A Pedro Camacho Yo sé que ya mi voz se va perdiendo, yo sé que ya mis ojos vuelan poco, sé que de tanto ya sentirme loco loco me estoy volviendo. Sé que mi amor sé fue sin haber sido, que mi vida se va porque así quiere, y que mi anhelo de vivir se muere en pasmo convertido. Sé que esto ya no cuenta y que no es cuento ni el velo ni el desvelo de la noche. Apenas siento deslizarse el río. Al corazón pongo el oído atento. Como Rubén siento pasar un coche y pasa por mi […]
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12,749 poemasA Pedro Camacho Yo sé que ya mi voz se va perdiendo, yo sé que ya mis ojos vuelan poco, sé que de tanto ya…
"Yo sin ti pero contigo llevando a cuestas tu muerte. Mi soledad y la tuya que ya han cerrado su escape.
Yo soy el hombre silencioso, silencioso para cantar. No sé del grito, del sollozo ni del ronco rumor del mar. Mi voz ungida en suavidades, que canta lo triste y lo mío, irá a través de las edades como el rumor de un claro río. No quiero que mi voz herida, ni que mi canción dolorida, por sobre los humanos yerros. dolor derroche; tal el ladrido de los perros en la noche. Mi dolor es hondo y eterno, pero en mi canto se hace leve, frente a la alegría encendida; es un albo copo de nieve para las llamas de […]
Yo soy el testigo de este espacio que Dios aún no ha invadido. De esta tierra hecha de la sombra del aire, donde vienen perdidas mariposas arrastrando burbujas de tiempo helado, que estallan, dispersando sus garras verdes por las paredes de los sueños. Busco al que soy en este jardín de huecos. Llamo y mi grito envejece echando sombra. La oscuridad levanta su ciudad entrelazada con el fuego. Todo arde y veo este planeta remoto reflejado en la luna. Tal vez tú no recuerdes que eres el que soy, que del otro lado fui tú mismo pero ahora vago por […]
Yo soy el testigo de este espacio que Dios aún no ha invadido. De esta tierra hecha de la sombra del aire, donde vienen perdidas…
Yo soy esa muchacha que ha besado la tierra para posar los besos que le sobran. Yo soy esa muchacha que desea callando lo que se aleja siempre de su mano vacía. Blanda pulpa jugosa para mecer el aire; blando temblor intacto que una caricia anega. Sedienta y absoluta, muchacha que se besa la curva de sus hombros, que se acaricia lenta, con dolida ternura. Garganta donde canta la sagrada alegría, donde los gritos crecen de plenitud ahogados. Muchacha sola y firme que arrebatadamente crece para sí misma su vegetal milagro, cuando la tierra vuelca su prometida entrega y una […]
Yo soy ese que se suicida en las esquinas. Es cierto. Yo soy eso que se corta con las orillas de su tiempo, con el grito de las miradas, de las escaleras, de los insignes idiotas, de los susurros anónimos. Algo se parece al silencio. Algo o todo. Aquí, en la ciudad, en esta ciudad hecha de dientes mudos y gastados, no es difícil discernir otra provincia de la noche, otro minuto de la fábula que ya nadie recuerda del todo, que ya los niños envidian. ¿Qué es lo que esconde la sangre que se ha secado y no dice […]
Yo soy la amada, amante, soy la amada: voy andando las horas que separan mi cuerpo de tu cuerpo y restañando las frágiles heridas de huellas que volaron con tu nombre. Yo soy la amada, amante, soy la amada: la que brotó salvaje entre tu trigo y lo tiñó de púrpura, la que sin darse cuenta iluminó de pronto tu paisaje, la que acudió a tu llanto y en su aljibe atesoró tus lágrimas. Yo soy la amada, amante, soy la amada: la que en silencio mira. La que te espera. La que teje sus sueños con tu vida.
Tengo 40 años, bueno… 43, pretendo no pasar por un hombre serio He tenido mis fracasos pero no por eso practicaría yoga, soy un bebedor social, lo malo es que casi nunca ando solo y no es que no sea un solitario …Ud. me entiende ya no voto a nadie, dicen que está mal hacer eso, los comunicadores Porque no pagué la cuota de la memoria prepaga hoy te recuerdo Amanda, la calle mojada la historia de la fábrica que ya no existe. Escribo versos me tatué el brazo con la palabra poesía escrita en chino, a la vejez…dicen Porto […]
Yo te descubro -hombre- en cada verso y he aprendido a descifrar tus pasos. Ellos son las esfinges yo, Edipo.
Yo te puedo poblar, soledad mía, igual que puedo hacer rocas y árboles de estas oscuras gentes que me cercan. ¿Cómo, si no, llevar sobre los hombros la ausencia? El ágil viento me conoce y ayuda en mi trabajo: cada día cuelgo del monte nuestro cielo limpio, planto en el lago nuestra rubia era y el ancho río de corriente pródiga vacío lentamente… Allí donde los pinos y los álamos, donde la encina sólida y el roble el claro olivo de verdor de plata. Y sobre el culto césped el triunfo de la espiga. El sol muy en lo alto, […]