Cantar Todos los días Cantar Ella vendrá tan rápida Que su sombra se quedará olvidada Sin poder encontrar En el camino Las nubes hidrófilas Se rasgan en las cimas de las hojas La lluvia Detrás del agua El sol Al final de una canción Alguien doblará los años Y caerá en mis brazos.
Todos los poemas
Explora, filtra y descubre poemas por emoción, tema, longitud o movimiento.
12,749 poemasSoy yo Altazor Altazor Encerrado en la jaula de su destino En vano me aferro a los barrotes de la evasión posible Una flor cierra el camino Y se levantan como la estatua de las llamas. La evasión imposible Más débil marcho con mis ansias Que un ejército sin luz en medio de emboscadas Abrí los ojos en el siglo En que moría el cristianismo. Retorcido en su cruz agonizante Ya va a dar el último suspiro ¿Y mañana qué pondremos en el sitio vacío? Pondremos un alba o un crepúsculo ¿Y hay que poner algo acaso? La corona de […]
Te amo, infancia, te amo porque aún me guardas un césped con cabras, tardes con cielos de cometas y racimos de frutas en los pesados ramajes.
En el valle que rodean montañas de la infancia encontramos escritos en la piedra, serpientes cinceladas, astros, en un verano de negras termiteras. En el silencio del tiempo vuelan los gavilanes, cantan cigarras de tristeza como en una apartada tarde de domingo. Con el verano se desnudan los árboles, se seca la tierra con sus calabazas. Pero volverán las lluvias y de nuevo nacerán las hojas y los pequeños grillos de las praderas bajo el soplo de una misteriosa nostalgia del mundo. Y así para siempre en torno a estos escritos en la piedra, que recuerdan una raza antigua y […]
El acto simple de la araña que teje una estrella en la penumbra, el paso elástico del gato hacia la mariposa, la mano que resbala por la espalda tibia del caballo, el olor sideral de la flor del café, el sabor azul de la vainilla, me detienen en el fondo del día. Hay un resplandor cóncavo de helechos, una resonancia de insectos, una presencia cambiante del agua en los rincones pétreos. Reconozco aquí mi edad hecha de sonidos silvestres, de lumbre de orquídea, de cálido espacio forestal, donde el pájaro carpintero hace sonar el tiempo. Aquí el atardecer inventa una […]
Sí, la noche sostenida en las grandes hojas espesas, en las lianas que bajan hasta las aguas negras, como lentas serpientes encantadas por los brujos, en los brillos que huyen como soplos azules, dando un temblor fugaz a las ocultas flores, te dio el secreto antiguo de mi ardorosa tierra. Tocaste las raíces, las piedras y las frutas, abrazando los árboles, corriste por pantanos, penetraste en las cuevas, heriste el armadillo, que semeja un cruzado de bruñidas corazas, perdido en las penumbras de la selva y el río. Viste las madrugadas de las lluvias calientes y oíste el murmurar de […]
Áspero cuero de tigre, estrellada lentitud de arqueado lomo, fuerte cabeza insomne, dientes detenidos en la sombra. El viento vegetal lame las peñas, húmedas lumbres vagan por el río, y tensos pasos hunden las flores de la noche en la memoria.
Siempre te encuentro, oigo tu voz, en mis horas más secretas, cuando refulgen las gemas del alma, como heridas por la luz de los sentidos, cuando el tiempo me convoca a los acordes del día, y enciende en torno a mi ser flores silvestres; cuando la noche viene impulsando colores densos por el cielo, como batallas del paraíso o anunciaciones sagradas; cuando el campo se lamenta en sus animales; cuando la madre llora y sobre su cabeza la noche derrama su pesadumbre y el querer estar a solas; cuando siento entrar por la ventana, a la quieta soledad de la […]
Por ti sé que el remo que regresa del horizonte, y el hacha que al contacto del árbol llena de resonancia el día, y el martillo que aplasta el hierro y lo moldea como una llama densa, y la mano que amasa el barro, para la vivienda, y amasa la harina para los hijos, y para los hijos de nuestros hijos, y el escalpelo que transmite sangre a la piedra, elevando su suave gesto en la penumbra, y la frente inclinada sobre la maravilla, hacen la conclusión de la jornada. Por ti sé que el paso de cada uno es […]
¿Qué fuego de tiniebla, qué círculo de trueno, cayó sobre tu frente cuando viste esta tierra? Pasaron costas negras, arbustos inflamados, barcas con piña, coco, bananas, chirimoyas, sobre un mar tenebroso con medusas y anémonas. Y pararon caminos, zamuros, caseríos, y un niño sin parientes pasar por la llanura, y un vaquero llamando la sombra del ganado. Una puerta caliente se abrió para tu vida. Te llamaron las aguas con sus lenguas oscuras, los pájaros con gritos, y animales dolientes que lloran largamente en el alto follaje. Y llegaste a la puerta de la casa del brujo, de cuyo techo […]
Cuando tú venías, venías hacia la muerte, porque así son nuestros pasos en los días: hacia las montañas detenidas en los crepúsculos; hacia las ciudades que esperan las noches con luto y alegría, tostando el pan, preparando dramas en los aposentos, derramando rojo vino en las penumbras; hacia los puertos donde la barcas dan descanso a los vagabundos; hacia los pequeños caminos rojos, donde nos duele el cuerpo del asno, donde nos duelen los pies del mendigo, donde nos duele el canto de la triste quinquina; hacia nuestra futura vivienda, con el susurro leve del naranjo a cuya sombra estaremos […]
Tu aldea en la colina redonda bajo el aire del trigo, frente al mar con pescadores en la aurora, levantaba torres y olivos plateados. Bajaban por el césped los almendros de la primavera, el labrador como un profeta joven, y la pequeña pastora con su rostro en medio de un pañuelo. Y subía la mujer del mar con una fresca cesta de sardinas. Era una pobreza alegre bajo el azul eterno, con los pequeños vendedores de cerezas en las plazoletas, con las doncellas en torno a las fuentes movidas rumorosamente por la brisa de los castaños, en la penumbra con […]