Aquí se estableció con sus manteles de hule el carmín de aquel tiempo cuando el furor en los labios. Sobre una tabla blanca y lisa cuadriculó domingos en la harina. Quiso Génova, plantas y lo claro del cielo arriba de las flores. Negó oficios y amores con signos de pureza, y en su nombre creó un puerto de sombra un silencio de barco recién ido. Los hombres se casaron con descendientes de indios, trayendo un color nuevo a la familia y sus mujeres fueron bordadoras de brillo en las ojeras, operarias de costura recta, lavanderas. Por las noches hablaron del […]
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12,749 poemasA veces la pensaba como recostada en un nido salvaje, llevándonos a todos en tiempos en que el agua era limpia y corría por las alcantarillas hasta llegar al río. Fue la última vez que entró a la casa que le vi las arrugas en reposo tan cerca como nunca estiradas y quietas para siempre. Pero ella siguió siendo un deseo inconcluso y sus peinetas blancas un camino lejano a todas las caricias que empezaron al borde la frente hasta que a su cabello le cortaron las manos.
Envolvieron su cuerpo en la mantilla blanca manchada con el vino de la frente. Pronto será de noche sobre esa cruz de viento. Nadie sabrá qué hacer con tanto polvo.
Aquel fuego encendido con las últimas hojas del otoño, duró hasta que el carbón extinguió el frío. Tal vez no conocimos otra estación con ella. En las habitaciones de estos años el fuego le regresa el control de las vidas su alimento la nombra, como entonces, nuestras culpas están llenas de voces. Los pájaros aún cuelgan, ahorcados, de sus pechos.
No quiero que lo traigan nunca quise. Era lindo escucharlo conversar y reírse con el vino, pero ahora no, no quiero que lo traigan que paren el reloj, que amarren en los techos a los perros amantes que dormían a sus pies. Déjenlo como él quiso contar que era cuando estuvo en sus anchos botines marineros y sólo su cigarro le alejaba el cansancio con el humo. Pero ahora no, no quiero oír que viene que lo traen que ya está aquí, neblinas más arriba al final de una historia que no fue completada mientras el sol anuda entre raíces […]
Más tarde nos pusieron en la fila del medio y esperamos el turno en los pañuelos (a los que no podían le arrimaron la cara). Quise pensar su piel como una fruta como el rostro de Ana temblándome en la espalda y no un pueblo perdido que se iba apretado en el frío de sus manos.
"No me has visto. Siglo. Siglo. Oh, prestigitador. Al lado de la carpa inmensa venden barquillos. ¡Y algodones de azúcar! Y dicen: ""Ya estamos hartos…
En volandas, como si no existiera el avispero, aquí me tienes con los ojos desnudos, ignorando las piedras que lastiman, ignorando la misma suavidad de la muerte. ¿Te acuerdas? He vivido dos siglos, dos minutos, sobre un pecho latiente, he visto golondrinas de plomo triste anidadas en ojos y una mejilla rota por una letra. La soledad de lo inmenso mientras media la capacidad de una gota. Hecho pura memoria, hecho aliento de pájaro, he volado sobre los amaneceres espinosos, sobre lo que no puede tocarse con las manos. Un gris, un polvo gris parado impediría siempre el beso sobre […]
Dame, llama invisible, espada fría, tu persistente cólera, para acabar con todo, oh mundo seco, oh mundo desangrado, para acabar con todo. Arde, sombrío, arde sin llamas, apagado y ardiente, ceniza y piedra viva, desierto sin orillas. Arde en el vasto cielo, laja y nube, bajo la ciega luz que se desploma entre estériles peñas. Arde en la soledad que nos deshace, tierra de piedra ardiente, de raíces heladas y sedientas. Arde, furor oculto, ceniza que enloquece, arde invisible, arde como el mar impotente engendra nubes, olas como el rencor y espumas pétreas. Entre mis huesos delirantes, arde; arde dentro […]
a Tania El mundo fue y será una porquería.com en el 76 y en el 3000 también que entre la tele y el diario te alimentan con avisos te damos la tasa más chica del mercado para tu café con leche y el precio más bajo por tu alma o te devolvemos la diferencia ahora, las balas entrantes también las pagás vos los únicos privilegiados son ¡sus! niños tomá cocacola, viví cocacola, pensá cocacola, encocacolate, castro y clinton comen la última corvina negra en el encuentro bipartito en wall street, cocina francis malman que quiere decir hombre malo Esta vez, […]
no soi chema cuellar ny soi amigo de nadie ny tuve una abuela paralítica ny soi poeta ny ciudadano ny nada me vale un pyto que nadie se acuerde de my me llevo a san salvador en el volsillo i hablo con gentes que no se conocen ni me conocen no importa si una puerta se cierra en nicaragua si una muchacha se declara en santiago sy una paloma vuela por el yan-se si el mejor libro se está escribiendo en lima no me importa estoi vacío solitario como un abrigo de invierno.
"Como atento no más a mi quimera no reparaba en torno mío, un día me sorprendió la fértil primavera que en todo el ancho campo…