Todos los poemas

Explora, filtra y descubre poemas por emoción, tema, longitud o movimiento.

12,749 poemas
Mostrando 12,749 poemas

Yo he visto su cara en otra parte le dije cuando entró en el Café Berlioz Soy de otra dimensión contestó sonriendo y avanzó hacia el fondo del salón Ella finge escribir en su mesa de mármol pero me observa de reojo Desde mi mesa veo su cuello desnudo Como un aerolito cruzó mi mente el rostro de Muriel mi amante muerta Usted es zurda le dije acercándome Hacemos la pareja perfecta Tomé su lápiz y escribí «te amo» con mi mano derecha en la servilleta Rey del lugar común respondió sin mirarme mientras le echaba azúcar al té Me […]

I Hay frutos que suben intensamente por la luz que los toca y en el aire se encienden cayendo hacia el arriba hay que maduros se derraman a izquierda y a derecha en un borbotear ardiente de brillos en el árbol hay que se cierran para que la luz no los abra y se entregan al aire ligeros de sentidos hay como vasos rotos en su ruina espejean y en sus pedazos se puede ver el fruto entero hay los que la luz penetra y hace lucir en las alturas los que no poseen ni una luz pero la luz […]

Sequía. Sequedad. Corolario: proceso de consumación. Un objeto junto a otro. Y sin embargo, se diría, se llevan bien. La abolición, la insistencia. Hay algo…

Habrá tenido un difícil invierno, pero al sol hoy reconoce el bienestar como aceite sobre sí y lo agradece. Palpa el suelo caliente. Piensa en darse al lomo de las cosas, a ciegas, para ver cómo es estar con ellas cuando nada crece ni decae. Rechaza los recuerdos suavemente, como a niños, como a niños les ordena el silencio. Oirá voces, se hará tarde, alguna imagen acudirá como un zarpazo, quizá los rostros que le quieren vivo, sentimientos como brotes o heladas, pero el sol sigue alto mientras dure este poema.

Hacia dónde se dirige preguntaron a aquel hombre a luchar por una democracia justa y verdadera -contestó- y una carcajada le atravesó la cara… ¿Cuál es su nombre? preguntaron nuevamente pero ya no brotó la respuesta esperada la voz se había desvanecido en el asfalto…

¿Debo ocultar que también en este Día del Padre estoy solo?… ¿Debo volver al brandy nocturno en la mañana gris? ¿Debo mañana dejar como James Dickey la publicidad y dedicarme a vivir de la poesía? ¿Debo asumir que hoy es un domingo comercial y que no me importa que mis hjos no estén a mi lado? Debo dejar este rollo… en la cocina la salsa para los penne rigati se cuece lentamente como mi vida.

A Carmela, bailarina clara Carmela, más que nubes, más que nieves, más que plumas, que espumas, más que albores, tejen dorados hilos zurcidores la aurora de tu frente en copos leves. No separes tus ojos, no te lleves, gacela huida a tantos resplandores, sus dardos encendidos, heridores, hebras de sol en cárceles tan breves. Detén la catarata fugitiva, el vuelo de tus pies, el de tus oros, la risa de esas mágicas deidades. Asómbrate de ser floresta viva, incendio de sus ámbitos sonoros: siembra luces, cosecha claridades.

Diga pamplinas sobre la lengua exterior e interior, me voy al huerto, voy a cavar, Añés prefiere puerro este invierno, preparo un bancal para plantarlo, acaso mañana ya. Adiós, Merleau-Ponty, Lacan, Wittgenstein y compañía, hombres letrados todos juntos, que sólo filosofan porque la criada lava sus calzoncillos, plancha sus camisas, hierve sus sopas. Señores, he hablado con ustedes; es decir, les he oído a ustedes, su palmadita y su risa sardónica. Ninguno de ustedes escuchó al otro o a mí. Juntos seguían simultáneamente su ininterrumpida charla. Con asombro atento he callado y riendo entre dientes -pero eso no lo pueden […]