Me quedo en tus pupilas, sin convite a tu fiesta de fantasmas. Adentro todos trenzan sus efímeros lazos, yo solo afuera, y sin amor, mas prisionero, yo, mozo de cordel, con mi lamento, a tu ventana, yo, nuevo triste, yo, nuevo romántico. Dentro de ti, las nupcias de hielo al sol del árbol y la nube, pareadas risas que se pierden por perdidos senderos, la inevitable luna casi líquida, el agua rota en trinos y en su música un lirio y una abeja en su estigma y en su aguijón tu anhelo de olvidarme. Yo, en alta mar de cielo […]
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12,749 poemasTú eres el corazón con lo vivido; en ti está todo lo que atrás vamos dejando, lo que hemos ido con pasión amando, definitivamente ya perdido. En ti vemos las gracias que se han ido, los paisajes y el cielo de ayer, cuando las cosas que ahora sigues recordando flotan sobre las aguas del olvido. Pero vives y estás: claro y pequeño, miras aquellos prados, aquel sueño tan lejano, las rosas de aquel día. Crees que puedes cambiar toda la suerte y, aunque vamos derechos a la muerte, vives de lo pasado todavía.
En la capilla estoy, y condenado A partir sin remedio desta vida; Siento la causa aun más que la partida, Por hambre expulso como sitïado. Culpa sin duda es ser desdichado; Mayor, de condición ser encogida. De ellas me acuso en esta despedida, Y partiré a lo menos confesado. Examine mi suerte el hierro agudo, Que a pesar de sus filos me prometo Alta piedad de vuestra excelsa mano. Ya que el encogimiento ha sido mudo, Los números, Señor, deste soneto Lenguas sean y lágrimas no en vano.
SONETO Mantos de lumbre tiendes por los mares; guías la nave al suspirado puerto, y, abandonando el líquido desierto, por ti el marino encuentra sus hogares. Mas ¡qué miro! millares y millares de hermosas aves a tus pies han muerto; atrájolas tu foco en vuelo incierto, y no verán los patrios palomares. ¡Oh Faro colosal! tus vivas luces son de la Libertad fúlgido emblema; al que bien te comprende, bien conduces; pero, al que mal conoce tu sistema, con atracción magnética seduces, y en ti las alas mísero se quema.
Un cuerpo que se entrega no es difícil hallarlo. Eso eras tú, un hermoso cuerpo divino y vivo. Una breve cintura, un racimo dorado en tus ojos brillando entre los ríos de Agosto. Pero es fácil que un cuerpo fulja como una gema si como amor se mira, con verdadero amor. Amor y no esa débil pasión que muere a un tiempo con el último goce de los cuerpos vencidos. Para mí la palabra, para ti la caricia; para mí la sonrisa y el arco de tus cejas, para mí el fruncimiento de tu labio rosado, superior, tibio, altivo, carnal, […]
Para Rosy Tiene el cabello negro y los ojos que, desde ahora, son mis ojos. Despierto y la contemplo, o tal vez duermo y sueño al filo de su cuerpo.
Aleteando en el hilo de la sangre sin resignarse un solo instante a lo eterno inmerso en el deseo alarga el tiempo la noche acuchillada por la sed imán de flor estremecida al ansia agarrado a su estrella sueña el alba el dolor de la nada ahondada al beso el sol blande en su llama la pasión de los sueños rueda, una gota de vinagre en tu sed y en una luz fugaz hiere la vida el mundo que se ahonda en tu interior fugitiva de ensueños es tu voz en la nada sella su honda herida luz de angustia […]
Una mirada que describe el mundo donde el deseo es imagen y la memoria es vida en la indetenible rueda del tiempo y el tiempo regresa en la acción de la luz percibiendo el rumor del universo en tus oídos en un retorno eterno que renueva la vida y conjuga el ser en su libro infinito un mundo dentro de tu mundo va cantando en la fuga que la arcilla moldea y un símbolo de sueño imagina tu voz abanico posible de existencia y creación cifra regresiva del vital movimiento en el maleable barro de los nueve círculos donde la […]
Hoy la ciudad amaneció en mis manos y arde de ayer su voz acuchillado como un torrente íntimo es una flor de sangre que gotea de su río en lo oscuro quemado de aire y sueño y su trampa de lodo es resumen de orilla que recorta la sombra de mi día y un vacío amarillo hiela el alma curiosidad del viento de la espina que se clava en la imagen de la sed como un ángel de lluvia donde se exprime el verso y sangra sueños y bosqueja difuntos donde el instinto dobla el relincho del miedo el tiempo […]
Los ojos ven, el corazón presiente . Octavio Paz Que pocas cosas duelen. Digamos, por ejemplo, que se puede no amar de repente y no duele. Duele el amor si pasa hirviendo por las venas. Duele la soledad, latigazo de hielo. El desamor no duele. Es visita esperada. No duele el desencanto. Es tan sólo algo incómodo. Somos así, mortales irremediablemente, sin duda acostumbrados a que todo termine.
"Erguido. Parapetado a ras del cielo. Las piedras rojas de la cumbre encaminan pequeñas misericordias. Un racimo de lluvia pretendió rebelarse, sus compañeras en marabunta…
Al final de la tarde dime tú ¿qué nos queda? El zumo del recuerdo y la sonrisa nueva de algo que no fue y hoy se nos entrega. Al final de la tarde las rosas siguen lentas abriéndose y cerrándose sin caer aún en tierra. Al final de la tarde no vale lo que queda sino el impulso mágico de la verdad completa.