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¡Mi cenicienta juventud, mis años baldíos!… Soy hombre. Quisiera ser gacela inocente o el león carnicero que do not lie awake in the dark and weep for their sins . Mi cenicienta juventud, mi miércoles continuo sin sello alguno en la frente, salvo el del sol glorioso, el de la segura sabiduría incipiente, la cruz del orgullo, sin recordación postrimera; la frente vana que se alza con pura alegría, con inmortal certeza de una mañana radiante, sin atisbo alguno de ocaso, de cercana finitud, de arrugas- igual que el mar azul de la niñez remota, de la promesa incumplida. Time […]

No quiero melodía. Ruedan suaves, sin melodía, las esferas. Giran inmelódicas, suaves. ¿Ruedan, giran? Tácito vals de las esferas suaves Oh luminoso vuelo de las aves, silencio de la luz. ¿Mis ojos miran ascender a las aves? Sí, las miran mis pupilas inmóviles. Las aves, las esferas… No quiero melodía, sí luz, sí luz, sí música, sí alas, inmelódica luz, música inmóvil, música sideral, sin melodía, luz de las aves, luz sobre las alas… Música y luz, hermoso mundo inmóvil.

Alguien trajo una rosa hace ya algunos días, y con ella trajo también algo de luz, yo la puse en un vaso y poco a poco se ha apagado la luz y se apagó la rosa. Y ahora miro esa flor igual que la miraron los poetas barrocos, cifrando una metáfora en su destino breve: tomé la vida por un vaso que había que beber y había que llenar al mismo tiempo, guardando provisión para días oscuros; y si ese vaso fue la vida, fue la rosa mi empeño para el vaso. Y he buscado en la sombra de esta […]

Es ahora la vida esta extraña y frecuente sensación de sopor y distancia, y es también una luz que vela el mundo: salir del caserón tras la comida, recorrer bajo el sol la carretera con los ojos ardientes del verano y sentarme en la roca frente al mar. Abandonarme entonces al sonido sin pausa de la tierra mientras me vence el sueño algún instante y me moja las sienes con su agua bendita. Descubrir con asombro renovado al pescador que vuelve cada tarde, como vuelven las olas, como vendrá la brisa con la noche. Y esperar otra vez sobre la […]

Me dices que es absurdo el universo, que la vida carece de sentido. Pero no es un sentido lo que busco, cualquier explicación o una promesa, sino el estar aquí y a la deriva: una simple botella que en la playa aguarda la marea. Sí, la palabra justa es abandono: una dulce renuncia que me nombra señor y dueño al fin de mi camino. Queden hoy para otros los afanes del mundo,y que mi mundo sea la magia de esta casa tomada en su quietud por la penumbra, saber que nadie llegará a interrumpir mi tarde, que no habrá sobresaltos, […]

Por la esfera y la cruz de perfección divinas, por la idea de un alma que nos salve en la muerte, por el alma sin vida del que sufre el silencio de Dios ante la saña incomprensible y fría de sus dioses, por esta soledad planetaria y devota del amor, por la arcana razón del sinsentido, por el sueño de aquél que en su vuelo encontró el ciego pedernal de la vigilia; porque no lo sabré, porque no me sabrá, por lo que sí sabemos: por la oscura ceniza de la rosa de luz que pudo ser, por el será […]

Con esta sola mano me fatigo al amarte desde lejos. Tendido bajo el viejo ventanal, espero a que el sudor se quede frío, contemplo el laberinto de mis brazos. Soy dueño de un rectángulo de cielo que nunca alcanzaré. Pero debemos ser más objetivos, olvidar los afanes, los engaños, el inútil deseo de unos versos que atestigüen la vida. Celebrar el silencio de un cuerpo satisfecho, esa altura sin dios a la que llega nuestra carne mortal. Saber así la plenitud que algunos perseguimos: un hombre, bajo el cielo, ve sus manos.

Es hermosa esta noche de verano, aunque no más hermosa que cualquier otra noche de verano. Es hermosa esta noche en que estoy solo, y fumo y he dejado en penumbra la casa mientras sueña un dulce y triste blues, un blues tan triste y dulce como otros. Nada en mí, ni en la noche, ni en la música, se diría especial, y sin embargo existe algo muy hondo en esas cosas que parecen sencillas: una extraña grandeza que no acaba de ser exaltación, tragedia, paz, pero que es todo eso, y es también un sentir clarmanete que para que […]

He fumado en las pausas de la vida las lentas hojas de tabaco oscuro, he cuidado mis plantas, y en la tarde he aguardado escribiendo aquello que se fue o lo que deseo que en adelante llegue para así poder perderlo todavía. He aguardado fumando, y el tabaco ha sido un dulce aroma, mi esperanza de tabacos más dulces, de otras hojas en las plantas que cuido y que deparan una flor a mis ojos que todavía esperan. Y cuando ya mis ojos no consigan encontrar el camino alegre de la espera, y cansados demanden una última pausa para fumar […]

A Francisco Brines Esta tarde he escuchado otra vez sus pisadas a mi espalda, he notado su aliento al abrir una puerta, y sus huellas están en mis viejos papeles. Aunque no puedo verlo, hace tiempo que siento su presencia inquietante cuando me quedo solo, cuando paso las horas encerrado entre libros y palabras. Sus lamentos me llegan confundidos con el viento que gira en la terraza, y oscurece su sombra en los espejos. S?que tengo una deuda. Mientras sigo escribiendo escucho un llanto. Y no puedo pagarla. Mientras sigo escribiendo va muriéndose el día como una advertencia. S?que el […]

A José Luis Martínez Futuros galeotes de este sueño engañoso, mirad a quien amáis: mirad cómo apuntala el frágil entramado su ser de vuestro ser. ¿Es posible que muera? ¿Y quién sabrá deciros que fue nuestra la dicha virginal que hoy se os ofrece? ¿Quién sabrá convenceros de que nosotros fuimos, como vosotros sois, dueños solos del mundo, que floreció el jazmín tan sólo por nosotros, que se inventó el amor para nosotros sólo? Qué milagro perverso -¿y quién lo hizo?-, qué lujoso derroche nuestra naturaleza: desguarnecido pájaro de inquebrantable aliento que su verdad le canta, despreciando la noche, a […]

A José María Álvarez y Carmen Marí Hoy te has ido de fiesta con amigas, y sin que tú sepas me regalas un tiempo de estar solo que ya empieza a ser raro en mi vida, un tiempo útil para intentar pensar en ti como si fueras lo que siempre debiste seguir siendo cuando pensaba en ti: aquella persona, en todo semejante a cualquier otra, que una nnoche lejana tuvo el gesto generoso y extaño de entregarme su amor. Pero el amor nos cambia, nos convierte en espías ridículos del otro, en implacables jueces que condenan sin pruebas y comparten […]