Todos los poemas

Explora, filtra y descubre poemas por emoción, tema, longitud o movimiento.

12,749 poemas
Mostrando 12,749 poemas

Vivimos de costado pasamos de puntillas Gracias a dios nadie quedará para recordar en nombre de quién habrá de dirimirse la venganza Cuando el tiempo se escapa sin rostro de las manos dejando un polvo amarillo en el azogue es menester estar atentos. Cuando los días huyen a hurtadillas despreciando nuestro estupor (mientras se pudre el grano en el almiar) es menester ser precavidos. Cuando la vida se oculta en los rincones y no hay perro de caza que pueda hallar su rastro solícitos acudimos a las puertas del miedo. El bosque de certezas ardió hace tres noches. Y yo […]

Alguna vez escribiré con piedras, midiendo cada una de mis frases por su peso, volumen, movimiento. Estoy cansado de palabras. No más lápiz: andamios, teodolitos, la desnudez solar del sentimiento tatuando en lo profundo de las rocas su música secreta. Dibujaré con líneas de guijarros mi nombre, la historia de mi casa y la memoria de aquel río que va pasando siempre y se demora entre mis venas como sabio arquitecto. Con piedra viva escribiré mi canto en arcos, puentes, dólmenes, columnas, frente a la soledad del horizonte, como un mapa que se abra ante los ojos de los viajeros […]

No serán muertos los pasos del amor; vacío vino al mundo, tibio aún por el viento que lo aposentaba tan deliciosamente. Y la tibieza fue frío y el agua piedra y las sombras cuchillos y el grito, la primera vez. Lloró como nunca –no fueron los muertos los pasos del amor-, pudo hablar y mentir y deslizar su vida y su alegría hasta quedar harto de leche y sueños, y olvidar y empezar a morir como todos: un día cualquiera termina el año, el sol termina y comienza todo donde una mano empieza. Su mano, su calor llegado desde del […]

El tranvía transporta las velas soñolientas -hace ya mucho tiempo que los aires lo acunan-. Una campana triste le abre paso entre el tránsito y el olor a fritanga. (Calamares, anillos de promesas inciertas). Domina en los jardines el pardo, y la pobreza. Abrigos humillados dejan a la intemperie los miembros ateridos. La esperanza se arropa con vergüenza y tristura. Domingo de dolor. (Casi toda la vida).

Se abre en rueda mi mano y gira el pecho la elevación del agua sus pezones en el sonoro vínculo del ser irse es retornar en el hilo del beso danza el fuego la cera del deseo gota amada de instantes capturados talle el reloj de tu minuto carne ondas de labios al pie rosas germinan tacto violeta en el latido mudo de la piel estirada hasta el punto crecido del orgasmo fuga la noche el deseo y en sus límites la llama del lenguaje funde cuerpos.

"Una larga carretera entre grises peñascales, y alguna humilde pradera donde pacen negros toros. Zarzas, malezas,jarales. Está la tierra mojada por las gotas del rocío,…

Antes de que llegara el tiempo de la fiebre, un tacuazín devoró a la guacamaya que alegraba lo sórdido del patio. Mi padre, conmovido por mi desesperación, construyó una trampa grande y resistente, con tablones del aserradero. En su interior dispuso granos de maíz, agua bendita y huevos de gallina negra. Después la dejó al pie del nanche donde mi guacamaya perdió el combate con el hambre del animal. Pasaron las semanas y lo primero que hacía levantándome era revisar la caja de madera. Al no encontrar la presa, cambiaba los cebos por otros menos simbólicos y más apetitosos. Una […]

Ella es a veces alta, a veces triste como todo camino, de mirada queda. Y cuando me ve, su sonrisa me quema todo el cuerpo. La conocí hoy y sonreía. Hablaba despacio, viendo la palabra perfecta, ella, la mujer exacta. Y cuando hablaba de las gentes, de las cosas viejas, de la promesa que debíamos hacer, de la espera secular; su cuerpo se erguía y era toda una gacela de emoción. Ella pensaba en un mundo por estrenar como sólo te pones por primera vez un sentimiento nuevo, y el periódico temblaba en sus manos y los dedos rasgaban las […]

Bautizo las palabras, pongo nombres a los nombres. Digo la noche y significa una paloma. Imagino el leopardo y tus ojos lloran. Sufro la luz, el día y gano la impureza. Dibujo un rostro más ¡Dios mío! sobre el tuyo. Escribir un poema es como recordar el futuro. Es engendrar un hijo en la tumba. Grabo tu nombre y se confunde con el mío. Qué repentino padre soy en el mismo instante. Qué dios sobre este muro que emborrono desde que nazco. Éste es mi testamento, mi bautismo, tu imagen y semejanza.

Me doy vuelta hacia tu lado, en el lecho o la vida, y encuentro que estás hecha de imposible. Me vuelvo entonces hacia mí y hallo la misma cosa. Es por eso que aunque amemos lo posible, terminaremos por encerrarlo en una caja, para que no estorbe más a este imposible sin el cual no podemos seguir juntos. (para Laura otra vez, mientras nos acercamos)

Vivo en una calle con nombre de Académico mundano, pero fino. Arriba, en la azotea, anidan todavía sus versos que jamás he leído.