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De repente la risa se hizo llanto, silencioso y blanco como la bruma; de las bocas unidas se hizo espuma, y de las manos dadas se hizo espanto. De repente la calma se hizo viento que de los ojos apagó la última llama, y de la pasión se hizo el presentimiento y del momento inmóvil se hiso el drama. De repente, no más que de repente, se volvió triste lo que fuera amante, y solitario lo que fuera contento. El amigo próximo se hizo distante, la vida se volvió una aventura errante. De repente, no más que de repente Traducción: […]

Sobre tus blancos pechos lloro, mis lágrimas bajan por tu vientre y se embriagan del perfume de tu sexo. ¿Mujer, qué máquina eres, que solo me tienes desesperado confuso, niño para contenerte? ¡Ah, no cierres tus brazos sobre mi tristeza, no! ¡Ah, no abandones tu boca a mi inocencia, no! Hombre, soy bello, Macho, soy fuerte; poeta soy altísimo y sólo la pureza me ama y ella es en mí, una ciudad y tiene allí mil y una puertas. ¡Ay! tus cabellos huelen a la flor del mirto ¡Mejor sería morir o verte muerta y nunca, nunca más poder tocarte! […]

Una mujer al sol es todo mi deseo, viene del mar, desnuda, con los brazos en cruz y la flor de los labios abierta para el beso y en la piel refulgente el polen de la luz. Una hermosa mujer, los senos en reposo y caliente de sol, nada más se precisa. El vientre terso, el pelo húmedo y una sonrisa en la flor de los labios, abierta para el gozo. Una mujer al sol sobre quien yo me arroje y a quien beba y me muerda y con quien me lamente, y que al someterse se enfurezca y solloce, […]

Piensen en la criaturas Mudas telepáticas piensen en las niñas Ciegas inexactas Piensen en las mujeres Rotas alteradas Piensen en las heridas Como rosas cálidas Pero oh no se olviden De la rosa de la rosa De la rosa de Hiroshima La rosa hereditaria La rosa radioactiva Estúpida e inválida La rosa con cirrosis La antirosa atómica Sin color sin perfume Sin rosa sin nada.

¿Quién pagará el entierro y las flores si yo muero de amores? ¿Qué amigo será tan amigo que en el entierro esté conmigo? ¿Quién, en medio del funeral dirá de mí: ‘Nunca hizo el mal…? ¿Quién borracho, llorará en voz alta por no haberme traído nada? ¿Quién deshojará violetas en mi tumulto de poeta? ¿Quien lanzará tímidamente al suelo un grano de simiente? ¿Quién mirará, cobarde, la estrella de la tarde? ¿Quién me dirá palabras mágicas que hagan empalidecer a los mármoles? ¿Quién, oculta en velos oscuros, se crucificará por los muros? ¿Quién, con el rostro descompuesto, sonreirá: Rey muerto, […]

Lejos de los pescadores los ríos interminables van muriendo de sed lentamente… Fueron vistos caminando de noche hacia el amor -¡oh, la mujer amada es como una fuente! La mujer amada es como el pensamiento del filósofo que sufre La mujer amada es como el lago que duerme en el cerro perdido. ¿Pero quién es esa misteriosa que es como un cirio crepitando en el pecho, Esa que tiene ojos, labios y dedos de formas inexistentes? Por el trigo naciente en los campos de sol la tierra amorosa elevó el rostro pálido de los lirios Y los labradores se fueron […]

Amigos míos, hermanos míos, cegad a la mujer morena Que los ojos de la mujer morena me están envolviendo Y me están despertando de noche. Amigos míos, hermanos míos, cortad los labios a la mujer morena. Que son maduros y húmedos e inquietos Y saben hacer voluptuosa cualquier frigidez. Amigos míos, hermanos míos, y vos que amáis la poesía de mi alma Cortad los pechos de la mujer morena Que los pechos de la mujer morena ahogan mi sueño Y traen colores tristes a mis ojos. Joven campesina que atraes cuando paso en las tardes Llévame al casto contacto de […]

Quiero llorar porque te amé demasiado, quiero morir porque me diste la vida, ay, amor mío, ¿será que nunca he de tener paz? Será que todo lo que hay en mí sólo quiere decir saudade… Y ya ni sé lo que va a ser de mí, todo me dice que amar será mi fin… Qué desespero trae el amor, yo que no sabía lo que era el amor, ahora lo sé porque no soy feliz. Traducción: Carmen Gloria Rodríguez y Vania Torres

En esta tierra donde debemos vivir otra alucinación vendrá después. Falta de cobijo, nuestra vida insepulta. Un pueblo calla sus muertos bajo la fuerza de algún resucitado. En está ciudad aguzada en la espera no debemos morir, en esta ciudad de cal nuestras manos se aferran al sol, al sol entre los cerros.

El cuerpo quiere rendirse y no sé como aguardas todavía en vez de maldecir. Nada pasa. Se mueven algunos tallos; un silbido entra por la ventana. Tienes que aprender a alejarte y no digas después dónde estuviste. Cómo podrían entender Los que no han aruñado las paredes.

Porque espero porque parece que nadie viene por el silencio y las cosas que son ajenas por lo repentino y los pájaros por las puertas que únicamente al mediodía en el calor cuando parecen abrirse crujen y atrapan algunos ruidos por el fuego que sombrea su cola pido perdón pido perdón porque me inclino porque espero casi soplo casi vida casi mi cuerpo abriendo tu cuerpo.

En la noche cercana alguien me espía. En las caras una lágrima se alarga. Voy a entrar donde no logró deslizarse el sol. Pero no querré enseñarles a llorar porque soy una buena niña de piedra.