“Tal vez es culpa mía que haga frío, que rija ya el otoño, y que las hojas se borren de las ramas como pájaros, o se largue a llover a cualquier hora. O es sólo culpa nuestra. Por querernos un fuerte viento por las calles sopla. ¿Cuál mariposa recibió una piedra y mana sangre limpia de paloma? Un trébol por un beso, y un poema para quedarse triste en tu memoria. Me diste lo mejor de tu tristeza y te clavé en el pecho una amapola. Los pasos de la lluvia suenan lentos. Acaso quien camina es tu persona. Soy […]
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12,749 poemasLo peor de estar sin ti no es que tú no estés aquí, a mi lado, llenando mi espacio con tus huellas; lo peor de estar sin ti es no saber si en este preciso instante, estás pensando en mí como yo pienso, te está doliendo este dolor como a mí me duele.
universo al negativo que estalla en algún océano o en una pupila que se refleja en sí misma estrella líquida que bebe la noche inmensa
universo al negativo que estalla en algún océano o en una pupila que se refleja en sí misma estrella líquida que bebe la noche inmensa
"Uno aprende a entregarse poco a poco; es una antigua costumbre de la piel, casi una rutina permanente. Ensaya los gestos más dramáticos, los más…
"Eres uno con Dios, porque le amas. ¡Tu pequeñez qué importa y tu miseria, eres uno con Dios, porque le amas! Le buscaste en los…
"...'Desde el umbral de un sueño me llamaron'... A. MACHADO Uno de esos instantes que se vive no se sabe en qué mundo, ni en…
Caen las hojas, caen las piedras… salgo a caminar para perderte quiero que te vayas pero vas conmigo, cambias de acera cuando yo lo hago me alcanzas, no te veo me rebasas; te persigo caen las hojas, caen las piedras, caminas para que me pierda pero voy contigo cambio de acera cuando tú lo haces te alcanzo, te rebaso sigo caminando para que te pierdas.
Uno se cansa de estar solo delirando con su ventana en medio de la calle, entre la nieve que arrastra su blancor por los callejones olvidados. Uno se cansa de salir a buscar la misma mujer con el cabello largo hasta los pies. Tal vez en eso consista el arte de la soledad: escribir repetidas veces la isla con su cielo lila y la esbeltez del faro que derrama su luz sobre nuestro cabello alborotado. Tal vez sea sólo eso: una brújula sin memoria para el tiempo que vendrá.
Uno se queda solo sin entrar en detalles. Uno se queda a medias en su vaso de vino, a medias en su pan. Y cómo puede no volverse su embozo tan pesado, tan gastado en el hombre, que alguien sepa poner allí más verbo que este que da comienzo a la altura del pomo, este que se interroga entre la voluntad y la añoranza. Uno sale a la calle para probar sus dados sobre la vieja manta de la noche.
Uno se queda solo sin entrar en detalles. Uno se queda a medias en su vaso de vino, a medias en su pan. Y cómo…
uno termina amando el fastidio de los cuerpos se nos llama santas o putas el caso es que andamos por allí intentando un homenaje de techos bajos un descuido de lo indecible