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María Teresa, ahora vira el viento, viene el viento, zumba en mi frente, trae sólo sonora soledad rumba sonora, mísera materia del olvido, y bisbisea, abre la urna del corazón, irrumpe lento, ciego, como si fuese un silbo solo o como una sola luz gastada. Crece. Luz recobrada fluye, choca, tumba el presente, hace pura la vida, pasa como una horrible tolvanera oscura sobre antiguos legajos, viejas historias tristes, trastos que fueron, puyas dolorosas, desvaídas vaguadas, cerros, dunas que remueve, y encuentra allá en el fondo de mi vida ida una pequeña paz: la de tu nombre.

Un viento misionero sacude las persianas no sé qué jueves trae no sé qué noche lleva ni siquiera el dialecto que propone creo reconocer endechas rotas trocitos de hurras y batir de palmas pero todo se mezcla en un aullido que también puede ser deleite o salmo el viento bate franjas de aluminio llega de no sé dónde a no sé dónde y en ese rumbo enigma soy apenas una escala precaria y momentánea no abro hospitalidad no ofrezco resistencia simplemente lo escucho arrinconado mientras en el recinto vuelan nombres papeles y cenizas después se posarán en su baldosa en […]

"(Elegía paternal) Este que traigo ahora con mis papeles es un libro recio y sombrío, como un redoble de tambores enlutados. -Eugenio D'Ors, Grandeza y…

Vientos del pueblo me llevan, vientos del pueblo me arrastran, me esparcen el corazón y me aventan la garganta. Los bueyes doblan la frente, impotentemente mansa, delante de los castigos: los leones la levantan y al mismo tiempo castigan con su clamorosa zarpa. No soy un de pueblo de bueyes, que soy de un pueblo que embargan yacimientos de leones, desfiladeros de águilas y cordilleras de toros con el orgullo en el asta. Nunca medraron los bueyes en los páramos de España. ¿Quién habló de echar un yugo sobre el cuello de esta raza? ¿Quién ha puesto al huracán jamás […]

La experiencia presenta su lado de aventura. Lanzarse en las entrañas de la vida. Gozar de todas las primicias. Tocar, acariciar las partes dulces de las cosas, perderse en las avenidas entre las multitudes. Llenar el tiempo en conversaciones con desconocidos. Hacer juramentos incumplibles. ¡Oh el pañuelo blanco en alto! Ella, la de rostro fugitivo, se calza las sandalias. Las flores de agua cantan entre las barcazas. Latitudes y paralelos áureos. Mitomanías erráticas. Vorágine de pasiones presentidas. A veces la vida es una erupción mágica, cuando todo confluye en un latido del corazón. Llenarse los pulmones del aire enrarecido en […]

La pobre carne inocente, dulce montón de tibieza y ciega orfandad, se siente, tras la elástica corteza de la piel, cómo responde al llamado. Porque esconde en su entraña agradecida de construida blandura toda la rica hermosura de un destino de vencida.

Hoy no sé de auroras gaviotas ni de botellas perdidas en altamar Hoy no sé de la noche ni de lluvias produciendo chasquidos que arrecian o amainan según su melancolía Hoy no sé de viajes ni de penumbras sí de alumbramientos Sé de la libertad ensanchando sus alas pronunciando sus versos incendiando la piel y la sangre de un trópico rebelde Vieques libre ¡Viva tu canto! 1º de mayo de 2003 Salida de los marines norteamericanos de Vieques, Puerto Rico

Cierro el tema de tu falta de existencia. Abro, en cambio, los libros, la tarde, las piernas de tu mejor amiga. No acepto adjetivos para esto. Simplemente me voy quedando solo, lo que me rodea lo hace con el claro propósito de abandonarme, de asfixiarme con mi propia sangre, de llevarse mi aire, mis besos, mi piel y mis cordales lo más triste posible de donde yo navego, de donde vos amás, de donde ya no soy más que el miserable que lo haperdido todo para poder sentarse en un ladrillo lleno de musgo a escribir tu nombre que maldigo, […]

La muchacha del cuadro mira a la visitante del museo. Son jóvenes las dos de frente, y bellas mirándose a los ojos a través de los siglos que urdieron el encuentro. La muchacha de afuera sonríe al contemplarla como a una antigua amiga, a un tiempo eterna y breve; da unos pasos atrás, murmura algo en latín y busca en el bolsillo el bulto que advirtió inquieto un policía al verla entrar. De prisa, el guardia la intercepta, discuten, la registra y rueda sobre el suelo brillante una manzana. La muchacha del cuadro mira cómo se aleja la muchacha que […]

Cuando salgo a la luz de este viernes dorado estrena la mañana sus pájaros primeros. Es un viernes de barrio, humilde pero hermoso, viernes de Las Delicias, viernes arrabalero. Da gusto ver su piel, fresca como la aurora, herida tiernamente por la luz del otoño, esta luz increible que mi corazón bebe sorbiendo la mañana como una fruta de oro. Es una luz tan tierna, tan acariciadora, que a las cosas propaga una humana ternura, y da alegria al árbol, al viajero que llega, al perro en libertad ávido de aventuras. Y el dulce viejecillo que vende caramelos, el obrero […]

Vierte racimos la gloriosa palma, y sin amor se pone estéril luto; Dafnes se queja en su laurel sin fruto, Narciso en blancas hojas se desalma. Está la tierra sin la lluvia en calma, viles hierbas produce el campo enjuto, porque nunca el Amor pagó tributo, gime en su piedra de Anaxarte el alma. Oro engendra al amor de agua y de arenas, porque las conchas aman el rocío, quedan de perlas orientales llenas. No desprecies, Lucinda hermosa, el mío, que al trasponer del sol, las azucenas pierden el lustre, y nuestra edad el brío.