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Quiero escribir los versos más alegres. Quiero escribir que ella está conmigo Y relucen los astros a lo lejos. Quiero escribir los versos más alegres. Quiero escribir palabras de esperanza. Nada de versos tristes esta noche. Sé del dolor que azota el tercer mundo Y también el segundo, y el primero. Sé que ha pasado cerca de mi casa Y que la noche llega y es preciso Recuperar el ánimo. Por eso Quiero escribir los versos más alegres.

Te marcharás un día. Tan sólo, en este tiempo, Demoras la partida. ¿ A qué lugar? Lo ignoras. Allí donde te dejen Vivir de alguna forma. Olvida tu pasado, Tus errores, y guarda Un poco de entusiasmo Para salir indemne, Para andar por la vida Y retrasar la muerte.

De niño ya te hablaban De la vida y la muerte. Qué fácil es hablar De la vida y la muerte. Cuándo sabremos algo De la vida y la muerte.

Lo más duro de esta vida Todavía no ha llegado. Que lo peor ha pasado Jamás lo podrás decir, Jamás lo podrás sentir Aunque te duela lo andado. Que sólo viniste aquí Al arte de caminar, Al juego de deambular Sin ruta, y sin más destino Que las piedras del camino. Cuánto queda por andar. No pienses que es solución Lo de quitarse de en medio. Frente al dolor, frente al tedio, Procura quedarte en pie, Que al menos quede la fe Cuando termine el asedio. Que aunque a veces a la vida Con razón la llaman perra Y aunque […]

A Víctor Botas Ni siquiera la cita más humilde, Esa gracia que a veces conceden a los idos. Cuando llegó, ya estaban ocupados los asientos. Cuando llegó la hora de sentarse, él no supo o no quiso. Quedándose a las puertas, Viendo cómo los otros empujaban, Viendo cómo salían en silencio. Ya nada importa ahora. Igual que antes Ni focos ni altavoces en su ausencia. Sólo un puñado de lectores fieles A unas pocas palabras verdaderas.

I Ahora Comienzas a vivir de otra manera. Días que terminaron para siempre, Caminos que se pierden en la noche… Y es justamente ahora El antes y el después en la vida de un hombre. Un cambio, sólo un cambio. Ni ganancia, ni pérdida. No temas al futuro que se acerca. Sombras que vienen, sombras que se van, Cómo se pierde un mundo cuando pierdes a alguien. Y vas entrando en otro territorio. II Que se acaben los sueños. La juventud con ellos se termina. Buenos tiempos, aquéllos, Con gente que te quiso y que querías… Ha llegado la hora […]

Ves que apenas te quedan Algunas esperanzas por cumplir. Has quemado los años de la vida Mejores para ti. Hablemos del presente, lo que importa En este día gris En que todo parece haberle dado La espalda al porvenir. Dentro de algunos años, será tarde Para empezar a hablar. Si de poco nos sirven las palabras, De poco servirán. No pierdas la esperanza, acepta siempre La vida como va. Porque quizá cambiemos de destino, Como puede cambiarse De nombre y de ciudad.

Un sincero homenaje, como exige La muerte de un poeta que nos deja tan joven: Hagámosle. Que brille el epitafio Para aquel cuyo nombre se escribió sobre el agua. Pero eso sí. Quemad todas sus ropas, Papeles y demás. Arrancad las ventanas Y rascad las paredes de esta casa maldita. Que la tuberculosis se aleje de nosotros. Que no vuelva a venir otro poeta.

Con la esperanza. Que, venga lo que venga, Mejor que no te amargue las mañanas. Con la alegría. Incluso en ese instante En que los días dejen de ser días.

Después de tantos años, La lluvia te ha calado hasta los huesos Y tú sigues en pie bajo la lluvia. Con la esperanza, al menos De hallar en las palabras No tan sólo hermosura, sino ánimo, Aunque a veces encuentres el desánimo, Aunque a veces encuentres la tristeza.

Como el primer poema Quebrando El blanco de la página y la vida Tantos años atrás, Como el primer amor Que por completo Fue pasto del olvido y se mantiene Tan sólo en un rincón de la memoria, Como el primer amigo, Como el primer regalo, Como el primer encuentro Con el rumor del mar, Así quisiera Volver a hallar momentos De goce inesperado, de esa mágica luz Que llega al corazón Y sin remedio, Cuando menos lo esperas, te deslumbra.

Tiemblan sus manos. Ve qué dura ha sido La vida que le dieron. Como pocas. Y ahora que empezaba a disfrutar De un poco de descanso, se le exige El crimen execrable. Sufre y calla. Ha sido siempre fiel a su conciencia Y su Señor. Ha sido todo un hombre Aunque tan sólo un hombre. Vacilando, Se yergue tembloroso sobre el hijo. Con los ojos cerrados, cobra impulso Y en vano intenta dar la puñalada. Nunca sabremos bien qué le detuvo, Por qué quedó sin fuerzas, Por qué bajó su brazo lentamente.