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No se ha meditado aún sobre estas tristes ruinas. Participo de la gran alegría que hace cantar con el vino, luego me hieren los lamentos como a un árbol la tempestad nocturna. Se pierden conmigo en la sombra como se pierde la noche en el bálsamo misterioso de la muerte. Busco mi voz abandonada sobre los mares, en el aire de las islas, en las comarcas donde habitan los desterrados y los místicos, y vago bajo la lluvia de los bosques en la soledad. Como el árbol al borde del abismo, me salva la inquietud perenne, y me acerca a […]

Reviens-moi fanlôme de mes nuits, revois-moi que je me trouve César Moro Atravesar un pasadizo a oscuras, palpar la tibia humedad de sus paredes, su babosa suavidad de recto laberinto. Hacia el fondo una luz Gritas pero nadie escucha tu grito. Tiemblas, pero nadie siente tu temblor. Tienes miedo. Tú que nunca lo tuviste, ahora tienes miedo. Has tropezado a ciegas con obstáculos, has encendido inútiles antorchas, has maldecido y orado y vuelto a maldecir. Tus dedos se aferran al hilo conductor. Ese hilo es una larga vena en la que corre tu sangre; estás atado al punió de partida, […]

Conocedme criaturas de la tierra moradores celestes Mirad mi solitaria imagen mis sienes ya comienzo del aire. Escuchadme luciérnagas remotos ámbitos oscuros ríos: estoy cantando entre las piedras.

seguimos rutas de súbitos recodos. canciones nos recuerdan ceremonias ya olvidadas. donde la montaña es casi azul, el río semeja el lomo de un relámpago. la mantis religiosa yace muerta y las flores de manzanilla son una constelación en la soledad del arado. raíces filiformes son cabezas de mandrágora; cabecitas de hombres decapitados, con los signos del terror en sus rictus mortis. una horda de animales monstruosos nos puede visitar en los instantes más difíciles. allí se descubre que el aquerón es una interzona de realidad por la que es inevitable pasar, para que el ojo se rebase a sí […]

YO trabajo de noche, rodeado de ciudad, de pescadores, de alfareros, de difuntos quemados con azafrán y frutas, envueltos en muselina escarlata: bajo mi balcón esos muertos terribles pasan sonando cadenas y flautas de cobre, estridentes y finas y lúgubres silban entre el color de las pesadas flores envenenadas y el grito de los cenicientos danzarines y el creciente y monótono de los tamtam y el humo de las maderas que arden y huelen. Porque una vez doblado el camino, junto al turbio río, sus corazones, detenidos o iniciando un mayor movimiento rodarán quemados, con la pierna y el pie […]

A mi primo Rosendo Agua verde, verde, verde, agua encantada del Júcar, verde del pinar serrano que casi te vio en la cuna -bosques de san sebastianes en la serranía oscura, que por el costado herido resinas de oro rezuman-; verde de corpiños verdes, ojos verdes, verdes lunas, de las colmenas, palacios menores de la dulzura, y verde -rubor temprano que te asoma a las espumas- de soñar, soñar -tan niña- con mediterráneas nupcias. Álamos, y cuántos álamos se suicidan por tu culpa, rompiendo cristales verdes de tu verde, verde urna. Cuenca, toda de plata, quiere en ti verse desnuda, […]

Supongo que por ser casi lo único que estaba abierto los domingos en el acuario municipal que están estos días derribando habíamos pasado no sé qué desmesurado número de tardes, y recuerdo cómo sólo llegar nos dirigíamos a saludar a tío Alfonso convertido en un besugo, aquel besugo afable, exacto a él y que creíamos que a la fuerza tenía ya que conocernos. El tiempo del que hablo era entonces tan extraño que aún no se habían inventado esas modernas variantes del los parkings que creo que se llaman guarderías, y si me esforzara podría de mañanas y tardes trazar […]

para Eugenio Montejo Son siete contra el muro, de pie, y uno sentado. Apenas si conservan los rasgos desleídos por los años. Las caras resisten su desgaste, aunque ya no posean los nítidos colores que ayer las distinguieron. Entre libros y copas, las miradas sonrientes, las manos enlazadas celebrando la vida de plata y gelatina se borran en el sepia de su joven promesa. Por detrás de la foto están escritos la fecha, los nombres y el lugar de aquel encuentro. Fuimos a presentar el libro de uno de los amigos que aparece en la polaroid viendo hacia el vacío. […]

Entiendo que este día nadie va a llamar. Ni los más caros deseos, ni esas fantasías que me han acompañado todo este tiempo. Sencillamente estaré solo y está bien. Entiendo que ya no tendrá sentido fingir.

“ all is emptiness ” * la curvada línea de fuego/ el rastro de este cometa que -con trazos de luz explosiva, ilumina el oscuro plano cóncavo del firmamento/ describe la cadena encendida de su recorrido/ huella instantánea –que al consumirse elude toda referencia orbital * “all is emptiness”; “ todo es vacío” Thomas Kinsella, New Poems, 1973.

Organillo sonoro de la música vieja, ¿Qué poema doliente se estremece en tu voz? Esa canción amarga que se acerca y se aleja, ¿es un suspiro largo, o es un supremo adiós? ¿Qué quimera brutal, vieja y desconocida, allá en tu pecho engendra esa trémula voz? ¡Has querido ser triste para llorar la vida, o es que quieres ser hombre para sentir a Dios? Organillo sonoro de la música vieja, de la canción amarga que se acerca y se aleja, yo te daré mis sueños, tú me darás tu voz, y así, en el curso largo de esta senda afligida, […]