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Acuérdate de cuando fuimos niños los turbios niños de cuando fuimos vivos por pura complacencia del destino. Mudos. Turbios niños Callados cuando fuimos niños Creciendo silenciosamente educados. Nunca fuimos realmente niños en mitad del dolor amargo de las guerras. ¿Y ahora? nunca seremos nada Nunca es imposible así con este aire de injusticia brutal acometida ante los ojos. Acuérdate de cuando turbios niños fuimos despoblados. Nada como entonces a pesar de todo.

Te sudo inquieta reverberante Sumido en un vapor de vahos y gemidos te resudo Te vuelves aguas mis propias aguas emapañas frentes mojas axilas inundas pechos Te llevo en la camisa en la espalda en el entrepierna en el cuello más allá del cuerpo te sudo Caracas conviertes vapor transpiración en esencia de esta vida urbana

Una rosa es una mano es una rosa es una linfa es una isla es una luna es una nube que viene en la tormenta. Una tormenta es el otoño es el verano es la infancia es el desaste es el viento que arrastra consigo las nubes y las islas. Una isla es una rosa es una mano es una patria es una manta voladora es un cristal hecho del polvo de la arena. Una rosa es una ciega y soterrada fantasía hecha al borde histérico de un sueño al mediodía. Una mano es una rosa es un silencio moviéndose […]

"No me acuerdo de las calles, de los primeros fuegos. Tú me esperabas silencioso y azul como una ofrenda. Tu mano me retenía tardes enteras,…

Árbol de Sangre riega la mañana por donde gime la recién parida. Su voz deja cristales en la herida y un gráfico de hueso en la ventana. Mientras la luz que viene fija y gana blancas metas de fábula que olvida el tumulto de venas en la huida hacia el turbio frescor de la manzana, Adam sueña en la fiebre de la arcilla un niño que se acerca galopando por el doble latir de su mejilla. Pero otro Adán oscuro está soñando neutra luna de piedra sin semilla donde el niño de luz se irá quemando.

I -Estábamos en el paraíso. En el paraíso no ocurre nunca nada. No nos conocíamos. Eva, levántate. -Tengo amor, sueño, hambre. ¿Amaneció?. -Es de día, pero aún hay estrellas. El sol viene de lejos hacia nosotros y empiezan a galopar los árboles. Escucha. -Yo quiero morder tu quijada. Ven. Estoy desnuda, macerada, y huelo a ti. Adán fue hacia ella y la tomó. Y parecía que los dos se habían metido en un río muy ancho, y que jugaban con el agua hasta el cuello, y reían, mientras pequeños peces equivocados les mordían las piernas. II -¿Has visto cómo crecen […]

"Si retirase con esta mano cuanto hubiese dado con la otra si a mi mano izquierda no le importase en qué asuntos anda la derecha…

A Miguel de Unamuno Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron -soy de la raza mora, vieja amiga del Sol-, que todo lo ganaron y todo lo perdieron. Tengo el alma de nardo del árabe español. Mi voluntad se ha muerto una noche de luna en que era muy hermoso no pensar ni querer… Mi ideal es tenderme, sin ilusión ninguna… De cuando en cuando, un beso y un nombre de mujer. En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos…; y la rosa simbólica de mi única pasión es una flor que nace en tierras […]

Adentro de mi vaga superficie se revuelve un constante movimiento; es el polvo que todo lo renueva, destruyendo. Adentro de la piel que me protege y de la carne a la que estoy nutriendo, hay una voz interna que me nombra; Polvo tenso. Sé bien que no he escogido la materia de este cuerpo tenaz, pero indefenso, arrastro una cadena de cenizas: polvo eterno. Tal como yo han pasado las edades, soportando la lucha de lo interno, el polvo va tomando sus entrañas de alimento… ¡Humanidad, del polvo experimento!