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La que duerme ahí, la sagrada, la que me besa y me adivina, la translúcida, la vibrante, la loca de amor, la cítara alta: tú, nadie sino flexiblemente tú, la alta, en el aire alto del aceite original de la Especie: tú, la que hila en la velocidad ciega del sol: tú, la elegancia de tu presencia natural tan próxima, mi vertiente de diamante, mi arpa, tan portentosamente mía: tú, paraíso o nadie, cuerda para oír el viento sobre el abismo sideral: tú, página de piel más allá del aire: tú, manos que amé, pies desnudos del ritmo de marfil […]

"De niño mi madre me decía que las voces no desaparecen, que flotan en el cielo, que solo los poetas podían escucharlas y recogerlas. Que…

Nuestras voces resuenan por el mundo desde el diálogo uterino que el feto entabla con el cuerpo que lo alberga Desde la naturaleza la cultura y la historia, que hemos perpetuado y son nombres de mujeres Desde la marginalia e injusta situación en que estamos sumergidas, invadimos la tierra y rescatamos la vida, las voces milenarias de mujeres en el tiempo y el espacio

"Has venido a este mundo que no entiende nada sin palabras, casi sin palabras. Dios le ha dado mucho al hombre; pero el hombre quisiera…

A Jorge, en el umbral de sus 80 años, por los mares que junios hemos visto, esta visión… ‘…porque el día de su retorno ha sido abolido . ‘ Hornero, Odisea. allá donde la espuma se mezcla con el resplandor del día acurrucados como pidiendo un perdón inmerecido con andrajos vestidos los imaginan malolientes de años a la deriva embrutecidos y hasta caníbales al timón si barcos son esos que traen desechos humanos burla de grupas marinas corcoveando antes del embuche final poco a poco se van viendo otras manchas refieren a mí ciego desde que vi la luz según […]

dicen que nací para escuchar y recordar pero mi memoria falla a medida que me hago viejo además no sé contar la presencia de un auditorio ávido de sangre y falsas pasiones termina por ofender mi ya escasa dignidad conquistada desde niño sobre el regazo de mi madre deletreando sonidos que eran lugares objetos seres para mí desconocidos todavía hoy al decir azul marino mi mente se sume en ese desconcierto propio de quien nombra algo incomprensible amor orgullo cobardía que forma tendrán sin esa música que las encierra en una articulación caprichosa pero antes de que mi voz fuese […]

antes de que los mejores se embarcaran mi madre ya se había perdido en los pliegues de un sueño negro bañando en la plata del espejo su cara desfigurada con gritos y amenazas la vieron arrastrarse entre una multitud azorada ante su ruina sordos a su queja fulminante mirada indescifrable para mí otros dijeron que había sido ella la causa del gran viaje y la culpa se instaló en mi pecho los mejores… fueron a matar a robar a destruir para ser aclamados al regreso con una cabeza enemiga en cada mano fueron a degollar para el aplauso aquí todos […]

quién puede decirlo quién quiso cómo fue cuándo decidieron desertar los hogares para las fábricas sacudir el sopor de calles y de plazas ahuyentar al dios que vigilaba el sueño y la razón debieron de ser los mejores de nosotros sin duda azuzados por una fuerza desconocida aún nadie logra explicar aquella fiebre invadiendo las conversaciones el llanto de las mujeres el precio de la sal o acaso una muerte improvisa un desvío azaroso del curso habitual de luchas y divisiones una sequía dio inicio a los preparativos y se dejó de hablar de lo justo y de lo injusto […]

sólo el murmullo del agua contra las rocas letanía meciéndome volveré sólo a casa (prometido) el bastón dónde habrá quedado el bastón si tropiezo o intentan robarme… qué qué tengo que todavía quieran… ¿Palinuro? quién ha dicho Palinuro a qué me suena ese nombre ¿a río… a fruto… a pájaro…? o quizás a la ciudad flotante arrastrada por las mareas del deseo he soñado llegaban con anfibios metálicos y saetas invisibles a conquistarnos en nombre de algún ideal oscuro volvíamos a ser esclavos número hormigueo sin norte herramienta en busca de una mano que la gobierne no no está escrito […]

Para Julia de Burgos por Julia de Burgos Será presente en ti tu manantial. Estarás en las ramas del universo entero. Déjame que te cante como cuando eras mía en la llovizna fresca del primer aguacero. Tu mano en semi-luna, en semi-sol y en todo se refugiaba núbil, sobre la mano mía. Porque yo te cuidaba, hermanita silvestre y sabes que lloraba en tus claras mejillas. Será presente en ti tu manantial sin sombras. Estarás en las ramas del universo entero. Pero ¿dónde dejaste tu paz? « En cada herida» me contestan tus ojos anegados por dentro. Déjame que te […]

La consigna es: fusilar palabras, en detrimento -o quizá provecho de nuestro ‘rico lenguaje’, romperle el sexo al verbo, descodificar el caos, asestarle en suma un golpe en el trasero a lo sublime.