El velero lustroso de la muerte pasea tu silencio por mis mares sombríos entre brillos de un agua negra en ondas, donde cantan marinos de otro tiempo, ahogados en la noche, rendidos a las algas que transportan las sombras. Y siempre vienes a mí desde el olvido, aventurero terrestre de barbas seculares. Tus zapatos aún suenan sobre los ladrillos y sobre las arenas de bahías desiertas, con baúles desenterrados y monedas, y con rocas lejanas donde los astros caen, donde avanzan temblando las auroras, en medio de las sombras de los fríos, y de pinos del mar, y signos y […]
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12,749 poemasA veces caigo en mí, como viniendo de ti, y me recojo en una tristeza inmóvil, como una bandera que ha olvidado el viento. Por mis sentidos pasan ángeles del crepúsculo y lentos me aprisionan los círculos nocturnos. Venimos de la noche y hacia la noche vamos. Escucha. Yo te llamo desde un reloj de piedra, donde caen las sombras, donde el silencio cae.
Dejaste en mi existencia la nostalgia del mundo. Adoro las ventanas que tiñen los crepúsculos, contemplo las estampas de algún campo del norte, elevo las aldeas a nevadas del cielo y un reno silencioso se yergue en mi silencio. Muero contra los pinos por ráfagas heladas, a mis manos se acercan pájaros del invierno, y un aire de mendigo difunde coros tristes. No sé si alguna hora de copos solitarios, esos que a veces caen en grises cementerios, sobre harapientas sombras, en plazas vespertinas, me espera en algún sitio lejano de la tierra. Por ti, que caminabas con tus ropas […]
Lo que siento en mi sangre como un reloj de arena, cerca de algún retrato, del hilo y del salero; lo que escucho en mi sangre como un rumor del día, cuando una mariposa de la noche viene a besar la sombra de nuestro corazón; lo que escucho en mi sangre como acordes de luto, cuando todo se apaga y todo es un ayer, con rostros, con cenizas y manos en la sombra; lo que escucho en mi sangre como grano que cae en la penumbra de los aposentos, donde el espejo de hundida confidencia destruye vanamente las máscaras del […]
Relámpago extasiado entre dos noches, pez que nada entre nubes vespertinas, palpitación del brillo, memoria aprisionada, tembloroso nenúfar sobre la oscura nada, sueño frente a la sombra: eso somos. Por el agua estancada va taciturno el día, doblegando los juncos hacia barcas de olvido. El alma silenciosa en las violetas tiembla. ¿No somos un secreto guardado por las horas? Mirad cómo en el césped de la tarde la mirada es un brillo de azahares, cómo se esconde el ser en el suspiro leve de las frondas. Algo se cierra siempre en torno a nuestra frente. El frío de las piedras […]
Venimos de la noche y hacia la noche vamos. Los pasos en el polvo, el fuego de la sangre, el sudor de la frente, la mano sobre el hombro, el llanto en la memoria, todo queda cerrado por anillos de sombra. Con címbalos antiguos el tiempo nos levanta. Con címbalos, con vino, con ramos de laureles. Mas en el alma caen acordes penumbrosos. La pesadumbre cava con pezuñas de lobo. Escuchad hacia adentro los ecos infinitos, los cornos del enigma en vuestras lejanías. En el hierro oxidado hay brillos en que el alma desesperada cae, y piedras que han pasado […]
Venimos de la noche y hacia la noche vamos. Atrás queda la tierra envuelta en sus vapores, donde vive el almendro, el niño y el leopardo. Atrás quedan los días, con lagos, nieves, renos, con volcanes adustos, con selvas hechizadas donde moran las sombras azules del espanto. Atrás quedan las tumbas al pie de los cipreses, solos en la tristeza de lejanas estrellas. Atrás quedan las glorias como antorchas que apagan ráfagas seculares. Atrás quedan las puertas quejándose en el viento. Atrás queda la angustia con espejos celestes. Atrás el tiempo queda como drama en el hombre: engendrador de vida, […]
Mi ser fluye en tu música, bosque dormido en el tiempo, rendido a la nostalgia de los lagos del cielo. ¿cómo olvidar que soy oculta melodía y tu adusta penumbra voz de los misterios? He interrogado los aires que besan la sombra, he oído en el silencio tristes fuentes perdidas, y todo eleva mis sueños a músicas celestes. Voy con las primaveras que te visitan de noche, que dan vida a las flores en tus sombras azules y me revelan el vago sufrir de tus secretos. Tu sopor de luciérnagas es lenta astronomía que gira en mi susurro de follaje […]
No se ha meditado aún sobre estas tristes ruinas. Participo de la gran alegría que hace cantar con el vino, luego me hieren los lamentos como a un árbol la tempestad nocturna. Se pierden conmigo en la sombra como se pierde la noche en el bálsamo misterioso de la muerte. Busco mi voz abandonada sobre los mares, en el aire de las islas, en las comarcas donde habitan los desterrados y los místicos, y vago bajo la lluvia de los bosques en la soledad. Como el árbol al borde del abismo, me salva la inquietud perenne, y me acerca a […]
Una ciudad y un hombre. Un hombre solo Que avanza por las calles atestadas En busca de la paz. No encuentra a nadie. Pronto será de noche y siente frío. Busca su propio rostro, el rostro efímero Que va cambiando el mundo, las razones De esta ciudad vacía de razones, Perdida en el espacio y en el tiempo. Entonces acompañan los recuerdos. Entonces las palabras acompañan. Sin nada por hacer, también entonces Sucede en ocasiones la ternura.
Lo que han envejecido los poemas Escritos hace años ( tres de ellos Podían ser entonces la razón de la vida Y ahora no los quiere ni el recuerdo ). También nosotros éramos mejores. También los días eran otra cosa… En su rincón perduran las fotos de aquel tiempo Y guardan la verdad de aquella historia. Quizás en el futuro nuestros libros Parezcan trasnochados En la memoria de alguien. Por lo menos, No hablábamos muy alto.
Quizá porque termine nuestro mundo, Quizá porque perdimos Una oportunidad en otro tiempo, Nos llegará la hora del olvido. Escribimos palabras en la arena. Nos llevarán las olas, y también Irán borrando todas las palabras.