Estas palabras así tan otras empiezan con un perro. Nuevas y ya contaminadas palabras que traen entre hilos y fibras de silencio el pedazo envejecido de este solo perro. Porque todo animal toda pulsación de mugre o de energía todo pétalo todo océano toda mínima mancha de materia en su momento de arder o morir o estallar súbitamente también envejece. Y la edad de cada muerte es medida por las velocidades de la sombra al traspasar sustancias huecas y carnes sin dolor. Un perro pues con su mitad de cráneo despellejado: hormigas ansiosas agudísimas larvas gruesos escarabajos lenguas de más […]
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12,749 poemasSe llamaba María todo el tiempo de sus 17 años, era capaz de tener alma y sonreír con pajaritos, pero lo importante fue que en la valija le encontraron un niño muerto de tres días envuelto en diarios de la casa. Qué manera era esa de pecar de pecar, decían las señoras acostumbradas a la discreción y en señal de horror levantaban las cejas con un breve vuelo no desprovisto de encanto. Los señores meditaron rápidamente sobre los peligros de la prostitución o de la falta de prostitución, rememoraban sus hazañas con chiruzas diversas y decían severos: desde luego querida. […]
Vejez, llévate todo: cutis terso donde viajaron manos persuasivas, ojos radiantes, lámparas votivas que iluminaron noches de universo. Llévate aquel andar que como en verso mis firmes piernas eran decisivas. Yo buscaba las cosas sustantivas quizá muy lejos de un afán perverso. Llévate de la avispa mi cintura, dimensión increíble, lozanía, llévate de mis senos la blancura y el negro de mi pelo en armonía. Llévate mi lejana arquitectura. Pero déjame entera mi alegría. Abril 30 de 1994
Adiós, hijo, ya no nos volveremos a ver. (De una carta de mi padre) Como el olvido es malo, nunca olvido; han pasado estos años… Ahora veo que es necesario hablar de despedirnos, de un documento extraño que se firma para dejar de ver a los que amamos. A solas pienso: «esto tan ancho sé que no es el mundo, ni esta sed, este silencio; la gran apuesta, la esperanza. de la victoria entre pared y pared tampoco». A todo esto, padre, verás cómo no puedo despedirme. La vida es la noticia que no se puede olvidar más fácilmente; verás […]
"Tus ojos me recuerdan las noches de verano negras noches sin luna, orilla al mar salado, y el chispear de estrellas del cielo negro y…
Vagas estrellas que arden para nada; muertas lunas que surcan el vacío; el cielo que vigila nuestro insomnio, y, aquí abajo, la sucia piel del mundo y la vida, su huésped más terrible. Lo incomprensible no es que lo crearas, sino que, pese a conocer lo absurdo que era para los hombres tu universo, te hicieses uno de ellos y quisieras participar en esta pesadilla.
Señor compañero, Señor de la noche, haz que vuelva su rostro quien no quiso mirarme. Que sus ojos me busquen sostenidos y azules por detrás de la barra. Que pregunte mi nombre y se acerque despacio a pedirme tabaco. Si prefiere quedarse, haz que todos se vayan y este bar se despueble para dejarnos solos con la canción más lenta. Si decide marcharse, que la luna disponga su luz en nuestro beso y que las calles sepan también dejarnos solos. Señor compañero, Señor de la noche, haz que no cante el gallo sobre los edificios, que se retrase el día […]
Hurga la noche urge lo encendido lo que del eclipse nos quedó entre las manos sobre la ciudad el suspiro que grita alba ojo de…
Algo de ti, aun cambiado, queda conmigo. Viene con el mar, en el idioma extraño de personas que desconozco y sin embargo cada día me rodean, tras el repetido batir de lo vivo y el deseo de vivirlo. Tal vez también algo de mí quede contigo. Si es así, como un perro que husmea callejones, podré seguir el rastro y hallarte al final de estos días, recibir la luz y el brillo del mundo que llevas contigo, o al menos sus pecios de materia encantada
Yo no digo que ponga fin a nada No me hago ilusiones al respecto Yo quería seguir poetizando Pero se terminó la inspiración. La poesía se ha portado bien Yo me he portado horriblemente mal. Qué gano con decir Yo me he portado bien La poesía se ha portado mal Cuando saben que yo soy el culpable. ¡Está bien que me pase por imbécil! La poesía se ha portado bien Yo me he portado horriblemente mal La poesía terminó conmigo.
Los días van tan rápidos en la corriente oscura que toda salvación, se me reduce apenas a respirar profundo para que el aire dure en mis pulmones una semana más, los días van tan rápidos al invisible océano que ya no tengo sangre donde nadar seguro y me voy convirtiendo en un pescado más, con mis espinas. Vuelvo a mi origen, voy hacia mi origen, no me espera nadie allá, voy corriendo a la materna hondura donde termina el hueso, me voy a mi semilla, porque está escrito que esto se cumpla en las estrellas y en el pobre gusano […]
Mi cabeza inclinada sobre el aire miraba su cabeza hecha amor por mis ojos cuando de sus cabellos saltaban las abejas para dejar su miel en los labios resecos y sin esperanzas en los labios hundidos bajo las palabras llenas de amor y sangre. Nuestras cabezas acaban por perderse envueltas en las nubes la mía inclinada sobre el aire la suya hecha amor por mis ojos.