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No me digas mamá que la mañana ha llegado con las alas rotas a poner este huevo luminoso sobre mi mesa Temprano me di cuenta que venía planeando con el corazón acelerado por el peso de la vida Ella no tenía otra pista para el sueño por eso buscó mis utopías las mismas que tú pusiste en mis entrañas cuando dormía en tu seno No me digas mamá ya lo sabía que había sido elegido por el tiempo para llevar sus tinieblas o sus luces Gracias mamá por tu osadía por tu solidaridad pero déjame ir por favor dame a […]

Yo comencé una historia que fue mía. La tejí en el umbral de la mañana, perfumé con su aroma mi ventana y bebí de su luz al mediodía. Así brotó en capullo la alegría y se enredó en la vida cotidiana, un año luz pasó y en la ventana seguía yo tejiendo día a día. Me convertí en silencio y otros brazos tejieron luz y aroma entre mis pasos, deshilvanando el tiempo detenido. Volvieron nuevas siembras, nuevas podas, otra historia inconclusa como todas… Episodio en minutos resumido.

Si en vez de ojos me hubieran puesto piedras de ríos cristalinos o fragmentos volcánicos o semillas de ojo de venado. Con los húmedos ojos de un molusco me habría conformado para no tener nada con las lágrimas; quizá no contaría codazos ni empellones ni andaría buscándole bolsones de luz a las ciudades. El ánimo que falta para que siempre giren en torno a lo que vuela o se desliza o camina; lo que cuesta aguantar a las personas que viven con neurosis, callándose la gana de decirles que son como cebollas. Lo que cuesta mirar, y sin embargo no […]

Entró y se inclinó hasta besarla porque de ella recibía la fuerza. (La mujer lo miraba sin respuesta) Había un espejo humedecido que imitaba la vida vagamente. Se apretó la corbata, el corazón, sorbió un café desvanecido y turbio,explicó sus proyectos para hoy,sus sueños para ayer y sus deseos para nunca jamás (Ella lo contemplaba silenciosa) Habló de nuevo. Recordó la lucha de tantos días y el amor pasado. La vida es algo inesperado, dijo. (Más frágiles que nunca las palabras.) Al fin calló con el silencio de ella,se acercó hasta sus labios y lloró simplemente sobre aquellos labios ya […]

Duermo en la ondulación de tu cuerpo. Besándote despierto y besándote duermo. Sueño con el mar desnudo de tu piel. Desnuda duermo para tenerte en mí desnudo. Te visto con el calor de mis labios y mi tibia boca te desviste. Mis ojos brillan como el viento que sostiene a los pájaros que hoy por ti se desgajan. Con frescura de campo mis labios muerdes, a la orilla de un río sofocas mis calores. Tu fuego cultiva gardenias en mis muslos y salvaje te ofrezco mis senos para en ellos colmes tus delirios. En tu espada de hierro vivo y […]

Tu cabello es de humo dorado, una copa con un jugo encendido, un caracol de ondeado vidrio, una flor de bronce tímido. Tu pelo existe, tiembla suavemente cuando mi mano llega a su rocío, cuando lo beso entusiasmado, cuando llora como los niños. Tu cabello es un odre con frío, una estrella dulce, un pistilo que lucha por ser lirio. Es una paloma convertida en durazno, una corona que alumbra con sus cirios y que calienta la sangre como el vino.

confusa la mirada y las manos eternamente en fuga la ventana abierta a castigos y represalias arco de aire nostálgico por el que se observa a diario en los folios del códice apenas una paloma perplejo quizá sin obras y sin testimonio ante aquel melancólico en sus ojos los dardos invencibles del amor o del odio la tradición cristiana qué es aplicada y domesticada qué significa espíritu de los jóvenes a los ancianos resulta casi habitual recurso que otros usaron subieron a los montes por la pena la muerte y el infierno en la casa de riguroso dibujo implicancias mágicas […]

Crece el insano ardor, crece el engaño del que en las aguas vio su imagen bella; y él, sola causa en su mortal querella, busca el remedio y acrecienta el daño. Vuelve a verse en la fuente ¡caso extraño!: del’agua sale el fuego; mas en ella templarlo piensa, y la enemiga estrella sus ojos cierra al fácil desengaño. Fallecieron las fuerzas y el sentido al ciego amante amado, que a su suerte la costosa beldad cayó rendida. Y ahora, en flor purpúrea convertido, l’agua, que fue principio de su muerte, hace que crezca, y prueba a darle vida.

Tú, que estás la barba en la mano meditabundo, ¿has dejado pasar, hermano, la flor del mundo? Te lamentas de los ayeres con quejas vanas: ¡aún hay promesas de placeres en los mañanas! Aún puedes casar la olorosa rosa y el lis, y hay mirtos para tu orgullosa cabeza gris. El alma ahíta cruel inmola lo que la alegra, como Zingua, reina de Angola, lúbrica negra. Tú has gozado de la hora amable, y oyes después la imprecación del formidable Eclesiastés. El domingo de amor te hechiza; mas mira cómo llega el miércoles de ceniza; Memento, homo… Por eso hacia […]

Del gran Pompeyo el enemigo fuerte llega en oscura noche al pobre techo, do Amiclas con seguro y libre pecho ni teme daño ni recela muerte. Ya que llamar segunda vez advierte, rogado deja el mal compuesto lecho, y en frágil barca el peligroso estrecho rompe, presagio de siniestra suerte. Brama furioso el mar sintiendo el peso que sostiene, y al tímido piloto César anima, y dice: «Rema amigo, »Rema; no temas infeliz suceso por más que te contrasten Euro y Noto; la fortuna de César va contigo».

Tú me ofreces la vida con tu muerte y esa vida sin Ti yo no la quiero; porque lo que yo espero, y desespero, es otra vida en la que pueda verte. Tú crees en mí. Yo a Ti, para creerte, tendría que morirme lo primero; morir en Ti, porque si en Ti no muero no podría encontrarme sin perderte. Que de tanto temer que te he perdido, al cabo, ya no sé qué estoy temiendo: porque de Ti y de mí me siento huido. Mas con tanto dolor, que estoy sintiendo, por ese amor con el que me has […]

No hemos tenido suerte, amigo mío, aunque haya quienes digan que siempre la tuvimos. Cuando miramos hacia atrás y recordamos las calles de ese París que se ha ido con nosotros, no sabemos ya qué hemos tenido, no sabemos siquiera si hemos tenido alguna cosa o si todo ha sido solamente nuestro disfraz de saltimbanqui, nuestro sombrero de perro y nuestras ganas de vivir. Algo sabemos sin embargo de los fulgores del mundo: no nos va bien la bufanda de seda pelirroja de los directores de asuntos, no nos convienen los parajes idílicos, las mansiones augustas, las torpes limosinas. No […]