NUESTRA tierra, ancha tierra, soledades, se pobló de rumores, brazos, bocas. Una callada sílaba iba ardiendo, congregando la rosa clandestina, hasta que las praderas trepidaron cubiertas de metales y galopes. Fue dura la verdad como un arado. Rompió la tierra, estableció el deseo, hundió sus propagandas germinales y nació en la secreta primavera. Fue callada su flor, fue rechazada su reunión de luz, fue combatida la levadura colectiva, el beso de las banderas escondidas, pero surgió rompiendo las paredes, apartando las cárceles del suelo. El pueblo oscuro fue su copa, recibió la substancia rechazada, la propagó en los límites marítimos, […]
Todos los poemas
Explora, filtra y descubre poemas por emoción, tema, longitud o movimiento.
12,749 poemas"Recorriendo tus labios busco en cada beso un sonido a flor o vena consumida, amoroso afán de un corazón vacío. En cada brazo que tristemente…
"Lo sostiene el camino: El mundo está en llamas, ¡y tú estás riendo! Y la ceniza de la imagen desciende lentamente del agua del cielo.…
La hora de la oración en la mezquita de oro. A mí dadme las tardes serenas de la infancia. La lentitud del patio, la penumbra del agua invisible, el naranjo con flores, el mirto, las columnas de mármol con racimos y acanto. A esa hora de salmodias y celosías secretas cuando se calma el viento en las torres de greda, el silencio parece la materia del mundo. Fuera queda la selva encendida del zoco.
El beneficio de efigie no lo era (ni detrás de las madréporas el estruendo en su otero otra vez) y tú, estados de ti por la tundra, a traer sargazos con quien goza (casi como del cielo saliéndote) en esa la vez cuando un botón si tocan la verdad y por boreal hasta el último abeto que la ve. En el tiempo detenido delante la carnada daba al alma como ejemplo, el silencio salva a la sabiduría y deja de preguntar. Mientras llueve en el jardín de los rivales, la albahaca bañada por la soledad de los símbolos aguarda alegres […]
Sueños de la mañana de la alcoba en la semioscuridad. Despertar indolente en que se siente la necesidad de continuar el diálogo interrumpido con la fantasmagoría nocturnal. Aquella semivigilia en que aún hay la indecisión de lo que en sueños vimos; aquella incapacidad de descifrar lo que sentimos, pero en que aún tiembla brumosa una nostalgia con las fosforescencias de una tenuidad. Se ha callado en su ranura suspendiendo su nocturna partitura, algún grillo que ha ocultado su martillo, monótono cual la marcha de un péndulo de bolsillo. Y en tanto bruñe un espejo un dejo en la oscuridad, y […]
a. ¿La Flor Mutable? ¿El tallo sostenido en la palabra? ¿La palabra ciega entre comillas? ¿Acaso la palabra: ‘FLOR’? b. ¡El pequeño-oscuro-aster-lila-claro! El pequeñito. El Little, en otra lengua. El traductor de Gottfried Benn. ‘El Poema-montaje’: ¡¡El informe en forma de ideograma!! c. ¿El pequeño aster? -Sí. ¿El Little? -Sí. El experimental: El lírico. El ideograma elaborado a máquina con las letras siempre repetidas: ‘L-I-T-T-L-E A-S-T-E-R’: ‘L-I-T-T-L-E A-S-T-E-R’: ¡El de Absoluto valor paradigmático! El que casi serviría incluso para determinar mejor la situación de la Lírica Moderna.
Que tú ardas, mi gozosa como en el amor dulce de los 21 que tú ardas, deífica, en la llama salubre de los dioses que la ceniza te cubra espuria de borde a borde como los labios tuyos me daban continente que sientas tú arder la piel contra tu piel la llama contra tu vientre de pulido mármol que te llame por tu nombre el viento y consumida entre el clamor del silencio rompa la costra de ceniza el doloroso rencor que te anima y vayas rampante entre el humo y el polvo que dejan los cuerpos cuando el vuelo […]
PRIMERO resistió la tierra. La nieve araucana quemó como una hoguera de blancura el paso de los invasores. Caían de frío los dedos, las manos, los pies de Almagro y las garras que devoraron y sepultaron monarquías eran en la nieve un punto de carne helada, eran silencio. Fue en el mar de las cordilleras. El aire chileno azotaba marcando estrellas, derribando codicias y caballerías. Luego el hambre caminó detrás de Almagro como una invisible mandíbula que golpeaba. Los caballos eran comidos en aquella fiesta glacial. Y la muerte del Sur desgranó el galope de los Almagros, hasta que volvió […]
Amarillas las fachadas, amarillas las barandas, las terrazas y las pérgolas, las janelas amarillas. Amarillos los toldos, el blando acantilado, el sol en el Algarve, el banco en que te escribo. Amarillo tu vestido, los manteles y los pórticos, los zócalos, los caminos: amarillos, amarillos. Amarillas las playas, la hamaca, las retamas, las velas por el agua, las barcas amarillas. Amarillos los limones, amarillas las sombrillas, el jarrón, los veladores, las mimosas amarillas.
"Corazón, bajo la lluvia herido de amor te llevo; te cerca el campo mojado, la lluvia te dice versos, el agua gime al caer en…
A Gabriel Celaya y a Amparo Gastón, Que tanto le quiso y le quiere todavía. J.A.G. ¿Qué hará con la memoria de esta noche tan clara cuando todo termine? ¿Qué hacer si cae la sed sabiendo que está lejos la fuente en que bebía? ¿Qué hará de este deseo de terminar mil veces por volver a encontrarle? ¿Qué hacer cuando un mal aire de tristeza la envuelva igual que un maleficio? ¿Qué hará bajo el otoño si el aire huele a humo y a pólvora y a besos? ¿Qué hacer?¿Qué hará? Preguntas a un azar que ya tiene las suertes […]