"Cito textualmente las estrellas y el hogar complejo de la naranja herida. Diminuta es la luz en que el buey se esconde lejos del ave,…
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12,749 poemasPara La locomotora Junto con mis reliquias más secretas Y en un pañuelo, blanco relicario, Donde nunca miradas indiscretas Profanaran la fe de aquel santuario. Yo conservaba un guante, un guante usado, Un guante negro, que a la mente mía De la sima profunda del pasado Una faz melancólica traía. Un guante que evocaba en mi memoria La primer gota amarga de mi vida, La primer hoja triste de mi historia, El ¡ay! de la primera despedida; Aquel solemne, vaporoso instante En que al sentir la muerte en su aposento, El pálido poeta agonizante Me dijo adiós, con apagado acento. […]
"Soy el cadáver del pájaro que arrastra el agua y la luz que aclara el revés de las altas hojas, las huellas pasajeras en la…
"En aquella ciudad morada y mustia los mulos del carbón, los níveos pescadores escanciaban la forma serena de mi angustia, iniciaron el fúnebre ajedrez de…
¡Si os encerrara yo en mis estrofas, frágiles cosas que sonreís pálido lirio que te deshojas rayo de luna sobre el tapiz de húmedas flores, y verdes hojas que al tibio soplo de mayo abrís, si os encerrara yo en mis estrofas, pálidas cosas que sonreís! ¡Si aprisionaros pudiera el verso fantasmas grises, cuando pasáis, móviles formas del Universo, sueños confusos, seres que os vais, ósculo triste, suave y perverso que entre las sombras al alma dais, si aprisionaros pudiera el verso fantasmas grises cuando pasáis!
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Cercano de la grieta que te miente disecciona la uña tu luto pasajero ¿de qué se aglutinó polen y savia para hacerte esa sangre que te ha dejado inmóvil? Cada línea en la huella forma el laberinto un dedo lleva al otro sobre la misma mano sólo la piel es una pero en los surcos guarda los deshechos del día: la refracción del polvo. Por esa gruta avanza un cuerpo asido por millares de uñas. ¿Eres tú el que se marcha?
NADA ASCIENDE La noche es una orquídea ponzoñosa La música dormita en su triste condición de humus Sal de ti me digo y el rencor de tanto espejo acumulado hunde navajas cuerpo adentro en la retícula más débil allí donde las voces nunca alcanzan a regalarme un rostro Nada irrumpe Nadie Un petardo se esfuma en mi saliva Giran buitres minúsculos allende la garganta. ¿Por qué inventar el centro del aullido en la piel nuestra? ¿A qué tanta emoción saberse llamarada descendiendo a la sima del Leteo? Aún rasguño del hastío las primerizas cuerdas las arterias de suyo recorridas y […]
Poco después que su cristal dilata, Orla el Dauro los márgenes de un Soto, Cuyas plantas Genil besa devoto, Genil, que de las nieves se desata. Sus corrientes por él cada cual trata Las escuche el Antípoda remoto, Y el culto seno de sus minas roto, Oro al Dauro le preste, al Genil plata. Él, pues, de rojas flores coronado, Nobles en nuestra España por ser Rojas, Como bellas al mundo por ser flores, Con rayos dulces mil de Sol templado Al mirto peina, y al laurel las hojas, Monte de musas ya, jardín de amores.
X No confundamos, esta es tu piel y esta es la mía. Esta, es la del otro.
De lo gris me salí, y al polvoriento gris he retornado. ¡Cuanto yo concebí, sólo fue imaginado, que el realizar a mí me está velado! Va a perderse mi huella… Sólo soy llamarada del destino; una loca centella que tiene el desatino de pretender que el polvo sea divino. Infinidad de estrellas, enloquecido polvo en torbellino. Universo son ellas, y en este remolino suspendido en cada átomo un destino. Mi polvo voy dejando. Al polvo he de pagar algún tributo: si él me está alimentando, si es mi dueño absoluto, bien podrá mi cadáver ser su fruto. Y ¿si nada […]
Contemplando estaba Filis a la media noche sola una vela [a] cuya lumbre labrando estaba una cofia, porque andaba en torno della una blanca mariposa, quemándose los extremos y quería arderse toda. Suspendióse, imaginando la avecilla animosa; tomóla en sus blancas manos y así le dice envidiosa: «-¿Adónde tienes los ojos que desta luz te enamoras, la boca con que la besas y el gusto con que la gozas? ¿Adónde tienes tu ingenio, y dónde está la memoria? ¿con qué lengua la requiebras? ¿de qué despojos la adornas? ¿Qué le dices cuando llegas, y en su fuego presurosa le dejas […]