La primera brasa que tuve se llamaba Aída. Tenía el pelo alegre como un trigal sembrado en una perla, y unos ojos de fiesta donde el cielo nacía diariamente. (Ella fué la culpable de que yo empezara a escribir garabatos sobre las espaldas de lejanas estrellas) …los dos éramos hijos de mecánicos, los dos éramos hijos de esa clase de hombres sudorosos que aman la paz y aman el trabajo y que al acariciar manchan de grasa. La primera brasa que tuve se llamaba Aída. Los dos creíamos que la vida era un juego azul carente de final, …Yo recuerdo […]
Todos los poemas
Explora, filtra y descubre poemas por emoción, tema, longitud o movimiento.
12,749 poemasAmor, ya cada día es más otoño sobre el mundo que nos aleja. Cada tarde estoy más en mí, en tu imagen, en mi secreta y suave hoguera. Pero nuestras palabras, cuando vienen milagrosas entre la niebla, llegan mojadas de terror profético, de miedo de ríos y aldeas. No nos dejan hablar a solas, dentro de nuestra complicidad tierna; hay mucho ruido de locura y muerte, el viento invade la voz nuestra. Ay, sí; así: tendremos que aceptarlo, ayudándonos la tarea uno a otro como cuando empezábamos la edad mayor de la obediencia. Perdidos en el mundo, en los pequeños […]
Reina de las profundidades de la tierra, fiera devorando la vida, brazo de río en medio de un océano enfermo soy. No siento mi carne. Nada sostiene mi esqueleto. Mi lengua está agrietada y ciega. Mis abismos en silencio te reclaman. A la rosa rosa dejé de contemplar, al verde campo verde. Me volví sombra. En blanco y negro vivo. Y el miedo no se aleja. Este miedo habita lo insondable, se vuelve ojera en mi rostro, aire inerte en mis pechos, maléfico recuerdo. Ahora un vendedor de sueños gesticula tu nombre en el vacío. (Y yo me he quedado […]
"Aire sólo, fervor que callo y digo, palabra que te nombra y te delata, que te eleva en su vuelo o te maniata: en mi…
I En su grave rincón, los jugadores rigen las lentas piezas. El tablero los demora hasta el alba en su severo ámbito en que se odian dos colores. Adentro irradian mágicos rigores las formas: torre homérica, ligero caballo, armada reina, rey postrero, oblicuo alfil y peones agresores. Cuando los jugadores se hayan ido, cuando el tiempo los haya consumido, ciertamente no habrá cesado el rito. En el Oriente se encendió esta guerra cuyo anfiteatro es hoy toda la Tierra. Como el otro, este juego es infinito. II Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada reina, torre directa y peón ladino sobre lo […]
Ajena a la cordura, con la pasión al hombro ensangren- tado por breves mordeduras de placer, camina. Nadie le ha dado un nombre. Todavía retumban en la plaza las aguas silenciosas del olvido, ciegas en la distancia de los cuerpos. Nadie la ha despojado. No hay más verdad que la que lleva a cuestas con los ojos abiertos y la palabra humilde. Porque nunca en el hartazgo del amor conoció el límite, el resplandor inmóvil del ahorcado. Ella sola es un cuerpo y su pregunta. Ella, una ofrenda y una túnica de esparto. Ella, la menor de todas las hermanas […]
"Largo se le hace el día a quien no ama y él lo sabe. Y él oye ese tañido corto y duro del cuerpo, su…
A Violeta Parra Cuando la vida pesa, el agradecimiento; cuando la carga equivoca- ca llega a tu espalda, agradecimiento; cuando es día malo, agrade- cimiento. Gracias a la vida nunca fue tan cierto hasta que fue dicho por una suicida. Las llamas de la fogata suben exasperadas hasta un cielo indiferente porque la ofrenda es bien recibida y es palpa- ble que los dioses nos escuchan. Si el pueblo camina descalzo aún así el agradecimiento toma la plaza, porque aún existe algo por qué vivir.
¡Qué difícil es unir el tiempo de frutecer con el tiempo de sembrar! (El mundo jira que jira, ruedas que nunca se unen en una rueda total) ¡Un solo día de vida, un día completo y todo, que no se acabe jamás!
"Reconozco, alma mía, tu candidez. Sé que malherida mientes detrás de una sonrisa por no devolverle al mundo su verdad y su miseria. Pero reconozco…
Pedro Salinas – Pablo Mora Mientras haya en el mundo alguna puerta, una gota en el alambre o una lágrima en la estrella. Mientras haya alguna ventana abierta, ojos que vuelven del sueño, otra mañana que empieza. Mientras haya mar con olas trajineras, trajinando en alegrías, llevándolas o trayéndolas. Mientras haya un hombre asomado al tiempo, en orfandad encendido, alejándose y viniendo. Mientras haya lino para la hilandera, árboles que se aventuren y vientos para la vela. Mientras haya bosques que sueñen en árboles, cielos en sueño hombrecitos y amores en los amores. Mientras haya tanta fronda en la alameda, […]
Asoma, Filis, soñoliento el día, y llueve sin cesar, en los cercanos valladares al pie de los bananos, mi grey se escuda de la niebla fría. Las vacas a sus hijos con porfía llaman de los corrales, en pantanos convertidos; y ruedan en los llanos pardas las nubes y en la selva umbría. Oye, se arrastran sobre el techo herboso los tiernos sauces con extraño brío al mecerlos el viento vagaroso. Que trayendo oleadas de rocío por las rendijas, entra querelloso. Prende el fogón, amiga, tengo frío