"Señor, salva este momento. Nada tiene de prodigo o milagro como no sea una sospecha de inmortalidad, un aliento de salvación. Se parece a tantos…
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12,749 poemasEsta es la casa; es nuestra. Esta es su música; las exigencias todas de la vida pasaron por sus habitaciones, por el ascua quemante de sus fronteras; la locura de quienes emprendieron una empresa más ancha que sus fuerzas, el sueño que los fue desgarrando, esa sal escogida que salpicó las llagas de su vasto martirio. Es nuestra. Aquí resuenan músicas melancólicas, instrumentos que exaltan querencias y alegrías. Le pertenecen la quietud antigua y los hechos sangrientos. Sus ríos, los espejos, recogieron despojos de injuria y desventura (por eso es esta música); obsedieron a sus hijos colores de aturdidos relámpagos, […]
En la noche abarco con mis brazos esa cama incompleta. Siniestra, falta de luz, me humilla la ventana. Ya no tengo nuevos complejos, nuevos sinos anodinos; sólo espacio en un mundo que me ha concedido cansancio y simetría con un sol que ya no arrastra. Me siento tan desarraigado que noto mis recuerdos olvidando; sé que tengo un cuerpo tiritando y, si fuerzas, no sonrío ni a mi espejo.
Un silencio de aire, luz y cielo. En el silencio transparente el día reposaba: la transparencia del espacio era la transparencia del silencio. La inmóvil luz del cielo sosegaba el crecimiento de las yerbas. Los bichos de la tierra, entre las piedras, bajo la luz idéntica, eran piedras. El tiempo en el minuto se saciaba. En la quietud absorta se consumaba el mediodía. Y un pájaro cantó, delgada flecha. Pecho de plata herido vibró el cielo, se movieron las hojas, las yerbas despertaron… Y sentí que la muerte era una flecha que no se sabe quién dispara y en un […]
Una mujer espera en el andén y se asoma al hueco breve de su impronta. Cuando llegó sin haberlo previsto el sol quebró su cápsula rojiza y sorprendió un quejido de escorpiones. Quizá entonces no pensara en la estampida y fuera un simple juego comenzar pero hoy el sol es una moraleja. Con su abolida oscuridad de cobres oculta una nostalgia entre los hombros y destruye el cascarón oyendo voces quizás pasos ascendiendo la escalera o algún ruido inusual inesperado. Una mujer de lejos se convence desdice sus arranques y sus duda con tal de que alguien quiera responderle de […]
compré una botella de champagne ¡Ilusa yo! el viaje me hizo creer que a mi vuelta tú y yo, otra vez. La botella está en la refrigeradora helándose.
Al ver mis horas de fiebre e insomnio lentas pasar, a la orilla de mi lecho, ¿quién se sentará? Cuando la trémula mano tienda, próximo a expirar, buscando una mano amiga, ¿quién la estrechará? Cuando la muerte vidríe de mis ojos el cristal, mis párpados aún abiertos, ¿quién los cerrará? Cuando la campana suene (si suena en mi funeral) una oración, al oírla, ¿quién murmurará? Cuando mis pálidos restos oprima la tierra ya, sobre la olvidada fosa, ¿quién vendrá a llorar? ¿Quién en fin, al otro día, cuando el sol vuelva a brillar, de que pasé por el mundo quién […]
En la isla en que detiene su esquife el argonauta del inmortal Ensueño, donde la eterna pauta de las eternas liras se escucha?isla de oro en que el tritón elige su caracol sonoro y la sirena blanca va a ver el sol? un día se oye el tropel vibrante de fuerza y de harmonía. Son los Centauros. Cubren la llanura. Les siente la montaña. De lejos, forman són de torrente que cae; su galope al aire que reposa despierta, y estremece la hoja del laurel-rosa. Son los Centauros. Unos enormes, rudos; otros alegres y saltantes como jóvenes potros; unos con […]
Porque te siento lejos y tu ausencia habita mis desiertas soledades, qué profunda esta tarde derramada sobre los verdes campos inmortales. Ya el Invierno dejó…
de Vicente Cazcarra Hoy he visto a tus padres, cuando volvía a casa. Él me miró en silencio, con los ojos perdidos del hombre que trabaja, día y noche, en los trenes. Ella, tu madre, me anunció tus treinta años igual que yo- cumplidos, y tu hermana tenía ardor y rabia en las palabras. Repetimos la historia, tu silencio; la voz que conocimos ya no existe y sin embargo, sabemos que envejeces, igual que yo -soy calvo y apunto para padre-, día a día. Me hablaron de tus manos, de tus pies… Los días pasan lentos, uno a uno, pero […]
"Del sol del verano Los rayos de fuego calcinan la tierra, Las horas transcurren y en lenta agonía se abraza y consume la mustia pradera.…
Los ojos ven, el corazón presiente . Octavio Paz Que pocas cosas duelen. Digamos, por ejemplo, que se puede no amar de repente y no duele. Duele el amor si pasa hirviendo por las venas. Duele la soledad, latigazo de hielo. El desamor no duele. Es visita esperada. No duele el desencanto. Es tan sólo algo incómodo. Somos así, mortales irremediablemente, sin duda acostumbrados a que todo termine.