Hoy trece de octubre de este año azul en Sarajevo ha muerto un niño. Podría ser el hijo que no tengo o esa niña que mira y que no entiende y toma notas cuando explico a Manrique y luego, cuando al fin suena el timbre, mira con otros ojos la luz de un compañero que espera en el pasillo. En Sarajevo ha muerto un niño que podría ser aquél que en la voz profunda de la noche llama a su madre y tiembla contra el miedo y se protege cubriendo su cabeza con la almohada aguardando ese gesto necesario de […]
Todos los poemas
Explora, filtra y descubre poemas por emoción, tema, longitud o movimiento.
12,749 poemas"Salgo a esperarla y no llega La busco y no la encuentro Regreso con la mente vacía Duermo Despierto Salgo de nuevo a esperar En…
En la puerta cancel del antiguo vestíbulo brilla un vitral que sirve para tapar el gris con sus colores, hoy ya desatendidos, y sus vidrios rajados por donde pasa el viento trepidando como un viejo y ruinoso caballo de lechero. Este es el escenario de una ciudad con muros carcomidos, reflotada del agua y puesta a navegar otra vez con nosotros entre descalzas voces que recuestan sus hijos o baldean las piezas a lo largo del patio mientras mamá desviste la muñeca que sienta al centro de la cama varios días después del primer fin del mundo.
Vendrán los besos, y traerán silencio, y nos preguntaremos quiénes somos, dónde nos conocimos, qué buscamos, y tal vez nos respondan nuestros ojos, ignorantes del miedo a la palabra, pues la verdad les grita desde el fondo. Y al mirarnos, habrá una luz recóndita de tibio colorido melancólico, que abrirá perspectivas imprevistas, y que será en sí misma testimonio de algo que fue, que ya es insostenible, tan quimérico como el unicornio. Ayer los besos, aunque amortiguados, llevaban un clamor de intenso gozo, entretejían lágrimas y risas en verdes primaveras y en otoños, calendario de pétalos dormidos, dormido el tiempo […]
Milagros de Nuestra Señora – versos 1265 a 1316 XIV San Miguel de la Tumba es un grand monesterio, el mar lo cerca todo, elli yaze en medio, el logar perigloso do sufren grand lazerio los monges que ý viven en essi ciminterio. En esti monesterio que avemos nomnado, avié de buenos monges buen convento provado, altar de la Gloriosa rico e muy onrrado, en él rica imagen de precio muy granado. Estava la imagen en su trono posada, so fijo en sus brazos, cosa es costumnada, los reïs redor ella, sedié bien compannada, como rica reína de Dios santificada. […]
"(a María Rosa Lojo) Hemos hablado de los hombres y de cuanto les ocurre a los hombres, como si la humanidad fuese un planeta inmerso…
El cuerpo se acomoda a la secreta lascivia de las cosas, a su pobreza más íntima. Su morada es lugar de nacimiento, fulgor del día,…
Voy hacia ti como una rosa viva deshojada en distancias y en esperas… No lo sabes aún. Y no aceleras el encuentro en la hora decisiva. Voy hacia ti con precisión altiva y antes que yo -oscuras mensajeras del porvenir- las grises hilanderas van tejiendo la trama fugitiva. Estás en mí. Y no eres el culpable: algo de tu presencia indescifrable me dilata en las venas el latido y se estira en mi piel con grave alarde. Mis pájaros se alargan en la tarde y todo es tan perfecto, que ya ha sido.
Como médanos de oro, que vienen y que van en el mar de la luz, son los recuerdos. El viento se los lleva, y donde están están, y están donde estuvieron y donde habrán de estar… (Médanos de oro). Lo llenan todo, mar total de oro insondable, con todo el viento en él… (Son los recuerdos).
Dulce arroyuelo de la nieve fría Bajaba mudamente desatado, Y del silencio que guardaba helado En labios de claveles se reía. Con sus floridos márgenes partía Si no su amor Fileno, su cuidado; No ha visto a su Belisa, y ha dorado El sol casi los términos del día. Con lágrimas turbando la corriente, El llanto en perlas coronó las flores, Que ya bebieron en cristal la risa. Llegó en esto Belisa, La alba en los blancos lirios de su frente, Y en sus divinos ojos los amores, Que de un casto veneno La esperanza alimentan de Fileno.
¿Dónde estará la niña que en aquel lugarejo una noche de baile me habló de sus deseos de viajar, y me dijo su tedio? Gemía el vals por ella, y ella era un boceto lánguido: unos pendientes de ámbar, y un jazmín en el pelo. Gemían los violines en el torpe quinteto… E ignoraba la niña que al quejarse de tedio conmigo, se quejaba con un péndulo. Niña que me dijiste en aquel lugarejo una noche de baile confidencias de tedio: dondequiera que exhales tu suspiro discreto, nuestras vidas con péndulos… Dos péndulos distantes que oscilan paralelos en una misma […]
El coche en sombra bajo el tendejón y flecos de maleza parda junto a las ruedas. El sol de mediodía percute en el asfalto y siembra el arenal de transparencias. Dos muros desdentados, una señal de tráfico, restos de chapa y neumáticos rotos son cuanto evoca el tiempo de los hombres, su transcurso. La botella de agua y tus gafas veladas. Estar de paso es de repente este paisaje alucinado, esta incredulidad de diez minutos que es otro modo de distancia y convierte la vida en memoria precoz. Dejas caer el agua por tu frente y el pelo se te […]