"Que viajo Que pasa el tiempo. Que existe el agua y el hombre Que firman la paz Que no duermen Que chocan Que se preparan…
Todos los poemas
Explora, filtra y descubre poemas por emoción, tema, longitud o movimiento.
12,749 poemas"Y si regresas con otra mitad que te puso el mundo perdida ya en la memoria de la piel bajo tus manos ausente el gesto…
El acto simple de la araña que teje una estrella en la penumbra, el paso elástico del gato hacia la mariposa, la mano que resbala por la espalda tibia del caballo, el olor sideral de la flor del café, el sabor azul de la vainilla, me detienen en el fondo del día. Hay un resplandor cóncavo de helechos, una resonancia de insectos, una presencia cambiante del agua en los rincones pétreos. Reconozco aquí mi edad hecha de sonidos silvestres, de lumbre de orquídea, de cálido espacio forestal, donde el pájaro carpintero hace sonar el tiempo. Aquí el atardecer inventa una […]
In the main of light * en un escenario dispuesto por la luz/ -las rocas extienden en sombras alargadas su inmensa redondez/ -en…
Costas rompientes del entonces resacas subvivencias que arenan el ahora calas caries del tiempo Cuanto conjuro lacio cepotedio soborra concubinada soplosorbo del cero vacío vacío ya vaciado en apócrifos moldes sin acople Qué han de bastar los crótalos las figuras los pasos de la sangre el veneno de almendras que se expande al destapar un seno o las manos de viaje Dónde un índice totem una amarra que alcance una verdad un gesto un camino sin muerte alguna cripta madre que incube la esperanza Sólo tumbos retumbos lentas leznas acerbas ambivalentes menos poros secos desbastes fofo hartazgo termita y asco […]
Cuentan que la Bella Durmiente nunca despertó de su sueño.
Con frialdad mineral de reptil, el alfanje secreto del tiempo hiere esquinas, higueras y perfiles, orillas y alamedas y el otoño del bosque. Traza curvas fluviales de sextante celeste; deposita en su alcuza con terca indiferencia la savia inconsistente del olvido o el sueño, la sustancia frugal de las desolaciones, el material inerte que destila la lenta alquitara del mundo.
Has visto verdaderamente has visto la nieve los astros los pasos afelpados de la brisa Has tocado de verdad has tocado el plato el pan la cara de esa mujer que tanto amás Has vivido como un golpe en la frente el instante el jadeo la caída la fuga Has sabido con cada poro de la piel sabido que tus ojos tus manos tu sexo tu blando corazón había que tirarlos había que llorarlos había que inventarlos otra vez.
Cómo llenarte, soledad, sino contigo misma… De niño, entre las pobres guaridas de la tierra, quieto en ángulo oscuro, buscaba en ti, encendida guirnalda, mis auroras futuras y furtivos nocturnos, y en ti los vislumbraba, naturales y exactos, también libres y fieles, a semejanza mía, a semejanza tuya, eterna soledad. Me perdí luego por la tierra injusta como quien busca amigos o ignorados amantes; diverso con el mundo, fui luz serena y anhelo desbocado, y en la lluvia sombría o en el sol evidente quería una verdad que a ti te traicionase, olvidando en mi afán cómo las alas fugitivas […]
sublime Carlo, el bárbaro africano, y el bravo horror del ímpetu otomano la altiva frente humilla quebrantada. Italia en propia sangre sepultada, el invencible, el áspero germano, y el osado francés con fuerte mano al yugo la cerviz trae inclinada. Alce España los arcos en memoria y en colosos a una y otra parte, despojos y coronas de vitoria, que ya en la tierra y mar no queda parte que no sea trofeo de tu gloria, ni le resta más honra al fiero Marte.
Si alguien quiere saber cuál es mi patria no la busque, no pregunte por ella. Siga el rastro goteante por el mapa y su efigie de patas imperfectas. No pregunte si viene del rocío o si tiene espirales en las piedras o si tiene sabor ultramarino o si el clima le huele en primavera. No la busque ni alargue las pupilas. No pregunte por ella. (¡Tanto arrojo en la lucha irremediable y aún no hay quien lo sepa! ¡Tanto acero y fulgor de resistir y aún no hay quien lo vea!) No, no la busque. Si alguien quiere saber cuál […]
Los muertos están cada día más indóciles. Antes era fácil con ellos: les dábamos un cuello duro una flor loábamos sus nombres en una larga lista: que los recintos de la patria que las sombras notables que el mármol monstruoso. El cadáver firmaba en pos de la memoria: iba de nuevo a filas y marchaba al compás de nuestra vieja música. Pero qué va los muertos son otros desde entonces. Hoy se ponen irónicos preguntan. Me parece que caen en la cuenta de ser cada vez más la mayoría.