De pie, frente al área de llegadas, he descubierto que el amor concentrado por la espera vuelve a los humanos seres blandos que, de un momento a otro, desaparecerían por las coladeras; actitud tan solo pospuesta por el infinito placer que supone el encuentro con la persona amada. Más tarde, por los sólidos pasillos, se pueden escuchar las risas de los muros y las pantallas al ver cómo los enamorados, van dejando tras de sí residuos de su amor diluido, un líquido espeso sobre las lozas del un suelo superabsorbente que lo esconde, para que aquellos a quienes nadie espera, […]
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12,749 poemasNo, no me basta, no. Ni ese azul en delirio celeste sobre mí, cúspide de lo azul. Ni esa reiteración cantante de la ola, espumas afirmando, síes, síes sin fin. Ni tantos irisados primeros de las nubes -ópalo, blanco y rosa-, tan cansadas de cielo que duermen en las conchas. No, no me bastan, no. Colmo, tensión extrema, suma de la belleza el mundo, ya no más. Y yo más. Más azul que el azul alto. Más afirmar amor, querer, que el sí y el sí y el sí. La tarde, ya en el límite de dar, de ser, agota […]
Deliquios del Divino Amor en el corazón de la criatura y en las agonías del Huerto. I El habla delicada del Amante que estimo, miel y leche destila entre rosas y lirios. Su meliflua palabra corta como rocío, y con ella florece el corazón marchito. Tan suave se introduce su delicado silbo, que duda el corazón si es el corazón mismo. Tan eficaz persuade, que, cual fuego encendido, derrite como cera los montes y los riscos. Tan fuerte y tan sonoro es su aliento divino, que resucita muertos y despierta dormidos . Tan dulce y tan suave se percibe al […]
Al monte de la mirra he de hacer mi camino, con tan ligeros pasos que iguale al cervatillo. mas ¡ay Dios!, que mi Amado al huerto ha descendido, y como árbol de mirra suda el licor más primo. De bálsamo es mi Amado, apretado racimo de las viñas de Engadi: el amor le ha cogido. De su cabeza el pelo, aunque ella es oro fino, difusamente baja de penas a un abismo. El rigor de la noche le da color sombrío y gotas de hielo le llenan de rocío. ¿Quién pudo hacer, ¡ay Cielo! temer a mi querido?, que huye […]
"Y está triste como una silla abandonada en la mitad del patio azul Los pájaros la rodean Cae una aguja Las hojas resbalan sin tocarla…
El sol, colérico de sales, contra el agua arremete. Hermano con hermana se acarician. Y un cielo azul está (cubriéndola), encima de la tierra: hijos nosotros de esa feroz contradicción, las bestias. Pero de líquenes, de aceites, el cielo en la tierra se vacía. Cargada queda así, a punto de parir lechuzas, tallos o tubérculos, cuando del cielo, del esposo, cae la sangre: fuimos nosotros, nunca el tiempo, quienes violentos arrancamos los testículos de óxido del cielo y con el fruto de la castración construimos este altiplano de mercurio y sodio. Dejando atrás espumas, violenta la sonrisa, el amor enraizó […]
Esta noche, buscando tu boca en otra boca casi creyéndolo, porque así de ciego es este río que me tira en mujer y me sumerge entre sus párpados, qué tristeza es nadar al fin hacia la orilla del sopor sabiendo que el sopor es ese esclavo innoble que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo. Olvidada pureza, cómo quisiera rescatar ese dolor de Buenos Aires, esa espera sin pausas ni esperanza. Solo en mi casa abierta sobre el puerto otra vez empezar a quererte, otra vez encontrarte en el café de la mañana sin que tanta cosa irrenunciable hubiera sucedido. […]
Dime por qué todavía te deseo, por qué tu nombre vuelve como el hacha a la herida en una amarga visitación de la medianoche, a la vera de un campo funerario donde larvas se multiplican húmedas babas, recuento interminable de torpezas, dime desde esa nada donde ahora te atrincheras, dime por qué me basta componer un mecanismo elemental de sílabas, discar en el cogollo de la niebla las cifras de tu nombre para que solitariamente me agobie la espranza de una menuda migración de dedos por mi pelo, de una fragancia donde habita el musgo. De un silencio más fogoso […]
"Afuera el río arrastra las corrientes del tiempo: hojas, flores y animales muertos. En su rumor despierto. Lejos escucho los gritos de la gente, aquellos…
Afuera la noche sacudiendo angustias. Adentro, el corazón fresco de amor ¡Como una hoja nueva!
Afuera la noche sacudiendo angustias. Adentro, el corazón fresco de amor ¡Como una hoja nueva!
"Marcial lamento de las horas transito por un rostro sin marcas ni pliegues simulando tus labios ese gesto Los ojos vueltos en el viento escrito:…