Ha caído mi voz, mi última voz, que aún guarda mi nombre. Mi voz: Pequeña línea, pequeña canción que nos separa de las cosas. Estamos…
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12,749 poemasPor el aroma roto de un recuerdo, como por un incienso mutilado, brotas de la memoria en que me pierdo, cristal sin luz, metal acongojado. Contigo traes el llanto de la encina y la cinta sin mácula del hielo. Contigo el ronco viento de la esquina y el tierno y largo jadear del suelo. Contigo traes, a tu costado atado, el mar de ancho pulmón y duro acento, y a la húmeda sombra del costado el río soñador y soñoliento. La brisa que fue ala sollozante, el cielo que fue verde praderío, el trabajado lirio de diamante y la oliva […]
tuve un hombre y él me tuvo ahora somos memoria de carboncillo ciclistas en la siesta de la ceniza pero tuve un hombre y él me tuvo crudo abrió el beso en la yema del pubis sentó la oreja para oír mi caracol caliente mientras borrando pecas hundí la nariz en el musgo tremente de sus ingles la lengua para lamer su venar violeta tuve un hombre fue pan en remojo su boca de abrir cajoncitos mordiente su hacer de muslos y mejillas él me tuvo fue tristeo de agua mi pecho de dos pozos crujiente mi hacer de cejas […]
a Xavier Villaurrutia Si hubieras sido tú, lo que en las sombras, anoche, bajó por la escalera del silencio y se posó a mi lado, para crear el cauce de acentos en vacío que, me imagino, será el lenguaje de los muertos. Si hubieras sido tú, de verdad, la nube sola que detuvo su viaje debajo de mis sábanas y se amoldó a mi piel de una manera leve, brisa, aroma, casi contacto angelical soñado… Si hubieras sido tú, lo que apartando la quietud oscura se apareció, tal como si fuera tu dibujo espiritual que quiso convencerme de que sigues, […]
A Vasily, por la alerta . Al golpear la puerta el miedo asoma el olfato presiente la historia la oscuridad que emana Soy margen a la escucha del tropel estatua que reposa en el parque mientras sube la hierba Van a tatuar mi cuerpo dejándome atrapada en una ciudad sin valles ni flechas Mis ojos deletrean el estampido palpan el límite aprenden a saberse polizontes Está rota la fuente y la sed hechiza Las llamas surcan el jardín obligando a cambiar de acera El delirio se aproxima la carne huele Nadie busque descifrarme nadie quiera convocar la niebla si llegan […]
¡Qué horrible es el olvido! Ver la mujer amada Y no sentir que el alma Se curva de dolor. Cuando cerca a su nombre No nos punza la espina, Ya no vale la pena Nuestra estéril canción. ¡Qué horrible es el olvido! Saber que la quisimos Y que sigue en la sangre Sin producir dolor. Cuando nos resignamos A vivir con su ausencia, Es porque ha envejecido Por dentro el corazón. Y entonces, ya la vida No vale una canción.
Me visitó una nube y me dejó al marcharse su contorno de viento. Me visitó una sombra. Y me dejó al marcharse el peso de otro cuerpo. Me visitó una ráfaga de imágenes. Y me dejó al marcharse la irreligión del sueño. Me visitó una ausencia. Y me dejó al marcharse mi imagen en el tiempo. Yo visito la vida. Le dejaré al marcharme la gracia de estos restos.
No se puede matar a una muchacha y acomodarse luego en los abismos de la vida ordenada para vivir impune frente al vértigo de su último aroma, de una cita larga, obstinadamente imaginada. Aunque su muerte diera la alegría a los seres perfectos y, al pie de su recuerdo, el homicida los más turbios secretos recabara: no se puede matar a una muchacha que florece en los sitios despoblados de una última tregua y en deuda con su luz fomenta el caos abierto el corazón. Como aguardando.
Tu voz Vibración de espacio sellado no me ata a la luz de la noche Nada dice del viaje por los siete cielos ni sobre…
( a José Luis Dasilva Navia por su poesía y por la poesía ) Tú, sol que has crucificado mis sueños, incandescente que has cegado mis ojos con el ansia temprana de la muerte, aquí, en esta tierra de terror y de espanto que me empuja al gran vacío de la nada. No hay moradas aquí, sino el desguarnecimiento al que me has condenado, yo que vi con el ojo del cíclope el mar azul girar en las cinturas de los elfos, y que encantado presenté alabanzas al origen de la desnudez y la osadía, ay, blancas cenizas hablan hoy […]
IV Te comparo, de nuevo Patria mía, con un joven indígena, con un joven maíz, fruto de tierra y sol, de lejanas canciones Y de vientos. Para tu sed de siglos la tierra fue tu origen; América, tu casa, el tiempo, tu navío al mañana partiendo irremediable. El tiempo es Dios Universal, mi Patria. Humanamente busco otra fuente más pura. Lo encuentro en la terneza (le la piel, en el agua, en el aire del futuro, como un águila de alas extendidas vigilando a los hombres cual polluelos. El tiempo es el olvido de la muerte. La muerte una morada […]
Tengo miedo a los pordioseros me persiguen hasta mi cuarto hasta la oscuridad de la conciencia Llegan a mí como espectros por la noche con sus ojos que son monedas que son mendrugos escasos que ofrecí Y sin piernas el alma se arrastra demanda atención a esa hambre que no conocemos la que no necesita solo monedas o pan