I Tú fuiste el que encontraba a Dios en los aromas (pero no al diablo en los hedores), hasta el día en que un dios…
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12,749 poemasTristeza vaga, inquieta, suave… penas que nunca hemos tenido… añoranzas… ¿de qué?… Dios sabe… tristeza vaga, inquieta, suave… penas que nunca se han sentido… Nostalgia, desorientación, conciencia de no saber nada… resignación de ciego, helada; ciega, brutal resignación… ¿se habrá podrido el corazón en la mitad de la jornada…? Más nuestro espíritu no ignora lo que somos y adonde vamos… hay largos siglos hasta la hora de llegar a lo que ignoramos… Tristeza vaga, inquietud suave, presentimiento de algo grande: apóstol, genio, sombra, ave, (arcano, clave) cerebro autómata que arde… Mientras vivamos sin motivo; sigamos, sin saber por qué. Yo […]
Gringos, gringos, gringos… Negros, negros, negros… Tiendas y almacenes, cien razas al sol. Cholitas cuadradas y zafias mulatas llenan los zaguanes de prostitución. Un coche decrépito pasa con turistas. Soldados, marinos, que vienen y van, y, empantalonadas, las caberetistas que aquí han descubierto la tierra de Adán. Panamá la fácil. Panamá la abierta, Panamá la de esa Avenida Central que es encrucijada, puente, puerto y puerta por donde debiera entrarse al Canal. Movimiento. Tráfico. Todas las cantinas, todos los borrachos, todos los fox-trots, y todas las rumbas y todos los grajos y todos los gringos que nos manda Dios. Diez […]
Visión prismática, dividida, dispersa. Un no sostenerse en el lugar sino rodearlo y rodear el vacío que se deja. Observación: un mantener viva la llama de una pura fe sin credo ni culto ni reliquia. Un mantenerse viva en la fe -un vacío. Asíndeton. Aposición. La gramática como una anatomía. Teórica desnudez.
Visión prismática, dividida, dispersa. Un no sostenerse en el lugar sino rodearlo y rodear el vacío que se deja. Observación: un mantener viva la llama…
"La cópula no es para mí más vergonzosa que la muerte. Walt Whitman La silueta vuelve su contorno al que emboscado atisba las delicias de…
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Colección reservada de sonetos votivos I Si te busco y te sueño y te persigo, y deseo tu cuerpo de tal suerte que tan sólo aborrezco ya la muerte porque no me podré acostar contigo; si tantos sueños lúbricos abrigo; si ardiente, y sin pudor, sy en celo, fuerte te quiero ver, dejándome morderte el pecho, el muslo, el sensitivo ombligo; si quiero que conmigo, enloquecida, goces tanto que estés avergonzada, no es sólo por codicia de tus prendas: es para que conmigo, en esta vida, compartas la impureza, y que manchada, pero conmovedora, al fin me entiendas.
Colección reservada de sonetos votivos II ¿Qué sabes tú, qué sabes tú apartada injustamente en tu cruel pureza; tú sin vicio, sin culpa, sin bajeza, y sólo yo lascivo y sin coartada? Rompe ya esa inocencia enmascarada, no dejes que en mí solo el mal escueza; que responda a la vez de mi flaqueza y de que tú seas hembra y encarnada; que tengas tetas para ser mordidas, lengua que dar y nalgas para asidas y un sexo que violar entre las piernas. No hay más minas del Bien que las cavernas del Mal profundas; y comprende, amada, que o […]
Colección reservada de sonetos votivos III Tus ojos que no vi nunca en la vida turbarse de deseo, ni saciados dormirse tras la entrega, ni extraviados mientras tú gimes loca y sacudida; tu oreja, dulce concha adormecida que no alojó a mi lengua de obstinados embates de molusco; tus negados, cerrados labios de piedad prohibida que hurtan tu lengua, rica pesca extrema, ni fueron nunca abiertos la diadema de coral húmeda y abrasadora que por tu rey mi miembro coronase: yo mismo en todo esto, hora tras hora, mi muerte fundo y a mi mal doy base.
Colección reservada de sonetos votivos IV ¿Pero cómo decirte el más sagrado de mis deseos, del que menos dudo; cómo, si nunca nombre alguno pudo decirlo sin mentira o sin pecado? Este anhelo de ti feroz y honrado, puro y fanático, amoroso y rudo, ¿cómo decírtelo sino desnudo, y tú desnuda, y sobre ti tumbado, y haciéndote gemir con quejas tiernas hasta que el celo en ti también se yerga, único idioma que jamás engaña; y suavemente abriéndote las piernas con la lengua de fuego de la verga profundamente hablándote en la entraña?
Colección reservada de sonetos votivos V Toda una noche para mí tenerte sumisa a mi violencia y mi ternura; toda una larga noche sin premura, sin nada que nos turbe o nos alerte. Para vencerte y vencerte y vencerte, y para entrar a saco sin mesura en los tesoros de tu carne pura, hasta dejártela feliz e inerte. Y al fin mirar con límpida mirada tu cuerpo altivo junto a mí dormido de grandes rosas malvas florecido, y tu sonrisa dulce y fatigada, cuando ya mis caricias no te quemen, mujer ahíta de placer y semen. V (bis) Toda una […]