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Cada día se abre de par en par igual que una puerta. Aquel que ya la ha cruzado clava sus ojos en otros y vuelve a sentir el milagro y tomar parte en la vida. ¿Quién diría, al verlo, que ese hombre duerme mal en la noche y quisiera dormirse como la tierra reseca tras jornadas de lluvia? Nadie, entre aquellos que van y los que vienen, percibe que ese hombre es adicto. Adicto a imaginarte en su vigilia. Adicto a tu voz y tus silencios. Adicto a tu cercanía y tu distancia. Adicto al cuerpo que acercas o rehuyes. […]

La voz de aquellos que asumen la noche, marinería de labios oscuros; la voz de aquellos cuyas palabras corresponden a esa luz donde el amanecer levanta la primera imagen vencida de la noche. Ahora cuando la memoria es una calle de mercaderes y héroes muertos, cuando la noche corta espigas en los cabellos de la joven difunta, y en las playas el mar se arranca sus dolorosas historias para encender las manos de las mujeres de los marinos muertos. Hacia el chillido o espuela de la gaviota, hacia el color azul que despiden los senos ahogados, hacia las cuevas que […]

"Con los ojos de la despedida os vi aquel día, cosas de nuestra vida. Con los ojos de la despedida, la vida parecía una cosa…

Ya no se dice oh rosa, ni apenas rosa sino con vergüenza; ¿con vergüenza a qué? ¿a exagerar unos pétalos, la hermosura de unos pétalos? Serpiente se dice en todas las lenguas, eso es lo que se dice, serpiente para traducir mariposa porque también la frágil está proscrita del paraíso. Computador se dice con soltura en las fiestas, computador por pensamiento. Lira, ¿qué será lira?, ¿hubo alguna vez algo parecido a una lira? ¿una muchacha de cinco cuerdas por ejemplo rubia, alta, ebria, levísima, posesa de la hermosura cuya transparencia bailaba? Qué canto ni canto, ahora se exige otra belleza: […]

A mis amigos de México Alegre el marinero en voz pausada canta, y el ancla ya levanta con extraño rumor. De la cadena al ruido me agita pena impía. Adiós, oh patria mía, adiós, tierra de amor . El barco suavemente se inclina y se remece, y luego se estremece a impulso del vapor. Las ruedas son cascadas de blanca argentería. Adiós, oh patria mía, adiós, tierra de amor . Sentado yo en la popa contemplo el mar inmenso, y en mi desdicha pienso y en mi tenaz dolor. A ti mi suerte entrego, a ti, Virgen María. Adiós, oh […]

Claro que es verdad que tú le miras, claro que es mentira que te ve, claro que es igual el dos que el uno, claro que está claro que eres él. (El espejo) Pensando en el invierno luchan a espada los dos guerreros. (Las agujas de hacer punto)

Oh tú que escuchas a quien llama a los coperos, cuando gritan las canas y la edad, anunciando la muerte; si no oyes la llamada al arrepentimiento, ¿para qué crees que en la cabeza tienes esas dos guardas: el oído y la vista? Sordo y ciego es el hombre al que no guían los ojos y las huellas del pasado. No durarán por siempre ni este siglo, ni el mundo, ni el alto firmamento, ni la luna ni el sol; apártate del mundo, aunque sus moradores todos odian tener que separarse de sus bienes. (Recopilación y traducción de Teresa Garulo, […]

Ya no eres una niña. Ya la vida te ha enseñado a fingir. Ya no es sencilla y simple tu ‘balaca’ De seda azul turquí. Las trenzas, que tenían la estatura De tu propio candor, Cedieron su lugar al caprichoso Peinado del amor. Ya se inicia en tus Ojos algo triste. No son aquel cristal Donde se reflejaba tu pureza Cuando ibas a rezar. La muñeca de garzos Ojos claros Y cuerpo de cartón, Ya no escucha el arrullo de la sangre Cerca a tu corazón. El delicado delantal de lino Que te vistió de mayo la niñez, Ya no […]

Una deliberación del ala y la tormenta es lo que cae cuando la agria balandronada de los sueños se pega al paladar y el muchacho despierta en la mañana penetrando el espejo con un grito. La estridencia que acecha en la materia de los violoncellos, el enemigo bosque turgente como una curva embreada, someten bruscamente su furor y su régimen. Y el muchacho despierta en el silencio tatuado por el vuelo de un mosquito y el terror se evapora con el sol que empuja levemente al aire perezoso. No ha crujido la rama ni se ha partido el trueno y […]