La tarde entra pronto en la cocina: a eso se reduce el misterio cada día. También hay razones suficientes Para pensar en la inútil existencia del párpado que cae y ensombrece las pupilas. Hay sueños que se olvidan. Otros se insinúan solamente. Algunos apenas se perciben. Casi todos se terminan. Los más se derrumban sin fortuna, -inútilmente-. Al final del día descansa la noche, soberbia, pero herida de muerte.
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12,749 poemasAturdidos por tantos barrotes, tantos suplicios en áridos climas, viajamos sobre las letras fusiladas de los cuestionarios. En los ojos se han entreverado frágiles cortometrajes donde somos una esquina lluviosa, un almacén sin puertas ante el alba, quebrados bastones en las plazas del invierno. Aquí pregunto por ti, por ellos y los otros. Acuden las tinieblas murmurando el peligro. Las fuerzas que alguna vez tuvimos se agolpan bajo los muelles, destruidas. Aquí cierro los ojos y lloro. Un espantapájaros desmembrado me imita al fondo de la esquina lluviosa, verídica.
"Aún no pongáis las manos junto al fuego. Refresca ya, y las mías están solas; que se me queden frías. Entonces qué rescoldo, qué alto…
En la sed en el ser en las psiquis en las equis en las exquisitísicas respuestas en los enlunamientos en lo erecto por los excesos lesos del erofrote etcétera o en el bisueño exhausto del -dame toma date hasta el mismo testuz de tu tan gana- en la no fe que rumia en lo vivisecante los cateos anímicos la metafisirrata en los resumiduendes del egogorgo cósmico en todo gesto injerto en toda forma hundido polimellado adrroto a ras afaz subrripio cocopleonasmo exotro sin lar sin can sin cala sin camastro sin coca sin historia endosorbienglutido por los engendros móviles del […]
Al íntimo cuadrante del Nosotros la Vida nos reclama, imposible imposible oponerse, nuestros cuerpos se atraen con la fuerza del Cosmos, en medio del plasma primigenio sabores luz olor sonidos bordes se mezclan imprecisos dedos boca pezones pene vulva se encuentran y confunden en el fragor vital, tu piel mi piel resiste en creciente tensión en palpitantes cúmulos de energía genésica que irradia desde el núcleo del Nosotros, imposible imposible aguantar se desborda la piel estalla el gozo!
Al íntimo cuadrante del Nosotros la Vida nos reclama, imposible imposible oponerse, nuestros cuerpos se atraen con la fuerza del Cosmos, en medio del plasma…
Aquí están los rencores. Los escribí pensando en ti. Creí por un momento que eran flores que amanecían en abril. Pero al poner la mano me han herido, ¡puta, si me han herido!, me han lastimado hasta sangrar, hasta aullar de dolor, hasta quejarme inmensamente en la noche del lobo inconsolable que abre sus fauces relucientes como queriendo devorar su propio corazón lleno de amor.
"Un libro de amores, de flores fragantes y bellas, de historias de lirios que amasen estrellas; un libro de rosas tempranas y espumas de mágicos…
Cual parece al romper de la mañana Aljófar blanco sobre frescas rosas, O cual por manos hecha, artificiosas, Bordadura de perlas sobre grana, Tales de mi pastora soberana Parecían las lágrimas hermosas Sobre las dos mejillas milagrosas, De quien mezcladas leche y sangre mana. Lanzando a vueltas de su tierno llanto Un ardiente suspiro de su pecho, Tal que el más duro canto enterneciera, Si enternecer bastara un duro canto, Mirad qué habrá con un corazón hecho, Que al llanto y al suspiro fue de cera.
"La venta de Cidones está en la carretera que va de Soria a Burgos. Leonarda, la ventera, que llaman la Ruipérez, es una viejecita que…
"Este noble poeta, que ha escuchado los ecos de la tarde y los violines del otoño en Verlaine, y que ha cortado las rosas de…
Te siento en mí: cuando tu voz potente saludó retronando en lontananza, se renovó mi ser; alce la frente nunca abatida por el hado impío, y vibrante brotó del pecho mío un cántico de amor y alabanza. Te encadenó el Señor en estas playas cuando, Satán del mundo, temerario plagiando el infinito, le quisiste anegar, y en lo profundo gimes ¡oh mar! en sempiterno grito. Tú también te retuerces cual remedo de la eterna agonía; también, como al ser mío, la soledad te cerca y el vacío; y siempre en in quietud y en amargura, te acaricia la luz del […]