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Piensen en la criaturas Mudas telepáticas piensen en las niñas Ciegas inexactas Piensen en las mujeres Rotas alteradas Piensen en las heridas Como rosas cálidas Pero oh no se olviden De la rosa de la rosa De la rosa de Hiroshima La rosa hereditaria La rosa radioactiva Estúpida e inválida La rosa con cirrosis La antirosa atómica Sin color sin perfume Sin rosa sin nada.

A las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde. El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde. Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde. Y un muslo con un asta desolada a las cinco de […]

Abra el surco en la gleba tu misma mano; que el sudor de su rostro fecunde el suelo; lanza cada semilla con un anhelo y siembra una esperanza con cada grano. Trabaja cuanto puedas, que bajo el cielo nadie ha hecho ninguna labor en vano: hay siempre una conquista por cada vuelo y una América oculta tras cada arcano. Lucha, que aún es tiempo y la vida corta, la faena comienza, que nada importa lo fatigosa y larga que ella te sea. La cosecha es el premio de lo sembrado: el hombre su sustento debe al arado y su progreso […]

Ya lo sabemos es difícil decir que no decir no quiero ver que el dinero forma un cerco alrededor de tu esperanza sentir que otros los peores entran a saco por tu sueño ya lo sabemos es difícil decir que no decir no quiero no obstante cómo desalienta verte bajar tu esperanza saberte lejos de ti mismo oírte primero despacito decir que sí decir sí quiero comunicarlo luego al mundo con un orgullo enajenado y ver que un día pobre diablo ya para siempre pordiosero poquito a poco abres la mano y nunca más puedes cerrarla.

Caricia, Leve soplo, Festín de pájaros Que alborota al invierno, Tierno lago que inunda mis placeres, La ruta en que me pierdo al trópico, Olas salvajes, Que se niegan a estrellarse En el acantilado, Una jauría de fieras Al acecho. Muelle en que me embarco Al sur de mis pecados, Brújula que jadeante Me arrastra hasta tu cuerpo.

¿Quieres que de ese néctar delicioso no te amargue la hez? Pues aspírale, acércale a tus labios y déjale después. ¿Quieres que conservemos una dulce memoria de este amor? Pues amémonos hoy mucho, y mañana digámonos:?¡Adiós!

Curioso asunto esto de aquí que no es nada ni viene de nadie que se desarrolla ante mis ojos como un espejismo que no tiene corazón pero puede escucharse su latido y que ha insistido en acostarse sobre el tiempo con sus huesos mentirosos Curioso asunto sin manos sin frentes sin tobillos Yo lo llamo poesía

Analiza tu vida que ya está programada. A lo mejor ya vieja, las canas te pesen y te hagan bajar la cabeza porque tu herencia será lastre y tus descendientes, indefensos insectos adheridos.

I HOY, acurrucado y triste, único, solitario, envilecido por la carne, amarga la última residencia de mi corazón, bajo la lona, bajo el alto mundo de la estrella, hundida el alma, rota la hacedura de Dios, corvo, torcido en el polvo estelar de la memoria, hoy, como un día cualquiera, me he puesto a contemplar sin saber cómo este río del circo de la vida. II Por de pronto la luz. Hay que salvarla. Ved que pueden descubrirnos y entonces, nada, todo sería preparado a nuestra altura y ella, la elemental, es una dádiva de amor y crea.. Por de […]

me gustaría tenerte desnuda ahora y poder hablar de tu cuerpo de la distancia exacta que hay entre tus senos me gustaría poder contarles de tus piernas ese par de tijeras con las que has podado mis pudores con las que abrazaste mi inocencia hablarles de tus manos, y de las caricias que estas encierran de tus ojos y la paz con la que nado en ellos de tus caderas firmes y de tu vientre plano de tu sexo, ese eterno manantial de mis pecados, de tus pies que marcan mis pisadas de tus uñas y como dibujan con la […]

Verano de 1982 ¿Alguien sabe lo que es el dolor de distancia? Se prolonga sin tiempo ni medida. Es sentirse de pronto al centro de la ‘Nada’. De una circunferencia vacía de todo. Desconocer el rumbo cierto y no saber si estamos dormidos o despiertos. Sentir la brisa. Palparla con las manos abiertas pero no comprender de pronto por dónde se nos escapa. Ver las calles y saber que no son diferentes. Los árboles los plantan guardando la misma simetría. Autos, gente, comercio… ¡Todo! -es lo mismo aquí o allá- Pero… ¿Por qué este vacío? ¿Por qué esta soledad y […]