"Tal vez, amor, bajo el sagrado velo de la amistad encubres tu furor; el corazón se entrega sin recelo, y en él clavas la flecha…
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12,749 poemas"A la señora Dolores Endeyza de Silva. Junto a las grutas de las quebradas donde las aguas alborotadas charlan de asuntos si ton ni son,…
Tus cuerdas de oro en vibración sonora vuelve a agitar, ¡oh lira!, que en este ambiente, que aromado gira, su inercia sacudiendo abrumadora la mente creadora, de nuevo el fuego de entusiasmo aspira. ¡Me hallo en Guernica! Ese árbol que contemplo, padrón es de alta gloria… de un pueblo ilustre interesante historia…, de augusta libertad sencillo templo, que -al mundo dando ejemplo- del patrio amor consagra la memoria. Piérdese en noche de los tiempos densa su origen venerable; mas ¿qué siglo evocar que no nos hable de hechos ligados a su vida inmensa, que en sí sola condensa la de […]
Al arrancarme la raís a la nada Mi madre vió, ¿qué?, no me acuerdo. Yo salía del frío, de lo incomunicable. Una mañana descubrí mi sexo, mis costados quemantes, mis ráfagas de imposible primavera. A la sombra del árbol de mi gran nostalgia ya comenzarían a devorarme, ya comenzarían. Sabedlo tú, Ondina ondulante del mar y alga efímera de la tierra Un hombre alto fue al cementerio Espantó a un perro que ladraba Su camisa de fuerza lo estrangulaba Cayó estrangulado Y yo he revelado su destino a todos mis amigos A los que conozco sin saludar, a los que […]
Al arrancarme la raís a la nada Mi madre vió, ¿qué?, no me acuerdo. Yo salía del frío, de lo incomunicable. Una mañana descubrí mi…
Al asomarme, te vi, rocío, y recordé el país de antes. Antes es el más hermoso país. Cuando por sobre todo ponías t blanca fantasía, tu oscura confitura; hasta los mágicos claveles guerreros amanecían con un copete de plata, velada su taza de rojo café, de canela ardiendo. Sobre la albahaca, el diente de león, las ciruelas, las milenarias hadas jovencitas que pululaban entre nosotros, allá, junto a los castaños y los robles. Tu bordadura de luna asustaba a las arañas, que quedaban inmóviles; alhelí sobre alhelíes; lirio sobre lirios, lila de nieve. Por tus reflejos se perdía el rumbo […]
Al asomarme, te vi, rocío, y recordé el país de antes. Antes es el más hermoso país. Cuando por sobre todo ponías t blanca fantasía,…
Bailad mientras que llora el pueblo dolorido, bailad hasta la aurora al compás del gemido que a vuestra puerta el huérfano hambriento lanzará. ¡Bailad! ¡Bailad! Desnudez, ignorancia a nuestra prole afrenta, orgullo y arrogancia con altivez ostenta, y embrutece su espíritu torpe inmoralidad. ¡Bailad! ¡Bailad! Las escuelas inunda turba ignorante y fútil, que a su grandeza funda en vedarnos lo útil, y nos conduce hipócrita por la senda del mal. ¡Bailad! ¡Bailad! Soldados sin decoro y sin saber nos celan, adonde dan más oro allá rápidos vuelan: en la batalla tórtolas, buitres en la ciudad. ¡Bailad! ¡Bailad! Ya por Tejas […]
"Al cabo, son muy pocas las palabras que de verdad nos duelen, y muy pocas las que consiguen alegrar el alma. Y son también muy…
ODA Este, que veis, carbón endurecido, yacer a mantos en terrestre fosa, rayos de claro sol un tiempo ha sido, A la voz de la Industria poderosa, abandona, cual Lázaro, su tumba, y a más vida resurge esplendorosa. Con su aliento, no hay miedo que sucumba la que es de nuestro siglo predilecta hija febril, y cual abeja zumba. Que, a medida que avanza más perfecta, a la Ciencia siguiendo va anhelante y sobre el Arte su fulgor proyecta. Ella nos dice que llegó el instante, -aun cuando en la substancia son hermanos- de apreciar el carbón más que el […]
I. En esta lengua que hablo, en estas frases de un eco cuántas voces viven, cuánto eres la inmortalidad, lengua de plurales que siendo una eres metáfora de aquello que siendo uno es lo diverso. El todo te contiene y tú contienes esa palabra: Universo. Porque de qué otro modo podrían vivir en estos verbos, en estas sonoridades, en estos silencios y alturas, tantas sombras que fueron y tantas que serán mañana: de las que serán ya están las palabras en las bocas y estuvieron en la luna sangrienta de Quevedo, en la mañana en que Díaz de Vivar tomó […]
Desnuda al cerrar la puerta recibías como recompensa un vano rosario de palabras. Dile que vuelva. Dile que venga y presente al respetable sus magnificas nalgas rosadas la ronca voz y la canción de entonces.