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Isla lejos de ti es cerca del punto más sensible de la herida del tiempo: lejos de ti mi cuerpo elástico en un lecho de filos que amenazan al viento Lejos de ti la sed y el hambre no se sacian con halagos de frutas y chorros de agua: lejos de ti es la soledad concreta (los que viven en ti sólo conocen la otra soledad: esa que tiene siete letras) isla lejos de ti es dentro del pozo vacío de los sueños Lejos de ti mis manos corren con avidez por las carnes de un mundo de poema: hasta […]

“El pueblo alumbra noches muy serenas, mas fiada de tus ojos, Jesucristo, mejor contemplo el viejo firmamento, el árbol bajo el astro y los caminos. En noches de neblina yo te veo. Qué paz, Señor, teniéndote conmigo, pues eres tú la puerta que me guarda del mundo que aun afuera es un peligro. Mas cuánta es mi orfandad si con consejos o enfados me abandonas. Me encapricho con tu querer y enojo. Soy la enferma que sana con la voz del prometido. Tu pan y tu agua busco noche y día. Tan sólo en tu belleza ya persisto. Por eso, […]

soy un álgebra confusa un sabio tirado en la esquina bebiendo su química de quemadura soy el espectro, alado que hiere las hojas con una punta (es el AVISPÓN AZUL que ama las margaritas como loco y suspira en su triste embudo invocando a musas y duendes para el verano)

Tegernaria doméstica (Araña común) La Araña gris de tiempo y de distancia tiende su red al mar quieto del aire, pescadora de moscas y tristezas cotidianas… Sabe que el amor tiene un solo precio que se paga pronto o tarde: la Muerte. Y Amor y Muerte con sus hilos ata…

Ese buen amor de manos transparentes y ese gusto tan especial que tenía ese buen amor por robar vino blanco en los supermercados si una planta escapada de la reja o un trofeo de losas cascadas atrás del vidrio deshacía los nudos de corbatas con labios apoyados alrededor del cuello y la audición vibrosa de Nat Cole en castellano perpetuaba los besos en la piel. Buen amor tumultuoso por épocas suicida desordenado y tibio. Buen amor como viene debajo de julio y el agua con el vestido pegado al cuerpo prolongando las venas del otoño en el rostro los hábitos, […]

No deja de llover sobre las ruinas que rodean mi casa, vieja y pobre, aislada en medio de este descampado. No llueve igual más lejos, en los huertos que nunca pisaré, ni en las ciudades que conservan indemnes sus iglesias; pero sí en las trincheras, en los fosos, en los taludes donde fui soldado. Y llueve igual que aquella amarga noche, mientras pasaba la segunda hora del frío turno que precede al alba, la hora en que los vigías se abandonan a las ensoñaciones y en que el miedo y con él la atención desaparecen.

Yo tengo para ti mi buen amigo un corazón de mango del Sinú oloroso genuino amable y tierno (Mi resto es una llaga una tierra de nadie una pedrada un abrir y cerrar de ojos en noche ajena unas manos que asesinan fantasmas) Y un consejo no te encuentres conmigo

Dame un poema de hierro que restalle sobre las vacías cabezas y una mano firme en la muesca de la antorcha, un poema de sangre y de huesos impacientes y la pluma de carne firmando sentencias en las culposas mentes de los jinetes locos; que convierta en sal a los cobardes, un poema de hierro oxidado y torvo pateando en el estanque a Buenos Airesmedianoche, cuando ni los muertos sueñan con la aurora. Un martillo de palabras para dejar al mundo con las Buenos Airescuencas vacías, rabioso ademán, piedra encendida en la boca de los Buenos Airesque duermen mientras el […]

"La canción que me pediste, la compuse y aquí está; cántala bajito y triste: ella duerme (para siempre); la canción la arrullará. Cántala bajito y…

Las ropas desceñidas, desnudas las espaldas, en el dintel de oro de la puerta dos ángeles velaban. Me aproximé a los hierros que defienden la entrada, y de las dobles rejas en el fondo la vi confusa y blanca. La vi como la imagen que en leve ensueño pasa, como rayo de luz tenue y difuso que entre tinieblas nada. Me sentí de un ardiente deseo llena el alma; como atrae un abismo, aquel misterio hacia sí me arrastraba. Mas ¡ay! que, de los ángeles, parecían decirme las miradas: “¡El umbral de esta puerta sólo Dios lo traspasa!