(Aún hay un árbol en mi niñez que siempre quise trepar) Y de repente encontrar en mi memoria el misterio de una puerta que una vez no quise abrir. Trasponerla y descubrir del otro lado el otro destino que nunca tomé. Verme, entonces, bajo la lluvia de una ciudad desconocida ignorando el amor de este perro que silencioso sigue tras de mí. Y sentir en mi inconsciente que esta calle me conoce, y que, tras otra puerta que ahora me detiene frente a sí, pueden estar los objetos amados de otra casa mía o el espanto de hallar de nuevo […]
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12,749 poemasY Dios me hizo mujer, de pelo largo, ojos, nariz y boca de mujer. Con curvas y pliegues y suaves hondonadas y me cavó por dentro, me hizo un taller de seres humanos. Tejió delicadamente mis nervios y balanceó con cuidado el número de mis hormonas. Compuso mi sangre y me inyectó con ella para que irrigara todo mi cuerpo; nacieron así las ideas, los sueños, el instinto. Todo lo que creó suavemente a martillazos de soplidos y taladrazos de amor, las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días por las que me levanto orgullosa todas […]
"«¿Y dónde está escondido tu tesoro, Hainuwele?» «¿Y dónde está escondido tu tesoro, Hainuwele?», me pregunta, burlona, la más anciana del poblado. Se refiere, lo…
"Ernesto, moreno de luz y luna argentina, cigarrillo entre los dedos, sonrisa de niño en los naranjales del alba. Ernesto, amigo fiel de espejos y…
"Aquella tarde, en la alameda, loca de amor, la dulce idolatrada mía me ofreció la eglantina de su boca. Y el Buda de basalto sonreía...…
Y el niño aquella noche le pidió a la niña que le odiara; y ella, recogidas las manos en su cintura, lloró en grieta el largo camino de la palabra, fría de silencios y de tiempos, de quien antes le pidiese que le amara.
Y el niño aquella noche le pidió a la niña que le odiara; y ella, recogidas las manos en su cintura, lloró en grieta el…
Y el reptil era mujer contra la mujer vive en el espejo de mundos donde la que se ve es la misma que se niega su lengua enrosca masculinas formas en adormecida voluntad acecha tras el árbol a otras hembras hasta alejarlas de sus adanes devaluados
Y el reptil era mujer contra la mujer vive en el espejo de mundos donde la que se ve es la misma que se niega…
Y es la muerte presidiendo mi duro gesto, mi tiempo disperso en el escombro de las horas, deshabitadas, las horas yacen muy pálidas, como manos desnudas de caricias, como grises tardes envenenadas de silencio. El tenso vacío me desvive con calma, se demora en mi cuerpo sombrío el vasto atardecer ausente y tenaz, el delgado hilo de la noche se presenta desértico y curvo, y ansiosamente hinca su negra dentadura sobre mis pupilas calientes, y feroz traza signos de fuego en mis párpados, signos desprovistos de lenguaje, un brutal concierto de antiguas voces, de colores antiguos y música indecisa, amplias […]
Y es la muerte presidiendo mi duro gesto, mi tiempo disperso en el escombro de las horas, deshabitadas, las horas yacen muy pálidas, como manos…
"Y ese sonido que poco a poco a se apodera de toda la ciudad ¿es acaso quimera o fiera de verdad? Es un convoy de…