Y es la muerte presidiendo mi duro gesto, mi tiempo disperso en el escombro de las horas, deshabitadas, las horas yacen muy pálidas, como manos…
Todos los poemas
Explora, filtra y descubre poemas por emoción, tema, longitud o movimiento.
12,749 poemaslos adivinos en la asamblea del aire se van con las canciones que rebotan en hombros de mármol o en platos de bronce donde reposa la estatua de una uva o el piélago de vino la rada de sangre de una virgen que dejara sus menstruos en el cuenco de un sabio muerto desde días inmemoriales en posición de escultura a punto de ser confinada a un hueco por el que se cae no se sabe a dónde y por el que se accede quien sabe a qué después de la algarabía en los palacios rebuznan los asnos del tedio […]
Que la muerte a la mano esté solícita y dispuesta a guiar esta sombra que persigue el amor negado y prometido sea promesa de la muerte. Ay rememoración de un imposible origen, más allá, lo que rompe el espejo del corazón que alumbra el claro de la razón y nos refleja en los ojos luminosos del felino. No es posible saber si dormidos estamos o soñamos el sueño de la vida que ancla en la muerte sus pasajeros pétalos. Bello sería que nuestro propio espectro asistiera a la imposible boda del cuerpo del cielo, con el agua y el sol […]
Sonríes al pasar, con ironía, Porque me juzgas un rival vencido… ¡Imbécil! La mujer que has elegido, antes que fuera tuya ha sido mía. En sus labios de rosa bebí un día, la esencia del licor apetecido. Y tú, ¿de qué te ríes? ¿Qué has bebido? ¡Las sobras de la copa de ambrosía!
De vez en cuando camino al revés: es mi modo de recordar. Si caminara sólo hacia delante, te podría contar cómo es el olvido.
"No os dejéis seducir: no hay retorno alguno. El día está a las puertas, hay ya viento nocturno: no vendrá otra mañana. No os dejéis…
"Al que madruga no lo ayuda nadie. Solo, con su pan bajo el brazo con su manzana brillante en el bolsillo con las rodillas que…
Cuando en sesiones dulces y calladas hago comparecer a los recuerdos, suspiro por lo mucho que he deseado y lloro el bello tiempo que he perdido, la aridez de los ojos se me inunda por los que envuelve la infinita noche y renuevo el plañir de amores muertos y gimo por imágenes borradas. Así, afligido por remotas penas, puedo de mis dolores ya sufridos la cuenta rehacer, uno por uno, y volver a pagar lo ya pagado. Pero si entonces pienso en ti, mis pérdidas se compensan, y cede mi amargura. (Versión de Alejandro Araoz Fraser)
Conocí pueblos que cabían en el vidrio de una ventana Aldeas que copiaban los colores de las horas -colores de frutero, de jaula con pericos, de aguacero pintado en las paredes. ¡La hoja de milpa custodiaba siempre los caminos! Conocí viejas iglesias, calaveras, cúpulas, hornacinas, ojos huecos, muelas de oro, morideros de plegarias y de llantos o retablos y a la hora de rezar o de dormirme conocí el chisporroteo de candelas apagadas con saliva. En la infancia era posible llevar en andas a unos ángeles con alas de hojalata, comulgar, cortar el pan sobre una mesa apolillada, orinar y […]
https://www.poemas-del-alma.com/genaro-ortega-gutierrez-paisaje-para-garganta-y-cuerda.htm
¡Mi soledad sin descanso! Ojos chicos de mi cuerpo y grandes de mi caballo, no se cierran por la noche ni miran al otro lado, donde se aleja tranquilo un sueño de trece barcos. Sino que, limpios y duros escuderos desvelados, mis ojos miran un norte de metales y peñascos, donde mi cuerpo sin venas consulta naipes helados. * Los densos bueyes del agua embisten a los muchachos que se bañan en las lunas de sus cuernos ondulados. Y los martillos cantaban sobre los yunques sonámbulos, el insomnio del jinete y el insomnio del caballo. * El veinticinco de junio […]
"La infancia un jardín enloquecido. Mirra e incienso tu casa carmín y fuego tu reino. Telares del alba muerden tu deseo, la rosa negra te…