Yo me subí a los trece años y llegué a odiar los rieles y el tren. Soñé y soñé y seguí soñando el descabezado de mi infancia; no pude más jugar a las muñecas que se les cae la cabeza, mamá, y me da miedo. Perdí a mi padre y aunque no fui ejemplar tampoco me drogué, yo ni siquiera sabía, y escribí, escribí mi multitud de fantasmas y me dolió el corazón hasta que llegó la adolescencia. Si reí entonces no fue la sonrisa limpia que nace de los ojos yo creía vivir y completaba cuadernos y me imaginaba […]
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12,749 poemasNada más solitario que el dolor porque también excluye a quien lo siente, si con él se traiciona o se acompaña. De mi propio vacío siempre yo el excluido. Tú, tan desaparecida, tragada por la tierra como lluvias de paso, puedes estar debajo de las sombras que comparten la noche con mi sombra, en los bares abiertos igual que las heridas, las hamburgueserías que la ciudad habita y condecora con la tristeza inmóvil que vende un cabaret, donde las gentes pierden el pudor de saberse atormentadas. Junto a los coches muertos a un lado de la calle, hay un lugar […]
Hace unos años no pude ser comunista, porque estaba ocupado tratando de ser un niño.
¿Qué noticia le da el suelo a tus pies cuando te detienes?
El otro día, dije tu nombre en medio de mis piernas.
Mi mal es volver cada día, por tu boca, al país de las maravillas.
Bajo una lluvia fría de polígono, con un cielo drogado de tormenta y nubes de extrarradio. Porque este amor de llaves prestadas nos envuelve en una intimidad provisional, paredes que no hacen compañía y objetos como búhos en la sombra. Son las sábanas más tristes de la tierra. Mira cómo vive la gente.
Rosas rosadas y blancas, ramas verdes, corolas frescas y frescos ramos, Alegría! Nidos en los tibios árboles, huevos en los tibios nidos, dulzura, Alegría! El beso de esa muchacha rubia, y el de esa morena, y el de esa negra, Alegría! Y el vientre de esa pequeña de quince años, y sus brazos armoniosos, Alegría! Y el aliento de la selva virgen, y el de las vírgenes hembras, y las dulces rimas de la Aurora, Alegría, Alegría, Alegría!
Mi vida es un espacio en blanco; en ella sólo cabe el dorso de una hormiga o el rostro miope de mi hermano diciéndome adiós.
La aparición del pájaro que vuela y vuelve y que se posa sobre tu pecho y te reduce a grano, a grumo, a gota cereal, el pájaro que vuela dentro de ti, mientras te vas haciendo de sola transparencia, de sola luz, de tu sola materia, cuerpo bebido por el pájaro.
Después de caminar dieciséis kilómetros en mi propio cuarto, descubro que sólo mide dos metros de ancho, por tres de largo.
"Y volver a dormir y despertar del sueño y este soñar de nuevo envuelto en brumas y no saber si son lunas o espumas lo…