"Hoy no ha venido nadie a preguntar; ni me han pedido en esta tarde nada. No he visto ni una flor de cementerio en tan…
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12,749 poemasI Hermoso lobo blanco, Ángel viejo, Mi padre: Ahora que los días están idos Y que un rubio verano me acompaña, Es tiempo de una carta. ¡Hay tantas cosas que no quedan dichas! ¡Hay tanto amor que siempre nos negamos por humanos y débiles, por hombres confundidos! Y esa oquedad hay que salvarla, padre, No sea que después los precipicios Nos dejen sin palabra, O con palabra extraña que no podemos ni siquiera oírla. II Se puede retornar sobre la vida. No sobre el tiempo, porque él es fijo, exacto Y no admite reveses de los hombres; Pero quedan caminos, […]
La noche del olvido me está esperando, abierta, quiere acoger mi sombra como una inmensa tumba. Su aliento me aproxima no sé qué enervadora fragancia y siento el roce de su aterida forma cual si el borde de un ala monstruosa, invisible pasara desgarrando la piel de mis sentidos. No sé cómo evadirme. No sé si abrir los brazos y aprisionar en ellos el mundo fugitivo, lo que ahora late y crece corriendo hacia las sombras, aquello que me brinda el hálito más tierno antes de abrirse al polvo. ¿Dejaré que esta presa deslumbrante se pierda cual río que agoniza […]
Miro las herramientas, El mundo que los hombres hacen, donde se afanan, Sudan, paren, cohabitan. El cuerpo de los hombres prensado por los días, Su noche de ronquido y de zarpazo Y las encrucijadas en que se reconocen. Hay ceguera y el hambre los alumbra Y la necesidad, más dura que metales. Sin orgullo (¿qué es el orgullo? ¿Una vértebra Que todavía la especie no produce?) Los hombres roban, mienten, Como animal de presa olfatean, devoran Y disputan a otro la carroña. Y cuando bailan, cuando se deslizan O cuando burlan una ley o cuando Se envilecen, sonríen, Entornan levemente […]
Agora con la aurora se levanta mi Luz; agora coge en rico nudo el hermoso cabello; agora el crudo pecho ciñe con oro, y la garganta; agora vuelta al cielo, pura y santa, las manos y ojos bellos alza, y pudo dolerse agora de mi mal agudo; agora incomparable tañe y canta. Ansí digo y, del dulce error llevado, presente ante mis ojos la imagino, y lleno de humildad y amor la adoro; mas luego vuelve en sí el engañado ánimo, y conociendo el desatino, la rienda suelta largamente al lloro.
Va a llover… Lo ha dicho al césped el canto fresco del río; el viento lo ha dicho al bosque y el bosque al viento y al río. Va a llover… Crujen las ramas y huele a sombra en los pinos. Naufraga en verde el paisaje. Pasan pájaros perdidos. Va a llover… Ya el cielo empieza a madurar en el fondo de tus ojos pensativos.
Jorge Amado fue enterrado bajo un palo de mangos. Entonces, ya no será un cadáver, sino, una fruta que provenga de la carne.
Él aseguraba que ella no tenía sonrisa Ella le mostró los dientes manchados con sangre de su corazón Él está convaleciente con el consuelo de que ella se indigestó de él
https://www.poemas-del-alma.com/agua.htm
“La bolsa de agua reventada para siempre empapó a Adán y Eva o sea a la autobiografía del hombre. La bolsa de agua de la Santísima Virgen chorreando desde la punta de los volcanes bajó a empozarse para que nacieran las hijitas del paraíso las hijitas como yo, como tú, como las pecadoras que somos para que con esas mismas aguas de pariciones nos laváramos los ojos empapados.
¿Cuándo fue? No lo sé. Agua del recuerdo voy a navegar. Pasó una mulata de oro, y yo la miré al pasar: Moño de seda en la nuca, bata de cristal, niña de espalda reciente, tacón de reciente andar. Caña (febril le dije en mí mismo), caña temblando sobre el abismo, ¿quién te empujará? ¿Qué cortador con su mocha te cortará? ¿Qué ingenio con su trapiche te molerá? El tiempo corrió después, corrió el tiempo sin cesar, yo para allá, para aquí, yo para aquí, para allá, para allá, para aquí, para aquí, para allá… Nada sé, nada se sabe, […]
Agua dormida de aquel pilón: agua desierta; agua contagiada del conventual silencio de la huerta. Agua que no te evaporas, que no te viola la cántara, y que no cantas, y que no lloras. Tu oblongo cristal es como el vidrio de una cámara fotográfica que retrata un idéntico paisaje de silencio y de paz. Tus húmedos helechos, un cielo siempre azul, y quizás un celaje… Tú a la vida, jamás, jamás te asomas y te basta de un álamo el follaje, y en las tardes, un vuelo de palomas… Agua dormida, agua que contrastas con mi vida, agua desierta… […]