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Suena el color dorado en las orillas del ojo, del mar del ojo, del mal de ojo. Sueña una imagen color naranja con ser, eternamente, una perseguidora quintaesencia. Por eso, a las trampas del ojo me encomiendo. Y me inflamo, por si llegan a tiempo las pesadillas del cristalino. Caer en la trampa es ver racimos plateados en lo alto de las palmeras cordobesas y en las raíces de los tamarindos sanandrescanos. Y es también, a menudo, sostener diálogos agridulces con animales de origen incierto. Mis ojos, encandilados por tu desnudez, tienen toda la noche por delante. El amor, rodeado […]

Un monte azul, un pájaro viajero, un roble, una llanura, un niño, una canción… Y, sin embargo, nada sabemos hoy, hermano mío. Bórranse los senderos en la sombra; el corazón del monte está cerrado; el perro del pastor trágicamente aúlla entre las hierbas del vallado. Apoya tu fatiga en mi fatiga, que yo mi pena apoyaré en tu pena, y llora, como yo, por el influjo de la tarde traslúcida y serena. Nunca sabremos nada… ¿Quién puso en nuestro espíritu anhelante, vago rumor de mares en zozobra, emoción desatada, quimeras vanas, ilusión sin obra? Hermano mío, en la inquietud constante, […]

Alcione Clara Milton Caetano Chico María Ney Cometas de materia luminosa Terciopelo de Río Suavidades en la estrellada noche donde rueda la falsa biografía del cautivo Y el mar el mar con su corona única para sobrevivir al simulacro en los Jardines de Urca Barrio de Río de Janeiro, Brasil

No definas el cristal del horizonte No la pecera del inmenso mar Mejor confiesa el ojo que nos mira desde cualquier lugar del universo Es mejor sacar el fuego de la entraña con que comienza siempre una palabra Hay que llenar los cálices y no dejar nada vacío en el desierto El huerto llegará con su árbol de la vida y la serpiente sólo será un par de sandalias para cuidarte los pies de las espinas No hay que definir nada y hay que huir de los conceptos que se vuelven veneno en la comida en el mejor festejo de […]

"¡Oh, la saeta, el cantar al Cristo de los gitanos, siempre con sangre en las manos, siempre por desenclavar! ¡Cantar del pueblo andaluz, que todas…

Un castillo de blancas azucenas donde una mano leve coloque entre armonías y rumores rocío transparente; un rayo misterioso de la luna empapada en el éter; un eco de las arpas que resuenan y el corazón conmueven; un beso de un querube en tus mejillas; algo apacible y leve, y escrita sobre la hoja de albo lirio, una rima de Bécquer.

Largamente he permanecido mirando mis largas piernas, con ternura infinita y curiosa, con mi acostumbrada pasión, como si hubieran sido las piernas de una mujer divina profundamente sumida en el abismo de mi tórax: y es que, la verdad, cuando el tiempo, el tiempo pasa, sobre la tierra, sobre el techo, sobre mi impura cabeza, y pasa, el tiempo pasa, y en mi lecho no siento de noche que una mujer está respirando, durmiendo desnuda y a mi lado, entonces, extrañas, oscuras cosas toman el lugar de la ausente, viciosos, melancólicos pensamientos siembran pesadas posibilidades en mi dormitorio, y así, […]

"Un árbol desatado, suspendido sobre la corriente. Las preguntas de los tallos, en la savia la respuesta. ¿Quién se desnuda, se pinta el vientre, se…

Fragmento de un poema Yo que tengo lejanos jardines en la luna y reinos invisibles en estrellas lejanas y princesas dormidas de embrujada fortuna y reinos interiores y cosas extrahumanas. Yo que tengo un silencio de armonía profundo, gravitando con ritmo de misterio en mí mismo; yo que siento y que vivo la belleza del mundo: jamás podrán hundirme en el ‘pequeño abismo’. Basta que mire al cielo y llame a las estrellas para arrullarlas dentro del corazón transido; basta que, cara a cara, diga a Dios mis querellas para que Dios conteste: ‘¡Hijo! ¿te han afligido?’ Por eso nada […]

Qué mal me hace quedar tu recuerdo cuando lo saco de parranda con tal de tener compañía yo le aconsejo echarse un trago e ir por ahí, dejarme en paz, pero ¿sabes qué contesta? …Nada. Me pone cara de adiestrado, me mueve la cola y ni modo yo le acarició la tristeza Qué mal acostumbrado me lo has dado Créemelo, no se puede estar tranquilo por ningún lado. Se olvida que es recuerdo, no conciencia… De poker no sabe nada. Hipócrita me incita al vicio de las comparaciones aunque yo endulzo los vistazos sin hacerle caso Recuerdo sátiro. Seguro le […]

Dulce como el arroyo soñoliento, mansa como la lluvia distraída, pura como la rosa florecida y próxima y lejana como el viento. Esta mujer que siente lo que siente y está sangrando por mi propia herida tiene la forma justa de mi vida y la medida de mi pensamiento. Cuando me quejo, es ella mi querella, y cuando callo, mi silencio es ella, y cuando canto, es ella mi canción. Cuando confío, es ella la confianza, y cuando espero, es ella la esperanza, y cuando vivo, es ella el corazón.