tan profunda dentro de sus pequeñas mentiras. Permita que corran sus dedos por sus cabellos, doble su cabeza, llene sus […]
Tiemblan sus manos. Ve qué dura ha sido La vida que le dieron. Como pocas. Y ahora que empezaba a disfrutar De un poco de descanso, se le exige El crimen execrable. Sufre y calla. Ha sido siempre fiel a su conciencia Y su Señor. Ha sido todo un hombre Aunque tan sólo un hombre. Vacilando, Se yergue tembloroso sobre el hijo. Con los ojos cerrados, cobra impulso Y en vano intenta dar la puñalada. Nunca sabremos bien qué le detuvo, Por qué quedó sin fuerzas, Por qué bajó su brazo lentamente.
Un simple abrazo nos enternece el corazón; nos da la bienvenida y nos hace más llevadera la vida. Un abrazo es una forma de compartir alegrías así como también los momentos tristes que se nos presentan. Es tan solo una manera de decir a nuestros amigos que los queremos y que nos preocupamos uno por el otro porque los abrazos fueron hechos para darlos a quienes queremos. El abrazo es algo grandioso. Es la manera perfecta para demostrar el amor que sentimos cuando no conseguimos la palabra justa. Es maravilloso porque tan sólo un abrazo dado con mucho cariño, hace […]
Tenme junto a ti de mil maneras” I Hambrientos y desnudos, van mis brazos en busca de un abrazo, arrastrando abandono, y abiertos en silencio en doble arco. En las mieses maduras del gentío, separan las espigas cuando avanzo. Qué insípida igualdad de multitudes, sin destacarse variedad ni encanto. Roja de sangre, tímida amapola, ¿dónde te ocultas, bajo el sol de mayo? Mira que vengo ahogado de infortunio, y te quiero adherir a mi costado. II Sentada en mis rodillas, desprovista de palabras, ideas y reclamos, recoge mi hombro el rostro, leve sonrisa y ojos entornados. Flota en el aire […]
Abre el libro en la página que reza: ‘Donde se ve que Amor sólo es tristeza’, y con tu voz de oro que tiene sortilegios peregrinos, ¡ahuyenta, como pájaro canoro, la sombra de esa frase, con tus trinos!… Porque es tu voz tan dulce y lisonjera, que si dices que Amor tiene dolores, el dolor se resuelve en primavera, y todas sus espinas echan flores… ¡Deja escapar tu voz, oh, dueño mío!, y haz de esa frase triste sólo un canto: tú puedes, con las lágrimas y el llanto, hacer notas y perlas de rocío. Es tu voz el crisol […]
Abre el libro en la página que reza: 'Donde se ve que Amor sólo es tristeza', y con tu voz de oro que tiene sortilegios…
“O sea, entrecierra las vistas parada-sentada 100 años como abuela huilliche atizando la llama. Así el color de la memoria será un retrato desvaído de la in-memoria, un borrón afiebrado un cuento de revoltura entre vivientes y finados tu cuento. Por eso, abre los ojos / cierra los ojos vuélvete mágica que entre lo que veas y lo que no veas puede estar el sentido de esta iluminación, o sea, tú ahí, parada sentada con una costura en la boca, sabia y hermosa como las abuelas huilliches.
Abres la puerta como si atrás quedara un accidente. La calle está en orden. La bondad de las acacias cae desde lo alto y deja las aceras sembradas. Mujeres limpian pescado y ríen enseñándose su presa. -Mira, aún vive. Vas donde ellas explican las mañanas, el paso rápido, la conjura de los dientes, gotas de leche en el embozo. -Acércate, aún vive. Una canción bucea el aire desde la esquina que ocupa el muchacho atento: hielo liso un paraíso para el que bien sabe bailar. Tintinean las monedas, el peso tiñe el cuello de las camisas, roce de rodillas, un […]
Abres la puerta como si atrás quedara un accidente. La calle está en orden. La bondad de las acacias cae desde lo alto y deja…
"Ábrete sexo como una flor que accede, descorre las aldabas de tu ermita, deja escapar al nadador transido, desiste, no retengas sus frágiles cabriolas, ábrete…
Abrí la verja de hierro, Sentí como chirriaba, tropece en algún tronco y miré una ventana encendida, pero la madrugada devoraba las hojas y tú no estabas allí diciéndome que el mundo está roto y oxidado. Entré, subí en silencio las escaleras, abrí otra puerta, me quité el saco, me senté, me dije estoy sudando, comencé a golpear mi pobre máquina de hablar, de roncar y de morir (tú dormías, tú duermes, tú no sabes cuánto te amo), me quité la corbata y la camisa, me puse el alma nueva que me hiciste esta tarde, seguí tecleando y maldiciendo, amándote […]